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Historia de la Universidad de Sevilla
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Historia:

 

La Casa de la Contratación de Sevilla y la enseñanza

 
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Real Cédula de 1503 por la que se establece la Casa de Contratación de Sevilla
Más que las antiguas universidades, más que la nueva hispalense, pudo influir en la mentalidad española del siglo XVI la singular institución llamada Casa de la Contratación, que participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de Ministerio de Indias. No se comprende que habitualmente se historie la cultura española sin mencionar este único foco de ciencia positiva existente en nuestro pais.

La Casa de Contratación, que Pedro Mártir de Anglería llamaba con más propiedad la Casa del Océano, fue creada por Real Cédula de 14 de Enero de 1503, disponiéndose su instalación en los Atarazanas, si bien por otra Cédula de Junio del mismo año se mandó establecer en el Alcázar de Sevilla. Su denominación oficial era Casa y Audiencia de Indias

Por Cédula de 6 de Agosto del mismo año, se creó la enseñanza náutica, encomendada a Pilotos Mayores de la Casa. A mediados de siglo, se encargó la dicha enseñanza a Catedráticos de Cosmografía.

Las plazas de Piloto Mayor y de los profesores de Cosmografía se proveían mediante oposición. La misión peculiar del Piloto Mayor consistía en examinar e inspeccionar la enseñanza de la Cosmografía y la construcción de instrumentos, así como en aprobar las cartas de marear, función en que auxiliaban su labor los cosmógrafos de la Casa.

Americo VespucioPiloto Mayor de esta casa fue el famoso Américo Vespucio, nombrado en 1508. La cédula real por la que los reyes le nombran piloto mayor expresa las quejas por la falta de conocimientos, de fundamento y de desconocimiento del uso del astrolabio y el cuadrante por parte de los pilotos. En la misma cédula se expresa la necesidad que se desea cubrir de instruir a los mismos, de unir teoría y práctica y de proveer de instrumentos de navegación. Además, sería Vespucio quien valorase y aprobase la facultad a cada piloto.

Estableciéronse cátedras de Matemáticas, materia desdeñada en las Universidades; Cosmografía, Astronomía, Cartografía, Hidrografía e incluso de Artillería, servidas por profesores españoles y, a veces, por extranjeros, como el inglés Sebastián Cabbott. Las clases eran teorico-prácticas y había de darse una lección cada día, siendo obligatoria la asistencia de los que solicitaban examen.

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Compendio de la arte de navegar, de Rodrigo Çamorano, catedrático de Cosmografía en la Casa de Contratación de Sevilla

El personal de la Casa prestaba a las expediciones con sus conocimientos y estudios un inmenso servicio en tiempos en que aún no había mapas ni cartas marítimas de las regiones recién exploradas y los instrumentos de observación eran toscos e imperfectos. Por esto se requerían grandes conocimientos para el cargo de piloto, sobre todo en Astronomía y Cosmografía.

A los profesores de la Casa se les encomendó la formación de cartas marítimas. Allí se dibujó la primera Carta geográfica del Nuevo Mundo, y cuenta Angleria que él y el Arzobispo de Burgos visitaron la Casa y tuvieron «en la mano muchos Indicadores (Cartas-Mapas) de estas cosas; una esfera sólida del mundo con estos descubrimientos y muchos pergaminos que los marinos llaman Cartas de marear».

Poco a poco, la Cartografía se fue haciendo totalmente científica. Desde Andrés de Morales o Américo Vespucio, pasando por el más teórico Alonso de Santa Cruz y llegando a Jerónimo de Chaves y Juan López de Velasco, la calidad de los mapas fue siempre en aumento. La alta excelencia teórica fue lo que llevó a crear en el año 1552 la cátedra de Cosmografía, recayendo en el citado Jerónimo de Chaves.

Casi todas las obras compuestas por el personal de la Casa se traducían en el mismo año de su publicación al latín, francés, inglés, alemán y flamenco. Gracias a la Casa de la Contratación no andábamos rezagados del movimiento científico de los centros europeos.

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Carta de López de Velasco, 1570

Figuran entre las expediciones debidas a la Casa, la accidentada dirigida por Juan de la Cosa para el reconocimiento de la costa de Venezuela, la de Alonso de Hojeda, la de Vicente Yáñez Pinzón y Juan Díaz de Solís. La de Juan de la Cosa al continente, la trágica de Nicuesa, la organizada para Tierra Firme; la de Solís al Pacífico y a la Especiería; el primer viaje alrededor del mundo bajo la dirección de Magallanes, asesorado por los pilotos de la Casa Rodríguez Mafra y Rodríguez Serrano; en fin, la enviada a las costas de Cumana llevando al frente a Bartolomé de las Casas, la cual se componía sólo de labradores, y conducía en extraordinaria cantidad herramientas, semillas y plantas vivas, únicas armas que concebía el futuro dominico para colonizar.

Los expedicionarios, al regresar a Sevilla, debían, ante todo, rendir cuentas a la Casa de Contratación de los descubrimientos realizados y los éxitos conseguidos. La Casa consignaba en mapas, que fueron, no sólo los primeros, sino por largo tiempo los únicos, los resultados de las expediciones.

Se conservan en Italia dos hermosas cartas españolas, evidentemente sevillanas, del litoral atlántico del Nuevo Mundo y el Canal de Magallanes, fechada una de ellas en 1512, las cuales pertenecieron, respectivamente, a los dos Cardenales, Juan de Salviati y Baltasar de Castiglione, que con los respectivos cargos de Legado y de Embajador de Clemente VII, asistieron el año de 1526 a las bodas de Carlos V, celebradas en Sevilla. También es sevillana la carta anónima, conservada en la Biblioteca Real de Turín. Son muy notables las de Chaves, de Zamorano y de Pedro de Medina, incluida la última en su obra «De las Grandezas y Cosas memorables de España» (1548).

El de Torreño, pergamino de grandes dimensiones, con trazos en oro y colores, representando ciudades, bajeles y príncipes, se debe considerar el primer mapamundi algo completo que se haya dibujado. Aunque no se conserva entero, basta la parte subsistente para que Harrise, en sus «Estudios Geográficos», le haya llamado magnificent.

Entrada al Cuarto del Almirante, en el Patio de la Montería del Alcázar sevillano, único vestigio de lo que fué la Casa de la Contratación de Sevilla.

Además de estas empresas de exploración, se organizaron por la Institución otras encaminadas a llevar a América lo más útil de la fauna y de la flora hispana. En sus naves se envió el trigo, el centeno, la cebada y otros cereales; plantas aromáticas y medicinales; caña de azúcar; árboles frutales de Andalucía, como el naranjo, el limonero; numerosas estacas de olivo compradas en Olivares, y desde Sevilla, en la segunda mitad del siglo XVI, se mandaron a Italia algunos ejemplares de papas o patatas procedentes del Perú.

No menos contribuyó a enriquecer la fauna americana, que carecía de animales mansos propios para rediles, establos o cuadras, con el envío de caballos, asnos, vacas, cabras, carneros, ovejas, y, por iniciativa del Tesorero de la Casa, se inició en La Española la aclimatación del gusano de seda.

 

Si quiere saber más...
La casa del Océano.- Mario Méndez Bejarano. Revista de las Españas-1927
La ciencia cortesana en tiempos de Felipe II.- Grupo Folchia Univ.Complutense de Madrid

Historia general de la Casa de Contratación | La administración de justicia en la Casa

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  "Historia vitae magistra" (Cicerón) Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Enviarme un correo electrónico Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es