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Historia de la Universidad de Sevilla
Patrimonio histórico-artístico de la Universidad de Sevilla
Las sedes históricas de la Universidad de Sevilla
Historia:

 

la primera etapa: 1505-1771. El Colegio-Universidad

El Colegio Sta.Mª Jesús | Los estatutos del Colegio | Los rivales del Colegio | La Universidad de Osuna
| La Casa de Contratación

La universidad de la época

privilegio rodado
Pergamino con el Privilegio Rodado de Alfonso X, por el que se concede a Sevilla un Estudio General de latín y árabe en el año 1254. Podría haber sido el embrión de la Universidad de Sevilla; en la práctica se quedó en un Estudio Particular;. Estos documentos son los más solemnes emitidos por la cancillería real castellana. (Institución Colombina) aumentar imagen

A mediados del siglo XV solamente existían en la Corona de Castilla los Estudios Generales de Salamanca y Valladolid; en la Corona de Aragón, el de Lérida. En fundación, las de Barcelona (1450), Santiago de Compostela (1495) y Valencia (1499).

El Studium salmantino, que era el más antiguo (1), había recibido el refrendo real de Alfonso X en 1248, treinta años después de su fundación, y llegó a ser considerado como el mejor centro universitario de la península, contando con un fuerte apoyo de la corona. En el libro de Las Siete Partidas se regula el funcionamiento de la institución. En 1255 el papa Alejandro IV concede a los títulos de Salamanca la validez universal (salvo en Bolonia y París) y el uso de un sello propio.

Otras veintisiete universidades fueron creadas en España durante los Reinados de los Reyes Católicos, del emperador Carlos V y de Felipe II, es decir, en el siglo XVI:

Sevilla (1505), Complutense Madrid (1499), Granada (1531), Baeza (1538), Zaragoza (1542), Osuna (1548), Orihuela (1569), Oviedo (1574), ... Esto sin contar las que nacieron en los territorios americanos: Santo Domingo (1538), México (1551), Lima (1551), Charcas (1552), Bogotá (1580) y Quito (1586)

(ver año de fundación universidades actuales)

Era una época en que creció "en España un entusiasmo casi divino difundido entre muchos por fundar Universidades", como dijo el biógrafo de Cisneros, Alvar Gómez de Castro. El modelo de todas ellas fue la de Salamanca, potente foco de atracción cultural en el mundo hispánico, como lo fueron en otros países europeos París, Bolonia, Oxford, Cambridge o Montpellier

En Andalucía, las fundaciones universitarias comenzaron en el siglo XVI, aunque el 28 de diciembre de 1254 el rey Alfonso X había dado un Privilegio a la ciudad de Sevilla para crear en ella "estudio y escuelas generales de Latin i Arabigo", es decir, un centro con categoría de Estudio General. Y ello, como dice en el Privilegio, por ser la noble ciudad de Sevilla "de las más ondeadas e de las meiores ciudades de Espanna", la ciudad que su padre Fernando III conquistara a los árabes. La fórmula que se utilizó era la más solemne de los documentos emitidos por la cancillería real castellana: un Privilegio Rodado. La denominación de "privilegio rodado" deriva, por una parte, de su contenido jurídico -Privilegio-, y por otra, de uno de sus rasgos diplomáticos característicos -la rueda- que envuelve el signo del monarca. Pero no se llevó a la práctica en su totalidad; pronto se quedó reducido a un Estudio Particular, es decir, aquel de rango menor no creado por Rey ni Papa, sino por un particular o un ayuntamiento.

Durante el siglo XV se conocía la escuela catedralicia de San Miguel, destinada a la formación de clérigos, que enseñaba gramática y sufragaba una cátedra de Teología que se impartía en la capilla de San Miguel de la Iglesia Catedral de Sevilla. Pero su nivel de enseñanza no era muy alto y no puede considerarse precursora del Colegio-Universidad de Maese Rodrigo ni de la futura universidad de Sevilla.

selloEntre estas universidades renacentistas, no puedo dejar de mencionar a la vecina y coetánea Universidad de Granada (2), la universidad carolina por excelencia, ubicada en una ciudad que cumple perfectamente las condiciones pensadas pensadas por Alfonso X el Sabio, "de buen aire e de fermosas salidas debe ser la villa que quisiere establecer Estudio":

"En qué lugar debe ser establecido el estudio y cómo deben estar seguros los maestros y los escolares que vinieren a leer y aprender.

