La Fama, alegoría o diosa
la Fama en la Eneida de Virgilio
| Representaciones artísticas
de la Fama
Coronando la sede central de la Universidad
de Sevilla se encuentra una figura alada que suele confundirse con
un ángel, a lo que contribuyen unas jarras de azucenas marianistas
que la flanquean. No es una criatura angelical sino la representación
alegórica de la Fama, cuyo significado se ha ido perdiendo
en la era de internet, su sustituto.
Según Federico Revilla (1),
Fama es la mensajera de Júpiter. Por ello fué
objeto de algunos préstamos iconográficos por parte
de Mercurio, a quien tradicionalmente se había asignado esta
función.
Según Morales Marin (2),
para los romanos representaba la "Voz pública"
y fue engendrada por la Tierra. Habita para Virgilio en el centro
del mundo y vive en un palacio sonoro, con mil aberturas por las
que penetran las voces, rodeándose de la Credulidad, el Error,
la Falsa Alegría, el Terror, la Sedición y los Falsos
Rumores.
La Fama suele representarse en figura femenina -una
doncella- con alas de águila sobre las nubes o en
lo alto de los cielos, tocando una trompeta. Frecuentemente ésta
es doble, lo cual indica que proclama indiscriminadamente
la verdad y la mentira.
Otras veces se encuentra sentada sobre varios escudos:
lo cual obedece a un matiz belicista del concepto, entendiendo la
Fama como una victoria efectiva, al modo de las victorias cruentas.
También en ocasiones porta la palma del triunfo.
Una magnífica representación de la
Fama es la mostrada en la ilustración, situada en la parte
superior de la portada de la antigua Real Fábrica de Tabacos
de Sevilla, hoy Universidad de Sevilla. Hecha en mármol por
Cayetano Da Costa
en 1755; las alas son de cobre, en su día sobredoradas. Mirando
al sol naciente, proclama el poderío de los Borbones que
mandan hacer este monumental edificio, en su época, el mayor
de Europa de tipo fabril. Con un sólo clarin, -posiblemente,
el de la verdad- y su ropa agitada por los vientos, domina el edificio
y el orbe, difundiendo su mensaje.
La Fama, según la Eneida de Virgilio
La figura de la Fama es una de las creaciones más
originales de Virgilio (Publius Virgilius Maro, 70-19 a.c.),
concretamente en el Libro IV de La Eneida. Cuenta Virgilio
que Fama, es decir "la voz pública", fue
engendrada por la Tierra después de Ceo y Encélado.
Está dotada de numerosos ojos y bocas, y viaja volando con
grandísima rapidez. No existen antecedentes en la literatura
griega y romana de la figura de la Fama así como la presenta
el autor de la Eneida. Ovidio adopta la figura virgiliana
(Metamorfosis, Libro XII) y Horacio la menciona en las Odas.
La Fama, término que puede entenderse como
voz pública, aparece como un monstruo en los versos 173-197
de la Eneida. Estos 25 versos se inician con el enunciado que postula
a la Fama como un mal, muy veloz cual ningún otro: "Fama,
malum quo non aliud velocius ullum" (vs.173-4). Su descripción
-múltiples plumas, ojos, lenguas, bocas, oídos- como
también su nocturnidad, rápido vuelo, actividad insomne
y vigilancia diurna sobre techos y torres, muestra su capacidad
receptiva y extensiva. La personificación de la Fama en un
monstruo horrendo representa el demoníaco poder de la publicidad
y el rumor.
 |
"Dícese que irritada con los dioses
la tierra madre la engendró postrera,
fiera hermana de Encélado y de Ceo,
tan rápidos los pies como las alas:
Vestiglo horrendo, enorme; cada pluma
cubre, oh portento, un ojo en vela siempre
con tantas otras bocas lenguaraces
y oídos siempre alertos
Por la noche
vuela entre cielo y tierra en las tinieblas,
zumbando y sin ceder al dulce sueño;
de día, está en los techos, en las torres,
a la mira, aterrando las ciudades.
Tanto es su empeño en la mentira infanda
como en lo que es verdad. Gozaba
entonces regando por los pueblos mil
noticias,ciertas las unas, calumniosas otras"
Eneida (Virgilio) |
Atendiendo a su naturaleza, la Fama se manifiesta
con tres rasgos significativos: es una fuerza dinámica, de
origen divino y con aspecto monstruoso.
a) Su fuerza dinámica: Como fuerza
dinámica se presenta en la siguiente descripción:"...
cobra vigor con la movilidad y adquiere fuerzas nuevas mientras
anda. Es primero pequeña y medrosa; luego se alza hasta los
cielos; anda por el suelo y esconde su cabeza entre las nubes",
(175-7).
b) Su origen divino: Como ente divino, es
hija sólo de madre, la Tierra, diosa que se caracteriza por
mantener una tensa relación con los demás dioses.
