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Lucas Cintora es un personaje polémico, que
alcanzó cotas muy altas, a pesar de sufrir grandes fracasos
al comienzo de su oficio. Las pocas noticias biográficas
que se conocían de él se deben a Llaguno (1).
Ahora podemos ampliarlas gracias al Acta del examen de maestro alarife
que se conserva en al Archivo municipal sevillano. Está fechada
en 14 de abril de 1760. Dice que tiene 28 años y que es natural
de Tudela (Navarra), en lugar de Fitero, como indica Llaguno (2).
Esto ha sido comúnmente aceptado tal cual por declararlo
el propio arquitecto; no obstante, llega a mi conocimiento un artículo
de Ricardo Fernández Gracia publicado en la revista "Fitero
91" en el que se transcribe su acta de bautismo, que
reza así:
| "El diez y nuebe de octubre de mill setecientos
treynta y dos, yo fray Agustín de Chavarría y
Bazán, cura de la parroquia de Fitero (Nullius
Diocesis), bauticé a Bernardo Lucas, hijo legítimo
de Manuel Cíntora y Teresa de Aréjula, cónyuges.
Abuelos paternos Manuel Cíntora y Manuela González,
vecinos de la ciudad de Alfaro y José de Aréjula
y María Matheo. Padrinos, Juan Joseph de Huete y María
Lafuente. Agustín de Chavarría y Bazán,
cura de la villa de Fitero." |
Así pues no me queda duda de su nacimiento
en la localidad de Fitero (Navarra). La contradicción sólo
puede entenderse si pensamos que el maestro, lejos de su tierra,
mencionó una villa cercana -Tudela- que era mucho más
conocida por sus vecinos andaluces.
Del Acta citada y la partida de bautismo se desprende
que debió nacer en 1732. Era hijo de Manuel Cintora
y de Teresa de Arejula. En el Acta especifica que hace más
de dieciocho años que trabaja en el oficio, que ha aprendido
junto a su padre, alarife de Tudela. En la descripción manifiesta
que es de buen cuerpo, rehecho, abultado de cara, pelo negro, ojos
pardos y cerrado de barba.
Según Llaguno, a los catorce años
se desplaza a Bayona, para ejercitarse en su profesión, trasladándose
luego a Zaragoza para intervenir en las obras del templo del Pilar.
A mediados del siglo XVIII se estableció en Sevilla,
en la calle Cadenas, donde se ocupó en la obra de la Fábrica
de Tabacos hasta su conclusión, bajo las órdenes
de Van der Borch y Vicente Bengoechea. Allí contactó
con Pedro de Silva, que era entonces Aparejador Mayor. Al ser nombrado
éste maestro mayor del arzobispado, Cintora trabajará
con él en las iglesias parroquiales de Manzanilla, Moguer
y Las Cabezas de San Juan.
En la iglesia de Manzanilla intervino entre 1755
y 1760, como maestro albañil de la torre, proyectada por
Ambrosio de Figueroa. En la torre de Moguer, proyectada por Silva,
participó entre 1759 y 1760. En ambos casos no concluyó
su labor, que fue muy criticada, excediéndose en los presupuestos.
Su tarea en la construcción de la iglesia de Las Cabezas
de San Juan (Sevilla) no fue muy acertada. En 1761 se iniciaron
los cimientos del templo, con Cintora de alarife. A causa del mal
replanteo, en el curso de las obras de hundió por dos veces
la bóveda subterránea, muriendo varios obreros.
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En la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla
se le ha atribuido la construcción del patio primero o del
Reloj, aunque es bastante dudoso pues en la época en que
se terminó -1759- sólo era maestro albañil
y como tal figuraba en la obra de la torre de la parroquia de Moguer
(Huelva). También se le imputa con mayor probabilidad el
lucernario central de la cubierta de la Fábrica de Tabacos
sevillana, en cuya traza se observa influencia del del Archivo de
Indias, de cuyo edificio fue arquitecto y donde hizo reformas en
1777.
Fue académico de mérito en la
Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, de Valencia. Falleció
en Sevilla el año 1800.
La primera prueba de su estancia en la capital andaluza
es una carta de pago de una dote de ajuar que otorgó Bernardo
Lucas Cintora el 12 de marzo de 1758, a favor del Hospital de la
Misericordia, y que lo adjudicó a su mujer, Catalina Josefa
Díaz. A partir de 1763 hasta 1791, figura en las elecciones
para veedores de alarifes.
En 1766 era Maestro Mayor de la Real Audiencia y
en unión de Ignacio Moreno, que lo era del Alcázar,
se ocupó en la revisión y acondicionamiento de los
cuarteles de infantería y caballería de la ciudad
por orden del Ayuntamiento, habiendo trazado planos y perfiles de
algunos de ellos. Dos años después era teniente-director
de la clase de Arquitectura en la Real Escuela de las Tres Nobles
Artes de Sevilla.