De buen aire y de hermosas salidas debe ser la villa en que se quisieran establecer el estudio, para que los maestros que enseñen los saberes y los escolares que los aprendan, vivan sanos y en él puedan descansar y recibir agrado en la tarde, cuando se levantaren cansados del estudio. Además, debe ser abundante de pan, de vino y de buenas posadas en que puedan vivir y pasar su tiempo sin gran costo."

Partida II, Ley II (Siete Partidas, Alfonso X)

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Enlaces para saber más...
La Edad Moderna: Universidades de la Monarquía Católica. Plétora y diversidad
La monarquía hispánica: los Austrias
La creación de la Universidad de Granada
La Universidad de Baeza y San Juan de Avila
Cronología de fundación de las universidades españolas actuales

EL COLEGIO-UNIVERSIDAD DE SANTA MARIA DE JESUS

A fines del siglo XV los dos cabildos, el municipal y el eclesiástico, compartían la conciencia de la necesidad del establecimiento de un Estudio General en Sevilla. En relación con este proyecto, Santaella fue madurando la concepción del suyo, la creación de un colegio primero y de una Universidad después, de una forma progresiva. No es casual que el mismo Santaella, con Francisco de Mendoza -arcediano en Sevilla-, el canónigo Pedro de Fuentes y el también canónigo y maestreescuela Jerónimo Pinelo, formara parte de la comisión que nombró el cabildo catedral "para entender en el estudio general de esta cybdad" con el municipal en junio de 1498. Fueron estas negociaciones las que convencieron a Maese Rodrigo de la inminencia de la fundación de una Universidad en Sevilla y así se comprende que tomara la decisión de erigir por su cuenta un colegio que sería financiado con las rentas de sus beneficios.

Así Santaella buscó y obtuvo el apoyo de la reina. El 20 de marzo de 1500 Isabel la Católica escribía sendas cartas al Papa y al cardenal Bernardino de Sandoval rogándoles que prestasen su apoyo:

 "Muy Santo Padre [...] me encomiendo en vuestra santidad, a la qual plegue saber que yo escribo a Lorenzo Suares de Figueroa, mi embaxador, que reside en su corte, para que de mi parte le suplique algunas cosas tocantes a la fundación e dotación de un colegio quel protonotario mº Rodrigo, canónigo de la Santa Yglesia de Seuilla, que lo quiere fundar e dotar [...] Escripta en Sevilla a XX de marzo de MD años, de v. s. muy umilde devota fija que sus santos pies e manos besa.

La reyna de Castilla, de Aragon e Granada"

(reproducido íntegramente por Ollero Pina)

Esta carta revela las intenciones de Maese Rodrigo en el primer año del siglo XVI. Pero de sus efectos no sabemos nada. Sin embargo, en 1502, durante su estancia en la ciudad, los Reyes Católicos concedieron al Ayuntamiento de Sevilla una Real Cédula mediante la cual le otorgaban licencia para fundar un Estudio General con «cátedras en las que se leyese Teología o Cánones o Leyes o Medicina y otras artes liberales». Pero por causas desconocidas el concejo hispalense poco hizo para darle cumplimiento hasta 1551, en que los colegiales solicitan les sea transferido. Tan solo parece que en 1513 aún pretendían crear una universidad de iniciativa municipal pues reciben un provisión real que les permitía un pequeño impuesto por un año para su financiación. Además, ese mismo año, la Universidad de Salamanca, temerosa de la posible competencia, se dirigió a Fernando el Católico para que "no dé lugar a que haya Estudio o Universidad de Sevilla porque sería mucho perjuicio del dicho Estudio de Salamanca". retrato Maese

Así pues, no puede considerarse el año de 1502 como de constitución de la universidad. Fueron los mismos colegiales los que pretendieron, ya en el siglo XVII, hacer creer que la Real Cédula era el origen jurídico de Santa María de Jesús, del mismo modo que pretendieron presentar a Maese Rodrigo como arzobispo electo de Zaragoza, cuando en realidad sólo fue un canónigo de la catedral de Sevilla.

Fue tres años más tarde, en 1505, cuando Maese Rodrigo Fernández de Santaella, arcediano de la Catedral de Sevilla, obtuvo una bula del papa Julio II para erigir en la ciudad un Colegio y permitiéndole las enseñanzas de «Artes, Lógica, Filosofía, Teología, Derecho Canónico y Derecho Civil ». Al mismo tiempo se le adjudicaban algunos beneficios eclesiásticos con el propósito de contribuir a la financiación de estos estudios. Parece que Santaella, en esta fecha, todavía creía que el Ayuntamiento montaría su universidad y no incide mucho en el aspecto universitario. Lo que él pretendía inicialmente era aumentar el nivel de instrucción del clero.

