Odas en loor de la Santa Madre de Dios
"Comienzan felizmente las odas en loor de Santa María
madre de Dios, compuestas por su inútil siervo Rodrigo de
Santaella, maestro en Artes y en Sagrada Teología, Arcediano
de Reina y canónigo en la Santa Iglesia de Sevilla.
Oración a la Virgen María dando leche a su hijo
Virgen bienaventurada, descubre, te pedimos tu velo a los tuyos
y permite que te vean con tus ojos verdaderos y el rostro con que
serenas el cielo, nuestro mundo y todas las cosas. [...]
A tí, Madre, te ruegan los desventurados como Señora
de los moradores de arriba y poderosa por tu ilustre descendencia,
el mundo postrándose te implora que muestres tu Hijo ante
el Padre, el Padre de misericordia. Toma el incienso y haz que se
rinda enteramente a nuestro amor ese Niño al que das leche,
madre, de tu pecho sagrado, salvación única y eterna
que alumbraste para el mundo.
Nosotros canteremos tus loores, tu nombre y tu parto. Nosotros
cantaremos tu parto, tu nombre y tus loores"
(Introducción a las Odas)
"¿Por dónde comenzaré a cantar tus triunfos?
¿Qué principio otorgas a mi canto? ¿Te recordaré
como madre dichosa del Señor cuando ambos polos te sirvieron
como Reina? ¿O te cantaré tal vez reinando sobre el
coro de los ángeles y dando gozos a los moradores del cielo?
¿O que todos los astros se alegran y relucen cuando con tu
luz radiante resplandeces entre las estrellas con tantas virtudes,
gloriosa, amada de Dios por tus méritos, única esperanza
de los hombres?"
(Oda I)
Arte de bien morir
"Bien muestra sant Agustín en los Soliloquis qué
cosa es esta vida, cierto es vida frágile, vida caduca, la
qual quanto más crece más amengua, quanto más
anda más se allega a la muerte, vida engañosa y obscura
llena de lazos. Agora me hallo alegre, agora me fallo triste; agora
sano, agora enfermo; agora bivo, agora muerto; un poco parezco bienaventurado,
y continuo soy mísero; ahora río, agora lloro.
En ansí todas las cosas van tras su mudanza y ninguna cosa
permanece en su estado: de un lado temor, del otro temblor; de aquí
sed, de acá hambre; de aquí frío, de acá
calor; de aquí flaqueza, de acullá dolor ... ca cierto
es breve, e caduca e corta, e semejante, como dixo Job, al viento
que passa ...
¡O quánto es caduca e flaca nuestra vida!, la qual
ni puede durar ni preservarse sino cien años, pues por maravilla
uno de mill llega a esta edad o passa algo más. Y por tanto
dize Augustino que somos más frágiles que el vidrio;
ca el vidrio, aunque es tan frágile, si bien lo guardan puede
durar muy luengo tiempo; la vida humana, por mucho que la guarden,
no puede durar...
Devemos pensar quán breve es la bienandanza deste mundo
y quán chica la gloria deste siglo, quánto es caduca
y frágile la potencia temporal. Diga quien puede dónde
éstan los reyes, los príncipes, los emperadores, los
poderosos e ricos, obispos y perlados; passaron todos como sombra
y desvaneciéronse como sueño, búscanlos y no
los hallan."
(caps. XIII, XIV y XVI)
Tratado de la inmortalidad del alma
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"Has de saber que pecado original es una desordenada
disposición que proviene a la natura humana por la
privación de la disposición de aquella harmonía
donde consistía la justicia original, que era gracia
de Dios con universal obediencia de las fuerzas inferiores
a la razón e de todas a Dios, e con previlegio de
inmortalidad. E como la enfermedad es una desordenada disposición
del cuerpo, por la qual se disuelve la ygualdad de la complexión
donde consiste la sanidad, assí esta desordenada disposición
infeccionó primero a Adán, e dél descendió la
infección de ley común en todos los hombres
que después dél nacieron, e descenderá en
los que nacerán"
(cap. 39)
(Traducción del latín de
Joaquín Pascual Barea)
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Para saber más... |
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Pascual
Barea, Joaquin: "Maese Rodrigo de Santaella y Antonio
Carrión. Poesías. Sevilla, 1504" /Secretariados
de Publicaciones de las Universidades de Sevilla y Cádiz,
1991 |
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