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Historia:

 

El Plan Pidal de 1845

retrato Pidal
D. Pedro José Pidal, Ministro de la Gobernación
Con el triunfo de los moderados se hace público el llamado "Plan Pidal", (D. Pedro José Pidal, Ministro de Gobernación) que se inclina decididamente por la enseñanza como derecho estatal: "La enseñanza de la juventud no es una mercancía que pueda dejarse entregada a la codicia de los especuladores, ni debe equipararse a las demás industrias en que domine sólo el interés privado". La asunción por parte del Estado de la función docente se presenta como la única solución al caos reinante. Este real decreto tiene fecha de 17 de septiembre de 1845.

Diez días después, una real orden cesa a todos los Rectores en ejercicio, cuya función asumen los Jefes Políticos, quienes, en calidad de Visitadores y Comisionados regios, quedan encargados de la reorganización de los centros conforme al nuevo Plan, que se pronuncia abiertamente por la centralización. Se califica en él como establecimiento público de enseñanza aquel que en todo o en parte se sostiene con créditos votados por las Cortes en los Presupuestos Generales del Estado, y está controlado por el Gobierno.

Los medios para conseguir la centralización y el control gubernamental, además de la inclusión en los Presupuestos, serían la unificación de los fondos, la integración de los catedráticos en un Cuerpo único, la configuración del Distrito universitario y la uniformidad de textos y programas. Por otra parte, todas las oposiciones a cátedra, así como la obtención del grado de Doctor, se celebrarían en Madrid (Universidad Central), cabeza de las diez universidades que permanecieron en pie a partir de esta reforma.

En cuanto a la enseñanza, el plan de 1845 condena la libertad de textos, que deberían ser aprobados cada tres años por el Consejo de Instrucción Pública. Este control y la dependencia administrativa de las autoridades académicas aseguraban el dominio estatal en la instrucción pública. Como pieza clave de esta reforma se crea, por decreto de 1846, la Dirección General de Instrucción Pública, que se encomienda al inspirador de todo el proyecto, el liberal Antonio Gil de Zárate (1). Lo que viene a confirmar que el adjetivo "liberal" no siempre ha supuesto mayor libertad en el comportamiento político.

Había triunfado, al fin, la idea propuesta en Sevilla hacía más de setenta años por Olavide: la enseñanza como servicio público. Sistematizando toda la legislación publicada desde las Cortes de Cádiz y reuniéndola en un solo texto legal, se emancipaba la Universidad de la vieja tutela eclesiástica, pero no para quedar más libre sino para someterse a otro amo no menos severo, el Estado, que sigue siendo confesional, pero muy celoso de sus derechos. Desde este año toda la normativa procede de Madrid.

Desde entonces comenzó, a pesar de todo, una etapa de esplendor material y científico. En Sevilla, el Gobierno atendió económicamente a las necesarias reformas del viejo edificio jesuita, en el que no había entrado un albañil desde hacía más de medio siglo. Se construyeron tres nuevas clases en el segundo patio, con capacidad para más de cien alumnos cada una. En el patio principal se entarimaron tres clases antiguas y se habilitó un aula magna para dos centenares de estudiantes, más una sala de descanso para los profesores. En las aulas se instalaron asientos individuales para los alumnos, con brazos amplios para tomar apuntes.

Pero el plan de 1845 nació herido de muerte: no logró convencer ni a liberales ni a conservadores. A los liberales y los radicales de izquierda el plan supone un control excesivo del Estado y una limitación de la libertad de pensamiento; para los clericales, estas medidas favorecían la secularización de la enseñanza.

Tras un breve período de secularización, la firma del Concordato con la Santa Sede en 1851 devuelve la enseñanza al dominio eclesiástico. La Iglesia asume la función de vigilante de la ortodoxia en todos los niveles de la educación, como pone de manifiesto el artículo 31 del Concordato:

"...Su Majestad y su real gobierno dispensarán asimismo su poderoso patrocinio y apoyo a los obispos en los casos que lo pidan, principalmente cuando hayan de oponerse a la malignidad de los hombres que intenten pervertir los ánimos de los fieles y corromper sus costumbres, o cuando hubiera de impedirse la publicación, introducción o circulación de libros malos o prohibidos."