Dicha bula fue confirmada tres años después, el 16 de junio de 1508, por otra Bula del mismo pontífice, quien establecía para estos centros los mismos privilegios de que disfrutaban las otras universidades del reino y le facultaba además para otorgar los grados de Medicina, lo que suponía el cambio de signo de la fundación. Ambas bulas supondrían la venia eclesiástica pero el reconocimiento real se tardaría mucho más en conseguir.

Bula

 Bula del Papa Julio II autorizando el 12 de julio de 1505 la erección del Colegio de Santa María de Jesús y la anexión a dicho Colegio de los Beneficios de Alocaz, Gómez Cardeña, San Lorenzo de Sevilla, San Nicolás del Puerto y la Parra.

En la bula, entre otras disposiciones, se permitía la enseñanza de Artes, Lógica, Filosofía, Teología, Derecho Canónico y Civil. Otra bula de 1508 añadió Medicina y le dio una orientación más universitaria al Colegio.

Aún sin acabar las obras del Colegio de Maese Rodrigo, (ya desaparecido Santaella, que había fallecido el 20 de enero de 1509) el arzobispo hispalense y promotor de proyectos colombinos, el dominico fray Diego de Deza gestionó ante la Santa Sede la creación de un Colegio de la Orden de Predicadores en Sevilla, destinado a recibir veinte estudiantes dominicos. Este Colegio, llamado de Santo Tomás, que habría de ser rival de Santa María de Jesús durante más de dos siglos, comenzó su existencia legal en 1516, por Bula pontificia de León X, estando ubicado en las cercanías de Santa María de Jesús, próximo a la actual casa Lonja; se empezó a poblar en 1518.

"Había un colegio de veinte colegiales, que andan con vestiduras eclesiásticas y becas moradas, llamado de Santa María de Iesu que fundó el muy reverendo arcediano de Reina y canónigo de Sevilla maestre Rodrigo de Santaella. Llaman por otro nombre muy debidamente la Universidad sevillana a este excelente colegio...

Hay otro colegio nobilísimo de 25 frailes predicadores de la Orden de Santo Domingo llamado Santo Tomás de Aquino."

Luis de Peraza
Historia de la Ciudad de Sevilla (1535)

Si consideramos que todas estas medidas forman parte de un proceso que culmina en la admisión de los primeros estudiantes en 1517, no resultaría descabellado situar en el año 1505 la creación de la Universidad de Sevilla. Entonces, no sólo se creó desde un punto de vista legal -mediante la bula pontificia- sino que Maese Rodrigo, su verdadero fundador, contaba ya en ese momento con una sede física para ella en la Puerta de Jerez, que habia erigido de su propio bolsillo. La descripción de los edificios que allí se construyeron las incluye Joaquín Hazañas en su biografía del fundador.

Retrato de Fray Diego de Deza, pintado por Zurbarán entre los años 1625-30, que se encuentra en un museo de Pasadena (EE.UU.)

De la Orden Dominica, fue catedrático de Teología en la Universidad de Salamanca. Siendo arzobispo de Sevilla fue el impulsor del Colegio universitario de Santo Tomás, rival del de Maese Rodrigo. Los dominicos tenían gran obsesión por los estudios, por los libros y por tener bien surtidas y ordenadas las bibliotecas.
Fue preceptor del príncipe Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos. En su corte, Deza conoció a Colón, estableciendo buenas relaciones con el descubridor. Por su apoyo se dice que América se debía a Fray Diego de Deza y a los dominicos de Salamanca. Cristóbal Colón reconocerá en particular la ayuda de Diego de Deza. En una carta del 21 de noviembre de 1504 a su hijo Diego Colón dice de Diego de Deza: "desde que yo vine a Castilla me ha favorecido". En otra del 21 de diciembre de ese año le dice que Diego de Deza "fue causa de que sus Altezas tuviesen las Indias y que yo quedase en Castilla; que ya estaba yo camino para afuera".
En 1499 Torquemada le propone como inquisidor de Castilla y León. Fue testamentario del príncipe Juan y de su madre, la reina Isabel la Católica. Murió en el sevillano Convento de San Jerónimo de Buenavista el 9 de junio de 1523.
Deza

Conviene señalar que en sus orígenes, nuestra Universidad estaba integrada por dos centros de distinta índole. Por una parte el Colegio, y por otra la Universidad propiamente dicha, ambos con el nombre de Santa María de Jesús, aunque vulgarmente conocidos como el Colegio-Universidad Maese Rodrigo.

Sin embargo, desde un principio se registró una falta de armonía en las relaciones de los dos centros, puesto que la Universidad se resistía al dominio que ejercía sobre ella el colegio y los colegiales, quienes mostraron siempre un afán de superioridad sobre los manteístas.