La Tierra es Gea, concebida como el elemento primordial del que
surgieron las razas divinas. Según Hesíodo, Gea nació
en segundo lugar, después de Caos e inmediatamente antes
de Eros. Sin intervención de lo masculino engendró
al Cielo (Urano) que la recubre, a las Montañas y al Ponto,
personificación masculina del elemento marino. Después
del nacimiento del Cielo, Gea se unió a él, por eso
sus hijos no fueron ya simples potencias elementales sino dioses
propiamente dichos. Primero hubo seis Titanes: Océano, Ceo,
Crío, Hiperión, Jápeto y Crono, y seis Titánides:
Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis, divinidades
femeninas.
En cuanto a los hermanos de Fama, Encélado
y Ceo, son tan feroces como ella: Encélado es el titán
hijo de Tártaro y Gea, el más célebre de los
que se rebelaron contra Júpiter. En su fuga fue herido por
el rayo y enterrado por Júpiter debajo del Etna, cuyas erupciones
representaban las sacudidas y el aliento del gigante. Según
otra tradición, fue Atenea la que le dio muerte, persiguiéndolo
hasta Sicilia, donde lo inmovilizó, arrojándole encima
toda la Isla. Y Ceo es el gigante hijo de Urano (Cielo) y Gea (Tierra)
que, al unirse a su propia hermana Febe, engendró a Leto,
madre de Apolo y Artemis.
c) Su aspecto monstruoso: Como potencia monstruosa,
numerosas imágenes la describen ágil de alas y pies,
horrenda y gigantesca, cubierta de plumas, con múltiples
ojos, orejas, bocas y lenguas. Este alarde de imaginería
pone en evidencia, primero, su capacidad receptora, tanto visual
como auditiva, y, segundo, su facultad para la transmisión
oral de la información (vs.180-88). Se anticipa aquí
su función social de mensajera. La Fama es veloz, difunde
sus noticias a todas partes, transmite novedades terribles, (la
partida del amado, la muerte del hijo, el suicidio de una reina,
el oráculo que será origen de una guerra, el comienzo
de las batallas, etc.) y sus efectos son inmediatos y devastadores.
En el ejercicio de su imaginación Virgilio
aumenta la galería de monstruos mitológicos dotando
de imagen a una entidad tan impresionante como Fama, conocida hasta
entonces por sus efectos y, a partir de la Eneida, también
por su figura. El pasaje de Fama (IV, 173-197) es notable no sólo
por su aspecto pintoresco, sino también por su función
en la "economía narrativa" del poema. La descripción
y el relato iterativo de la actividad del monstruo transmiten al
lector la sensación de su potencia tanto receptora como dinámica
con proyección social. La Fama, que en el discurso se presenta
como un mal, resulta ser tal porque pregona males de otros más
que por su naturaleza maléfica. Se devela así la ambigüedad
de esta figura, pregonera tanto de cosas falsas y malas como mensajera
de verdades, "Tam ficti pravique tenax quam nuntia veri"
(v. 188). Con esto, se afirma que la Fama es una novedosa creación
alegórica que, con sus numerosas bocas, pregona la intención
del enunciador de la Eneida.
Representaciones artísticas
de la Fama 
No es la imagen monstruosa de Virgilio como se ha
representado la Fama en el arte, especialmente en el Renacimiento,
en la que se recuperan las representaciones mitológicas,
sino más bien como una hermosa y descocada doncella, normalmente
con el torso semidesnudo. (Para ampliar, pase
ratón por encima imagen)
Imágenes: Web Gallery of
Art y Olga's Gallery
Para
saber más... |
| (1) Diccionario de Iconografía / Federico Revilla /
Ed. Cátedra, Madrid, 1990 |
| (2) Diccionario de Iconología y Simbología /
José Luis Morales y Marin / Ed. Taurus, Madrid, 1984 |
| Diccionario de la mitología griega y romana / Pierre
Grimal; prefacio de Charles Picard /Barcelona; Paidós,
1989 |
| web:La
Fama en la Eneida de Virgilio |
(*) Putti: Término italiano que alude
a pequeños geniecillos o angelillos de tradición clásica,
de formas infantiles y aladas.
|