|
Giuliano della Rovere, el papa mecenas, soldado y auténtico soberano
de la cristiandad, está vinculado a la Universidad de Sevilla por
cuanto fue el que autorizó la creación de la misma, por bulas
de 1505, confirmada y extendida por otra de 1508. Acerquémonos a
este singular hijo de la Iglesia.
Juliano tenía una amplia experiencia antes de ser nombrado
pontífice en 1503, sucediendo a Pío III.
Miembro de la orden de los franciscanos, su tío
el papa Sixto IV le había nombrado obispo de Carpentras
y, posteriormente cardenal-obispo de Lausana (1471), arzobispo
de Aviñón (1474), legado en Francia (1480-84) y cardenal de Ostia.
Inocencio VIII le otorgó
importantes puestos en la corte romana e incluso había pugnado
por la elección con Alejandro VI.
Tomó el nombre de Julio como para indicar una obra de restauración
semejante a la que Julio César había realizado.
El nuevo Papa tenía un carácter violento e impulsivo
(era llamado el Terrible), más propio de un rey o condotiero
que no de un jefe de la Iglesia. Fue un gigante de aquellos que
Miguel Ángel retrató con el cincel y los colores.
Sumamente activo, las cuestiones políticas tuvieron para
él preferencia sobre las religiosas.
A la muerte de Pío III alcanzó el solio papal, marcándose
como objetivo devolver la independencia al papado, recuperando
por tanto su esplendor y poder. Sus primeros pasos se dirigieron
a la realización de una importante reforma monetaria que
le permitiera iniciar su política expansiva. Mandó acuñar
una moneda de plata que fue denominada «julio».
Hizo florecer el comercio y fué un hábil administrador
de las finanzas de las que hizo uso para grandes empresas políticas
y artísticas.
Supo consolidar de manera bastante definitiva el poder temporal
de la Santa Sede al controlar a los señores feudales que
de continuo desobedecían la autoridad soberana del Pontífice
y expulsó de su ámbito de poder al peligroso César
Borgia, al que hizo encarcelar. No dudó en tomar la
espada y someter a la ciudad de Bolonia, dotándola de
una nueva Constitución,
así
como la de Venecia. Para atacar
a ésta última, que se había apoderado de Rávena,
se alió provisionalmente
con los "bárbaros" franceses en la liga de Cambrai
(dic. 1508). Después de excomulgar a la república
veneciana, intervino personalmente en las operaciones y obligó a
Perugia y Bolonia a entrar en su alianza.
Posteriormente, temeroso del creciente poderío francés,
el pontífice concertó de manera separada una paz
con Venecia y decidió atacar a sus antiguos aliados, los
franceses, provocando la reacción de éstos, que
tomaron Bolonia. La estrategia de Luis XII fue crear un cisma
en el terreno religioso al convocar en Pisa un concilio,
en el año 1511 que depuso al Papa.
De esta manera el monarca francés pretendía minar
la autoridad papal y contrarrestar la política exterior
de la Santa Sede, que estaba resultando bastante perjudicial
para la corona gala. Juliano retomó las riendas de la
situación,
excomulgó a los cardenales que acudieron a Pisa y convocó
un Concilio General en Letrán (1512) para condenar las
doctrinas conciliaristas vigentes desde los concilios de Constanza
y Basilea, poniendo fin al presunto cisma.
Su
principal objetivo fue hacer de la Santa Sede la principal potencia
italiana y liberar a la península de la ocupación
de los "bárbaros" (extranjeros). En
el último año de su existencia, Julio II gozó
de un amplio reconocimiento en Italia al aparecer como abanderado
de la lucha contra los extranjeros, ya que tras las primeras
victorias, los franceses tuvieron que retirarse de la península
y el Papado recuperó sus antiguos territorios. La independencia
pontificia estaba asegurada.
Para su seguridad personal, estableció en 1506, la Guardia
Suiza, disciplinada y mandada por capitanes elegidos por él.
Por esta razón la bandera de la escolta pontificia lleva desde entonces en el
cuartel inferior las armas de Julio II y en el superior las
del Papa reinante.