LOS MANTEISTAS: La comunidad universitaria estaba integrada por los colegiales, beneficiarios de las becas, y los externos, no becarios, que eran conocidos vulgarmente como manteístas, por usar el manteo, que los diferenciaba de la beca colegial. (El manteo es una capa larga con cuello, que llevaban los eclesiásticos sobre la sotana y que también usaron los estudiantes. El término deriva del francés "manteau").

La exigencia de limpieza de sangre para los colegiales (es decir, que no pueden ser descendientes de moros o judíos...), que determinaba su categoría social, mantuvo el carácter selectivo y minoritario de este grupo, que consideraba a su centro como una plataforma para hacer carrera en la Iglesia o en la administración civil. Todo ello, muy en contra de la voluntad del fundador, que expresamente había prohibido la pureza de linaje en la constitución XV de 1506; esta cláusula fue tachada y suprimida casi en los inicios del Colegio por los sucesores de Santaella.

Durante más de dos siglos, los Doctores manteístas hubieron de soportar la competencia desleal de los Colegiales, que les impedían acceder a las mejores cátedras universitarias. La obligada convivencia en las aulas convertía, por este motivo, la amistad y el compañerismo en rivalidad profesional, lo que, con el tiempo, llegó a dividir la vida universitaria en bandos irreconciliables.

Para los colegiales, la cátedra era, como el Colegio, una simple etapa en su carrera profesional, se orientase ésta a la Iglesia o al Estado; nadie optaba a la cátedra como final de carrera. El Colegio, pensado inicialmente para acoger a estudiantes pobres, se fue transformando en una institución cerrada para los estamentos inferiores, en contradicción con sus orígenes. Los vínculos familiares y el estatuto de limpieza de sangre fueron convirtiendo a los colegiales en una "casta selecta", destinada a cubrir las mejores plazas de la magistratura, de la política y de la jerarquía eclesiástica (prebendados, canónigos, inquisidores, obispos...).

El edificio del Colegio-Universidad de Santa María de Jesús se terminó en 1517. Un año después tomaron posesion de la casa, bienes y derechos los primeros doce colegiales, que eligieron como Rector al bachiller Iñigo de Rosales.

Sociológicamente, los colegiales no fueron nunca ni pobres, como quería el fundador, ni ricos pertenecientes a grandes familias. Por término medio, quienes ingresaban en el Colegio, eran miembros de una clase media no titulada, hijos de labradores de cierta fortuna, de funcionarios civiles, de profesionales liberales, todos ellos muy pagados de su vanidad, al saber que su futuro estaba asegurado por el mero hecho de haber obtenido la beca. inicio página

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Los estatutos del Colegio

Desde un punto de vista jurídico, el Colegio-Universidad de Santa María de Jesús conoció, en sus dos primeras centurias de vida, diferentes Constituciones o Estatutos destinados a regular su funcionamiento. Sin embargo, los primeros Estatutos de la Universidad como tal, datan de 1565. Hasta entonces los dos centros se habían basado en la normativa que establecían las Constituciones redactadas para el Colegio.

Los Estatutos de 1565 han sido perfectamente estudiados por J.A. Ollero Pina, quien ha puesto de manifiesto que respondían a una etapa de crecimiento y tenían como objetivo el reconocimiento del estado jurídico de una institución independiente que poseía plena exención jurisdiccional, frente a la municipal, la arzobispal o la real. Para Ollero, el periodo que entre 1565 y el final de siglo puede considerarse como el mejor de la Universidad de Sevilla desde su creación, ya que fue el periodo de mayor actividad legisladora y la época en que la Universidad alcanzó las mayores cifras de matriculados de toda su historia.

Constitucion 1636

Reproducción de la segunda edición de las Constituciones de la Universidad Hispalense en 1636. El impresor fue Francisco de Lyra, el más profesional y prolífico de los muchos tipógrafos que trabajaron en Sevilla durante la primera mitad del siglo XVII. Este ejemplar está en el Colegio del Angel de la Guarda de los Carmelitas Descalzos de Sevilla.


La edición lleva un bello grabado anónimo en la portada inspirado en la pintura que hizo Alejo Fernández para el retablo del Colegio-Universidad con la Virgen de la Antigua y Maese Rodrigo arrodillado ofreciéndole simbólicamente el edificio del Colegio; dicho retablo puede contemplarse en la capilla de Santa María de Jesús, enla Puerta Jerez.