Es perfectamente conocida su intervención
en la reforma de la Casa Lonja de Sevilla, para instalar
en ella el Archivo General de Indias. Como algunas de estas obras
fueron muy criticadas, publicó en 1786 un folleto justificativo,
con el título "Justa repulsa de ignorantes y de émulos
malignos", carta apologética-crítica en que
se vindica la obra que se está haciendo en la Lonja de Sevilla,
destacando de manera especial la mejora y renovación de la
escalera de acceso al primer piso, la supresión de los tabiques
internos de la planta superior, y el enlosado de la misma, juntamente
con el zócalo de estanterías con mármol y jaspe
traídos desde Málaga. Años antes, en 1777,
ya había dado prueba de sus conocimientos teóricos
y de su espíritu crítico en el libro "Carta
apologética por la nobleza del arte de arquitectura o reflexiones
sobre la reparación hecha en el templo del Sagrario",
de Sevilla.
Asimismo es conocido su trabajo en la restauración
del Hospital del Rey (hoy Casa de la Provincia), para el que solicitaba
licencia del Ayuntamiento en septiembre de 1797, para colocar dos
columnas en la puerta principal que aún se conservan.
Recientemente se ha documentado por Teodoro Falcón
su participación en la segunda fase de construcción
de escalera principal del palacio San Telmo (hoy sede de
la Presidencia de la Junta de Andalucía), siguiendo el modelo
de la escalera del Archivo de Indias que él mismo diseñó.
La vinculación de este arquitecto con el palacio de San Telmo
vino a raíz de su nombramiento como maestro mayor de las
obras pertenecientes al Departamento de Indias, para el que fue
nombrado en 30 de abril de 1787. Su participación en este
Colegio se centró en la supervisión de las obras de
la fachada norte y -sobre todo- en la construcción de la
escalera principal. Debido a su rango académico figura en
los libramientos con el tratamiento de "don".
La escalera principal de San Telmo se construyó
entre 1786 y 1791. Para la construcción se trajeron, a partir
de 1786, con piedras y mármoles procedentes de Málaga,
Estepa y Morón. Cintora hizo previamente una maqueta, como
consta en esta partida que recoge Falcón Márquez:
| "Modelo de la nueva escalera, 300rs. que costó
hacer dicho modelo de madera, a fin de asegurar el asiento de
la fábrica de la escalera principal". |
Curiosamente debieron traerse cinco oficiales de
Cádiz "por no haberlos en Sevilla". En esta fecha
se hicieron las puertas de cristales para los balcones que se asoman
a la escalera. En 1788 se colocaba en ella un farol y al año
siguiente la balaustrada; es entonces cuando Cintora recibió
una gratificación por su labor:
"[Gratificación al arquitecto por la dirección
de las obras del Colegio]
Primeramente 3.300 rs. vn. por la gratificación que en
virtud de R.O. de 30 de diciembre próximo pasado se sirvió
S.M. mandar librar al arquitecto Don Lucas Cintora por la dirección
de las obras de la escalera y patio principal hechas en el Colegio
en los dos años anteriores" |
La obra de mayor importancia que le atribuye Llaguno
es la parroquia de la Magdalena, en El Arahal (Sevilla),
la mayor iglesia de la diócesis. Fué construida a
expensas del duque de Osuna entre 1785 y 1800, sobre la antigua
del siglo XV, tras la destrucción por el terremoto de Lisboa,
respondiendo plenamente sus caracteres al estilo neoclásico.
Sin embargo, el profesor Sancho Corbacho sospecha que Cintora no
fué el autor de la planta de la iglesia, reduciéndose
su actuación, si la tuvo, a dirigir las obras. En este edificio
no era obligada la intervención de los arquitectos diocesanos,
ya que dependía del patronato del Duque, y éste podía
elegir libremente al arquitecto.
En 1788 Cintora se ocupaba también en la
construcción de un molino sobre el río Viar, en el
término municipal de Cantillana. También existe expediente
de una intervención de Lucas Cintora en el aprecio de obras
en la Hacienda San Miguel de Montelirio (Dos Hermanas, Sevilla),
uno de los mejores ejemplares de arquitectura barroca rural en Andalucía.
| Para saber más... |
"Arquitectura barroca sevillana del siglo XVIII"
Antonio Sancho Corbacho
Madrid, 1952 |
"El palacio de San Telmo"
Teodoro Falcón Márquez
Ed. Gever, Sevilla, 1991 |
Vicente
Catalán Bengoechea | Pedro
de Silva | Sebastian Van der Borcht
| Cayetano da Costa
(1) Llaguno y Amirola, Eugenio:
"Noticias de los arquitectos y arquitectura de España",
Madrid, 1829
(2) La tesis de Llaguno es aceptada por Sancho Corbacho,
(op.cit. pág. 257) pero negada por Falcón Márquez
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