Julio II, protector de artistas
La figura de Julio II está asociada a Miguel Angel ya
que fue este pontífice el que le encomendó la
decoración
de la bóveda de la Capilla Sixtina (1)
al polifacético
artista. Comenzará en 1508 y la terminaría en 1512;
poco tiempo pudo gozar el papa de la obra que estimuló a
fuerza de gritos, arrebatos de ira, golpes -llegó a golpear
con un bastón al artista-
y dilaciones en los pagos, pues moría
cuatro meses más tarde. Los continuos enfrentamientos
entre dos almas casi gemelas han pasado a la posteridad, siendo
uno de los suplicios de Buonarrotti la construcción del
sepulcro para el papa, que se proyectó en 1505 como el mausoleo
más
grandioso de la cristiandad para la Basílica de San Pedro.
Pero no llegó a terminarlo pues fue apartado, según
la leyenda, por envidia de Bramante, el arquitecto de San Pedro,
aunque el Papa alegó
problemas de financiación. Luegó lo retomó
pero las cuarenta figuras previstas en marmol de Carrara se quedaron
en siete, de las que Miguel Angel solo hizo tres, y de San Pedro
terminó
en la iglesia de Pedro In Vincoli. Estas relaciones de amor-odio
se reflejan en una película de Carol Reed (1965),
protagonizada por Charlton Heston: "El tormento y el éxtasis" (2).
 |
La labor de mecenazgo de Julio II no se limita a Miguel
Angel ya que ayudó a otros artistas como Bramante o Rafael a
que encargó en 1508 que decorara sus aposentos
en el Vaticano, los que hoy se conocen como Estancias del Vaticano.
Allí pintaría el maestro de Urbino uno de los conjuntos
de frescos más
famosos de la historia de la pintura. De las cuatro estancias
sólo concluyó la decoración de la Estancia
de la Signatura, donde pintó las
figuras de la Teología, la Filosofía, la Poesía
y la Justicia en los cuatro medallones de la bóveda, y
la Estancia de Heliodoro. Tras la muerte de su mecenas, y debido
a las numerosos encargos del artista, sólo consiguió pintar
parte de la tercera estancia, la del Incendio del Borgo. Para
la cuarta, la Sala Constantina sólo realizó sus
diseños.
Fue Julio II el impulsor de la construcción
de la Basílica
de San Pedro, sobre la tumba del primer papa, encargándosela
a Bramante;
fue este Papa quien puso la primera
piedra el 18 abril de 1506; tan sólo pudo ver alzados
sobre las columnas los arcos en los que tenía que erigirse
la cúpula. Como
buen amante del arte, fue el promotor de la creación
del Museo Vaticano.
Era hombre de mucho ingenio, de refinado gusto, óptimo conocedor
de artistas y obras de arte. Hizo construir, mientras era cardenal,
magníficas fortalezas en Grottaferrata, Ostia y Chiaravalle.
Elegido Papa, protegió los estudios y a la universidad
romana; fundó en Faenza la primera imprenta árabe.
Fue amigo de los mejores literatos, como el Sadoleto y el Bembo.
Inspiró a Miguel Ángel la representación en
la bóveda de la Sixtina (otoño de 1508-31 oct. 1512)
del poema del mundo antiguo hasta la llegada de Cristo; Rafael,
que reprodujo en más de una ocasión las facciones
del pontífice, representó por deseo del Papa, en las
Salas vaticanas, el concepto del Medievo cristiano y la armonía
entre la ciencia y fe, solemnizando la fe de Julio en diferentes
episodios.
En cuanto a la Universidad de Sevilla, es fundamental su
intervención al conceder en 1505 una bula
a Maese Rodrigo Fernández
de Santaella, arcediano de la catedral de Sevilla, por la que autorizaba
erigir en la ciudad un Colegio y Universidad. En la Bula, entre
otras disposiciones, se permitía la enseñanza de Artes, Lógica,
Filosofía, Teología y Derecho Canónico y Civil. Otra Bula del mismo
día confirmaba las prerrogativas y beneficios otorgados al Colegio
Santa María de Jesús. Una nueva bula de Julio II, dada el 16 de
junio de 1508, amplió los privilegios contenidos en la primera.
En el palacio del Vaticano comenzaban a surgir bajo su pontificado,
sobre el plano de Bramante, los patios de S. Dámaso y del
Belvedere. En este último comenzó a reunir una
serie de espléndidas esculturas antiguas que constituirían
el primer núcleo del Museo Vaticano, como la de Apolo
y la de Laocoonte. La iglesia de Santa María del Popolo,
tan querida de la familia de la Róvere,
se embellecía con los frescos del Pinturicchio y
las esculturas de Andrea Sansovino. Para financiar San Pedro
publicó una
Indulgencia en 1506, cosa no muy acertada por los tiempos
que corrian; poco después este tema se volvería contra la
Iglesia por la reforma luterana.