Sin embargo, hasta que no se aprobaron unos nuevos Estatutos en 1621, no pudo liberarse en cierto modo la Universidad del control que hasta entonces habían ejercido sobre ella los colegiales. Tal importancia tienen los Estatutos de 1621 que para Aguilar Piñal «constituyen la verdadera Real Cédula de aprobación de la Universidad hispalense».

A partir de aquel año se clarificó más la situación de ambas instituciones, estableciéndose una mayor separación entre ellas, aunque no puede hablarse de una auténtica ruptura; el Rector del Colegio seguía siendo también de la corporación docente y ésta no tenía más fuentes de ingresos privativos que las propinas de grados. No obstante, la Universidad adquirió nuevas atribuciones y los estudios que en ella se impartían alcanzaron una mayor regularidad.

Pero lo que más molestó a los colegiales fue la intervención del poder real: los Estatutos de 1621 fueron hechos por Luis de Paredes, oidor de la Audiencia de Sevilla, designado Visitador regio de la fundación ("inspector") y lo que es peor, sin contar con ellos. Los nuevos Estatutos creaban un Juez Conservador de la Universidad -no del Colegio, que mantendría su régimen-, con las funciones de vigilancia del cumplimiento y ejecución de los Estatutos y la resolución, como juez exclusivo, de las cuestiones referentes a ellos que se suscitaran entre los doctores, los colegiales y los demás universitarios. Este Juez Conservador sería siempre un oidor de la Audiencia de Sevilla, designado por el Consejo de Castilla. Esto suponía la injerencia del poder real en el gobierno de la universidad, lo que siempre fue temido por el Colegio. Tanto los colegiales como el claustro perdían la posibilidad de decidir cualquier cambio estatutario que no contara con la licencia real. Desde entonces los visitadores apostólicos del Colegio ya no podrían ser utilizados para refrendar nuevas reglamentaciones que afectasen a la Universidad; desaparecía esa absoluta independencia normativa e institucional con la que hasta ahora había funcionado; se cerraba una etapa histórica.

Los colegiales se resistieron a la humillante imposición de los Estatutos, pero poco podían hacer frente al poder real que, además, estaba justificado por el carácter regio de la Cédula de los Reyes Católicos de 1502 que habían utilizado para obtener el título de "universidad". Con la voluntad de escapar de las consecuencias de los Estatutos de 1621, el Colegio consiguió en 1623, a modo de compensación y para afianzar su prestigio, que el Condeduque de Olivares fuese nombrado su protector e incluso patrono, y que se le concediese por Cédula Real en 1633 el título de Colegio Mayor para diferenciarse del Colegio de Santo Tomás con el que seguía manteniendo una abierta rivalidad. Además y lo más importante, por mediación del valido real, consiguieron en septiembre de 1623 ser incluidos en la llamada "Pragmática de Cortesías", por la que se garantizaba la limpieza de sangre de las corporaciones que mencionaba; era el reconocimiento del prestigio del que se vanagloriaban. Pero a la larga, los beneficios de la tutela de don Gaspar de Guzmán (el conde) se quedaron en aguas de borraja. No pagó lo que había prometido y unos beneficios eclesiásticos que obtuvo de Roma fueron más ruinosos que provechosos.

Fuertemente condicionada por los pleitos internos, por la falta de definición jurídica en la relación de los centros que la componían y por el enfrentamiento con otros establecimientos de enseñanza superior existentes en la ciudad, nuestra Universidad se mantuvo en un tono de discreción durante la época de los Austrias que contrastaba con el mayor prestigio y solidez de las otras Universidades castellanas.

Una curiosa reforma estatutaria se hizo en 1617. El 20 de enero, firmado por el Rector, el Secretario y dos Consiliarios, se publicaba un nuevo estatuto de la Universidad de Santa María de Jesús por el que, como a patrona celestial, se obligaba a catedráticos y graduados a jurar y defender la Inmaculada Concepción de la Virgen María (3). Y ello precedido de cuatro días de festejos para conmemorar un misterio que aún no sería admitido como dogma de fe por la Iglesia católica hasta mediado el XIX. El mismo año lo harían también las universidades de Granada y Alcalá, y al año siguiente, 1618, la celebérrima de Salamanca.