El Reglamento publicado el 10 de septiembre de 1852 supone la inutilización del plan de estudios de 1845. Uno de sus inspiradores, José de la Revilla, publica en 1854 un folleto titulado Breve reseña del estado presente de la Instrucción pública en España con especial atención a los estudios de filosofía, cuya lectura proporciona un panorama estremecedor de la situación intelectual de España a mediados del siglo:

"Era tan extremado el abandono que reinaba todavía en la mayor parte de nuestras universidades al publicarse el plan de estudios de 1845, que en muy pocas se conocían los aparatos y máquinas para el estudio de la física experimental, mucho menos para el de las ciencias naturales. Basta decir, que habiéndose pedido a todas ellas los inventarios de los gabinetes existentes, resultó que una de dichas escuelas contaba por único objeto un barómetro, que por cierto no era de su propiedad; en otra existe todavía guardada una máquina eléctrica de madera, ejecutada por el Catedrático de la asignatura para que sus discípulos formasen alguna idea del movimiento y funciones de otra verdadera".

Resulta interesante de leer el texto íntegro del Plan de Estudios Pidal y su Reglamento, siendo el autor verdadero Gil de Zárate, director general del Ministerio. Para ir haciendo boca, aquí extraigo algunos párrafos:

"Antiguamente eran las Universidades independientes entre sí, y hasta del Gobierno mismo; cada cual tenía su régimen, sus estudios, sus métodos y aun sus pretensiones distintas; no sólo disponían arbitrariamente de sus fondos, sino que hasta era también arbitraria en ellas la enseñanza. Ya desde fines del siglo pasado trató el Gobierno de poner diques a semejante anarquía, que, tras el desconcierto general de todas las ciencias, mantenía a éstas en atraso lastimoso, perpetuando rancias ideas, doctrinas desacreditadas y perjudiciales preocupaciones. El plan de 1824, en medio de sus vicios y del espíritu reaccionario que le dominaba, hizo, no obstante, el gran servicio de establecer la uniformidad de enseñanza en todas las Universidades y sujetarlas además a un mismo régimen. El nuevo arreglo está destinado a realizar esta especie de centralización."

"Diez Universidades quedan convenientemente distribuidas en toda la península; pero aun estas diez no pueden ser igualmente dotadas, ni aspirar a tener las mismas Facultades; porque sobre no alcanzar los fondos, sabido es que no todas las carreras atraen igual número de discípulos."

"La Filosofía, es decir, los estudios de segunda enseñanza, se han conservado en todas las Universidades; y aún se les da mayor extensión, porque así lo reclaman el estado actual de las luces, la importancia de las clases medias y las necesidades de la industria. También se deja en todas la Jurisprudencia, porque esta Facultad se ha considerado siempre como base de las Universidades, siendo, por otra parte, la que trae mayor número de discípulos; pues además de conducir al ejercicio de la abogacía, abre las puertas de la magistratura, sirve para gran número de empleos y es útil para los que aspiran a la vida política en naciones sujetas al régimen representativo.

No sucede así con la Teología: escasos en extremo son los que acuden a estudiar esta facultad en las Universidades. Las trece que había en España sólo han reunido estos años pasados 350 teólogos, no llegando todavía en el último curso a 400. Algunas hay, y no pocas, en que su número no iguala al de los catedráticos; y Barcelona, después de haber estado con dos o tres, se ha quedado sin ninguno. La causa de esto es que los aspirantes al sacerdocio prefieren hacer su carrera en los seminarios conciliares, cuyo número en España pasa de 50, estando asignada para su sostenimiento la cantidad de dos millones y medio en el presupuesto general del Estado. Conviniendo, sin embargo, que el estudio de la Teología se conserve en las Universidades, se ha dejado en cinco de ellas, pudiendo hacer en las demás las veces de Facultad el respectivo seminario, siempre que arregle la enseñanza a lo que en el nuevo plan se previene.