Nacía una nueva Roma con sus calles rectilíneas,
flanqueadas de bellos palacios, como vía Julia. Por otra
parte, se realizaron obras en Loreto con el pórtico de la
basílica, el palacio Apostólico, el revestimiento
marmóreo de la Santa Casa.
Muerte y juicio sobre su personalidad.
Murió con edificante piedad, en la noche del 20 al 21 feb.
de 1513, rodeado de los cardenales, a los que pidió
perdón por sus defectos, rogándoles la elección
de un digno sucesor.
Recibió sepultura en San Pietro in Vincoli, donde
está su mausoleo, pequeña parte de la colosal
obra encargada por el pontífice y concebida por Miguel
Ángel. Sobre la tumba se halla la figura simbólica
del Moisés.
Pero el monumento más importante del pontífice es
la basílica de San Pedro y su gigantesca cúpula, proyectada
por Miguel Angel y terminada por discipulos suyos. Ninguno de ellos
llegó a verlos terminados Juliano.
Los
juicios sobre Julio II varían según la tendencia de
los escritores. Pastor lo ensalza por haber asumido con energía
la misión de «salvar el papado». Importante es
el juicio de Guicciardini «Papa digno
de la gloria más
brillante... si la diligencia y empeño por él empleados
en exaltar la Iglesia en el orden temporal y mediante el arte de
la guerra hubiesen sido usados para engrandecerla en el orden espiritual
con el arte de la paz; sin embargo, él fue, más que
todos sus predecesores, digno de imperecedera memoria y eterna
gratitud».
El carnaval de enero de 1513 fue para él una verdadera y
auténtica apoteosis: un desfile triunfal exaltaba los éxitos
políticos del Papa; Julio II era representado como emperador
con cetro y globo, rodeado por Horacios, Camilo, Escipión
y otros héroes de la Antigüedad.
|
En resumen, se ha dicho que como jefe
espiritual Julio II resultó un total fracaso mientras
que como soberano temporal y protector de las artes fue un
gran triunfador.
|
Notas:
(1)
La Capilla Sixtina debe su nombre al Papa Sixto IV della Rovere (pontífice
desde 1471 hasta 1484) y tío de Julio II, que la construyó haciendo reestructurar
la antigua Capilla Magna entre el año 1477 y el 1480. El 15 de agosto
de 1483 Sixto IV consagró la nueva capilla a la Asunción de la
Virgen y la dedicó a ella. Julio II della Rovere decidió modificar
parcialmente la decoración de ésta, confiando el encargo a Miguel Ángel
en 1508, quien pintó la bóveda y los lunetos, en la parte alta
de las paredes. En octubre de 1512 el trabajo había terminado y el día
de Todos los Santos (1° de noviembre), Julio II inauguró la Sixtina
con una misa solemne. En los nueve recuadros centrales se hallan representadas
las Historias del Génesis, desde la Creación hasta la Caída
del hombre, el Diluvio y el nuevo renacer de la humanidad con la familia de
Noé.(Ver la web de los Museos
Vaticanos en español) [Volver
al punto de lectura].
(2) El Tormento y el éxtasis: Twentieh
Century Fox. Protagonistas: Chalrton Heston, Rex Harrison. Basada
en la novela "The Agony and the Ecstasy" de Iwing Stone. Dirigida
por Carol Reed en 1965. Charlton Heston y Rex personifican a dos
de las figuras mas importantes del siglo XVI cuando el papa Julio
II comisiona a Miguel Angel para pintar la bóveda de la
capilla sixtina, éste
rehusa. Obligado por el papa, el proyecto se convierte en una guerra
de voluntades azuzada por diferencias artisticas y temperamentales.
La trama se centra en el choque de estas dos personalidades: Julio
II, que quiere su Capilla Sixtina, y Miguel Angel, que no desea
pintarla porque prefiere seguir con la escultura (el mausoleo del
mismo pontífice). Ahí está el choque del mecenas –en
este caso todo un Papa– y el artista, el choque del artista
con los prejuicios morales de los cardenales, que tildan su obra
de pagana, y el choque de Miguel Angel con su propio anhelo de
perfección, descontento con las pinturas que le están
saliendo, y destruyendo los frescos para empezar de nuevo. Esta
película quizá fuera la última de los grandes
films históricos que produjo Hollywood en los años
50 y 60. Se desarrolla en exteriores con las batallas de Julio
II y en los interiores con las batallas verbales entre éste
y su pintor. [Volver al punto
de lectura].
|