Actualmente sería impensable esta obligación docente, pero en el contexto histórico tiene su explicación. Sevilla tiene una tradición inmaculista al menos desde 1258, que se vé reforzada en el siglo XVII, con la "explosión concepcionista", como gusta llamarla Dominguez Ortiz. Y la universidad hispalense, dedicada a la Virgen por su fundador, no podía ser ajena. En el mismo año 1617 hizo la ciudad su voto concepcionista. En síntesis, la situación se radicalizó por la controversia teológica entre dominicos -maculistas- y los jesuitas -inmaculistas-, ambos enemigos de los colegiales del Santa María de Jesús por la competencia que le hacían con sus prestigiosos centros docentes. En particular, los dominicos pues el Colegio de Santo Tomás tenía rango de universidad. Así no cabe extrañarse que nuestros colegiales se inclinaran por las tesis jesuitas. Pero, en el fondo de la cuestión, posiblemente estaba el espíritu de la "pureza de sangre" de los colegiales, en este caso del luteranismo. La virginidad de María y su concepción inmaculada era negada por los protestantes, razón por la cual los católicos enfatizaron este rasgo de la Virgen, lo que es particularmente notorio en las representaciones artísticas de este siglo. Además, la institución universitaria, repleta de teólogos, no podía quedarse al margen de una cuestión que sublevó al pueblo sevillano (recuérdese el episodio con el fraile dominico Molina).

La llegada de los Borbones, a comienzos del siglo XVIII, no resolvió los problemas que tenía planteados la Universidad de Sevilla, a pesar del interés que la nueva dinastía puso en los temas relativos a la enseñanza. La escisión entre los colegiales y los manteistas se mantuvo. Es más, en el siglo de la Ilustración, los primeros llegarían a convertirse, y no sólo en nuestra Universidad sino prácticamente en todas las españolas, en los representantes de las fuerzas más conservadoras e incluso reaccionarias, frente al progresismo y las reformas que defendían los manteistas. (Ver Los Colegios universitarios y la decandencia universitaria)

Tampoco se despejaron inmediatamente los ambiguos lazos jurídicos que, a pesar de todo, seguían existiendo entre el Colegio y la Universidad. No obstante, esa situación fue la que dio lugar a la reforma de la segunda mitad de la centuria, tan minuciosamente estudiada por Aguilar Piñal, y la que proporcionaría a la Universidad sevillana una total independencia y un carácter más moderno y progresista.

La preocupación que la nueva dinastía mostró por la mejora de la educación se vio ya en la información que recabó el Consejo de Castilla sobre la situación de la Universidades españolas, y entre ellas la de Sevilla, en 1713. (Ver Estado de las universidades españolas en el siglo XVIII)

  Para saber más...
"La Universidad de Sevilla en los siglos XVI y XVII", José Antonio Ollero Pina, Fundación Focus-Universidad de Sevilla, 1993
"Historia de la Universidad de Sevilla", Francisco Aguilar Piñal. Sevilla, 1991
"Los Estatutos de la Universidad de Sevilla de 1621", Antonio Muro Orejón, Anales de la Universidad Hispalense, vol. XIV, 1953
Las primeras Constituciones del Colegio-Universidad | Los estatutos universitarios de 1565 | El edificio del Colegio-Universidad | Maese Rodrigo: biografía y obras | Cronología histórica

LOS RIVALES DEL COLEGIO-UNIVERSIDAD

Otros problemas vinieron a sumarse a la difícil andadura de nuestra Universidad en sus primeros tiempos. De una parte la rivalidad de otros centros de estudio de carácter superior que crearon en Sevilla algunas órdenes religiosas, como el de Santo Tomás de los dominicos y el de San Hermenegildo, regentado por los jesuitas.

El enfrentamiento con el Colegio de Santo Tomás marcó los iniciales pasos vacilantes de la Universidad hispalense. Los estudios de Teología de Santo Tomás tuvieron mucho más prestigio, consecuencia de sus mayores recursos económicos y de la mejor calidad de su profesorado. Por algo todos los catedráticos de Prima de Teología en la Universidad de Salamanca durante el siglo XVI fueron de la Orden de Predicadores (dominicos): Francisco de Vitoria, Melchor Cano... Símbolo de su enseñanza teológica y de la mayor estimación sobre su directo rival era el grandioso cuadro de Zurbarán, "Apoteosis de Santo Tomás", que presidía el retablo mayor de su iglesia, y que hoy se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

apoteosis

Zurbarán recibió el encargo de pintar esta Apoteosis para el Colegio de Santo Tomás de Sevilla, en 1631. Este colegio formaba teólogos, por lo que el tema no es sino una exaltación de la propia labor del Colegio y sus monjes.

Santo Tomás de Aquino es una de las figuras más relevantes de la teología cristiana. Por su importancia aparece en el plano superior (el divino) rodeado de los cuatro Padres de la Iglesia: San Ambrosio y San Gregorio conversando, San Jerónimo (de rojo cardenalicio) y San Agustin..