La Medicina atrae, como la Jurisprudencia, gran número de estudiantes; pero la enseñanza de esta facultad es la más costosa de todas, y se ha limitado por lo tanto a cinco Universidades. "

"...Proporcionar al catedrático aumentos de sueldo conforme adquiera años y servicios; nada desanima tanto a los hombres como el no ver delante de sí perspectiva alguna. El profesor que obtiene, desde luego, el sueldo que ha de gozar toda su vida, carece de estímulo, y la enseñanza se convierte para él en una especie de mecanismo o rutina, que no procura mejorar, porque sólo ve en esto trabajo sin recompensa. "

"Art. 67. Las Universidades de España quedarán reducidas a diez en los puntos siguientes: Barcelona, Granada, Madrid, Oviedo, Salamanca, Santiago, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza.
Las de Canarias, Huesca y Toledo se convertirán en institutos de segunda enseñanza. "

Plan de Estudios de 1845

mapa universidades 1845

"Artículo 1º En todo lo relativo a la enseñanza, gobierno interior, disciplina escolástica y demás puntos que comprende el presente reglamento, las órdenes de S.M. se comunicarán directamente a los rectores por el Ministerio de la Gobernación de la Península. En lo económico será la encargada de ejecutar y hacer que se ejecuten las mismas órdenes la junta de Centralización de fondos. Lo mismo sucederá respecto de los institutos y demás establecimientos públicos de enseñanza, con cuyos directores comunicará también inmediatamente el Gobierno. "

"El Distrito de Sevilla comprenderá las provincias de Sevilla, Huelva, Córdoba, Cádiz, Badajoz e islas Canarias. "


Reglamento del Plan Pidal

Notas:

(1) Antonio Gil de Zárate, político y dramaturgo, nació en 1793 y murió en 1861. Se educó en Madrid y París. En 1811 volvió a España y se dedicó con ardor al estudio de las ciencias exactas. Pero desgracias particulares le obligaron a abandonar estas y dedicarse a la literatura, haciendo ya desde 1815 a 1820 varias traducciones que obtuvieron éxito en los teatros. Nombrado en 1843 oficial de secretaría de Gobernación, ascendió a jefe de sección en 1844, y sucesivamente a Director General de Instrucción Pública, y a subsecretario del ministerio de la Gobernación. La revolución de 1854 le cogió de consejero real, y cesó en este cargo cuando fue suprimido el Consejo. El Sr. Gil y Zárate volvió en 1856 a ocupar cargo oficial en el ramo de Instrucción pública. En el terreno educativo, su obra principal fue "De la Instrucción Pública en España", publicada en 1855 aunque, como él mismo dice, "habiéndome propuesto, por razones personales, terminarla en la época en que dejé de ser director, a esa época se refiere todo lo que digo, y ha de considerarse el libro como escrito a principios de 1852". Pentalfa Ediciones ha publicado un facsímil íntegro de esta obra en 1995 (Oviedo) (ver su web http://helicon.es/7848481.htm) [Volver al punto de lectura]

  Para saber más...
"Historia de la Educación en España", tomo II: de las Cortes de Cádiz a la Revolución de 1868 (Legislación y Documentos); Ministerio de Educación y Ciencia, 1982
  Enlaces web externas
  texto íntegro del Plan de Estudios Pidal y Reglamento en Proyecto Filosofía en español: Colección de documentos sobre Filosofía & Administración
  Los 10 distritos universitarios de España en 1845 y su población
  La administración educativa en España (1812-1939), por Joaquín Diaz, Jefe del Archivo Central del Ministerio de Educación. Centro de Investigación y Documentación Educativa (CIDE)
La Ley Moyano de 1857 | La universidad española a fines del XIX

 

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  "Historia vitae magistra" (Cicerón) Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Enviarme un correo electrónico Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es