En el plano inferior, el terrenal: los personajes principales de la Orden, el fundador del colegio Fray Diego Deza, al frente de un grupo de frailes dominicos, en torno a un bufete con la bula fundacional del Colegio; a la derecha, nada menos que el emperador Carlos V. Su presencia se explica porque fue él quien facilitó los terrenos y la dote necesaria para la construcción y puesta en marcha del Colegio. A lo largo de su vida, el emperador ofreció su patronazgo continuo a los monjes y sus alumnos.

En 1539 obtuvieron una bula de Paulo III que suponía que lo que en principio era un colegio para frailes dominicos, se convertía en la práctica en un Estudio General con capacidad para certificar los cursos y las graduaciones de clérigos seculares y de laicos, según la costumbre y los privilegios de la Universidad de Salamanca.

Desde 1541, año en que el colegio dominico recibió el título de Universidad por real provisión del Consejo de Castilla, hasta 1551, en que el Ayuntamiento hispalense cedió sus derechos al Maese Rodrigo, Santo Tomás fue la única Universidad sevillana con reconocimiento real. Y ésto no fue aceptado pacíficamente ni mucho menos por los colegiales de Santa María. Durante el siglo XVI el conflicto se reprodujo en 1540-41, 1574-79 y 1596, siendo idénticas sus motivaciones en lo esencial: el título de Universidad. Y no se andaron con chiquitas, en particular los de Maese que incluso consiguieron que tres graduados del colegio dominico fueran encarcelados. Aunque finalmente los de Santa María ganaran el pleito, durante los siglos XVII y XVIII, los estudiantes teólogos tuvieron preferencia, por las aulas de Santo Tomás, dejando vacías las de Maese Rodrigo.

Pero la disputa mantenida con la Orden de Predicadores por las cátedras de Teología no fue única. Otra rivalidad, no menos enojosa, aunque sin tantos pleitos jurídicos, ya que no se ventilaba el nombre mismo de Universidad, fue la mantenida durante los mismos años con la Compañía de Jesús.

La recién fundada Compañía de Jesús llegó a Sevilla en mayo de 1554. Cuatro años más tarde tenían ya los jesuitas Casa Profesa. En 1590 se bendijo un nuevo Colegio, el de San Hermenegildo, gracias al apoyo municipal y a los sevillanos de mayor poder económico, que se apresuraron a mandar a sus hijos al nuevo Colegio, a estudiar Gramática y Artes, por las buenas costumbres y virtud que les enseñaban. Si los estudios de Teología de los dominicos supusieron su práctica desaparición en Santa María de Jesús, la Facultad de Artes se vio también abandonada por los estudiantes, que preferían a los jesuitas. Así, hasta la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767.

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La universidad de Osuna

universidad de Osuna
Fachada principal de la antigua universidad de Osuna, en el cerro del Higueral, hoy centro universitario desde 1996

Aunque no fue una seria competencia, no puedo olvidarme de reseñar la existencia de la universidad de Osuna, también de tipo colegial. A tan solo 80 kilómetros de Sevilla, a los colegiales del Santa María de Jesús no les gustó su creación por la cercanía a la capital.

El 10 de Octubre de 1548 el Papa Paulo III promulga la Bula "In Supreminenti Sedis Apostolicae", por la que se autoriza la erección en la villa de Osuna de un Estudio General, bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de la Virgen María.

La petición de esta autorización partió de don Juan Tellez de Girón, IV conde de Ureña y padre del primer duque de Osuna, que pretendía fundar en la capital de sus estados un Colegio Mayor y una Universidad siguiendo el modelo de Alcalá de Henares, en el que los estudiantes pudiesen obtener grados que tuviesen la misma validez que los de "Bolonia, Salamanca, Alcalá de Henares, con los mismos honores y prerrogativas de ellos". Tuvieron sede en ella quince cátedras mayores en la Universidad y ocho menores en el Colegio, agrupadas en torno a las facultades de Teología, Derecho (Cánones y Leyes), Medicina y Artes.

Francisco Maldonado fué su primer rector. El mismo edificio, debidamente reformado y adaptado a las necesidades de una enseñanza superior moderna, alberga desde 1995 los servicios comunes y los aularios del área jurídico-económica de la Escuela Universitaria de Osuna.

Claustro
Patio porticado de la antigua universidad de Osuna

Parece que tenía poco prestigio si hacemos caso a Miguel de Cervantes que escribió en referencia a su nivel de enseñanza: "En Osuna y Orihuela todo cuela". Pero la tendenciosa frase cervantina puede tener razones personales muy subjetivas (ver detalles). Hay que señalar que en ella estudiaron destacados personajes como Rodrigo Caro, Vélez de Guevara o Blanco White.

Resistió hasta la reforma de 1807 del ministro Caballero, en que se suprime junto con otras diez universidades menores como la de Baeza. Sus rentas y grados se agregaron a la Universidad de Sevilla. A pesar de la formal supresión siguió funcionando mal que bien hasta la irrupción de las tropas francesas en 1810, en que el edificio fue ocupado y convertido en cuartel galo. Continuó tras la guerra muy precariamente hasta 1824 en que es definitivamente clausurada. inicio página

Para saber más...
"El Colegio-Universidad de Osuna (1548-1824)", Mª Soledad Rubio, Sevilla 1976
El Colegio-Universidad de Osuna: análisis histórico y descripción del edificio

Historia de la universidad de Osuna | El Edificio: descripción e imágenes | Los estudiantes | Biografía del fundador | El leitmotiv y patrimonio fundacional | La extinción de la universidad

La Casa de la Contratación

Aunque no tuviera carácter universitario, no podemos olvidar el papel fundamental que ocupó en la educación superior la Casa de la Contratación de Sevilla, creada por los Reyes Católicos en 1503.

Este organismo, además de las funciones de control y organización de las expediciones al Nuevo Mundo, tenía una importante función docente en materias que las universidades de la época despreciaban: tuvo cátedras de Matemáticas -materia desdeñada en las Universidades-; Cosmografía, Astronomía, Cartografía, Hidrografía e incluso de Artillería, servidas por los más eminentes profesores españoles y, a veces, por extranjeros, como el inglés Sebastián Cabbott. Las clases eran teorico-prácticas y había de darse una lección cada día, siendo obligatoria la asistencia de los que solicitaban examen.

Casi todas las obras compuestas por el personal de la Casa se traducían en el mismo año de su publicación al latín, francés, inglés, alemán y flamenco. Como dijo el académico Mario Méndez Bejarano "gracias a la Casa de la Contratación no andábamos rezagados del movimiento científico de los centros europeos; y es que en muchas disciplinas les igualamos y en no pocas les precedimos". Más detalles sobre la labor de la Casa de Contratacion

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Notas:

(1) Realmente la universidad más antigua de España era la de Palencia. Fue erigida por Alfonso VIII de Castilla entre 1208 y 1214, a partir de la escuela catedralicia, y con la colaboración del obispo Tello Téllez. Pero desapareció rápidamente. [Volver al punto de lectura]

(2) Fundación de la Universidad de Granada. La visita del emperador Carlos V a Granada, en junio de 1526 tras su boda en Sevilla, es fundamental en su creación. Hay que crear instituciones docentes como medio de modelar una ciudad aún no cristianizada. La Universidad sería el vehículo cultural para forjar hombres doctos que defendieran la fe y ostentaran los más altos cargos y prebendas del Reino, costumbre ya iniciada en otras universidades y modelo elegido para la granadina. La real cédula de 7 de diciembre de 1526, dirigida al arzobispo don Pedro Ramiro de Alba, esboza la fundación de un Estudio General de Lógica, Filosofía, Teología, Canones, Gramática. Pero una cosa era la idea fundacional y otra distinta una dotación que permitiera su puesta en funcionamiento y continuidad. El millón de maravedís que, en principio, parecía que iba a suministrar el monarca quedó prácticamente en nada. Como tantos otros proyectos imperiales éste se vio limitado por los excesivos gastos del Imperio y la Corona, la Universidad quedó a expensas de la generosidad de los prelados, por eso cuatro cátedras iban a ser acumuladas a prebendas, la ciudad costearía la de Lógica y la Catedral la de Gramática. La universidad se diseñó por Carlos V y se culminó por el papa Clemente VII mediante bula de 14 de julio de 1531 y por carta ejecutoria de la misma fecha– le concede las mismas prerrogativas y privilegios que a las de Bolonia, París, Salamanca y Alcalá y nombra al arzobispo de Granada protector y administrador de la institución. [Volver al punto de lectura]

(3) Actualmente, un reflejo de este patronazgo sólo queda en la ofrenda de flores de las tunas universitarias sevillanas el día 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, aunque ésta es una tradición moderna. Por otra parte, la universidad conserva en su patrimonio artístico un libro ceremonial de la investidura de doctor, de 1763, en cuya portada luce la Inmaculada (ver). Asimismo, un par de esculturas de la misma advocación (ver) Curiosamente, y por casualidad, el actual edificio central de la universidad, la vieja Real Fábrica de Tabacos, luce en lo alto de su portada principal cuatro jarrones de azucenas, símbolo mariano por excelencia de la inmaculada. [Volver al punto de lectura]

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  "Historia vitae magistra" (Cicerón) Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Enviarme un correo electrónico Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es