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Historia de la universidad de Osuna |
El Edificio: descripción
e imágenes | Los estudiantes
| Biografía del fundador |
El leitmotiv y patrimonio fundacional | La
extinción de la universidad
El 10 de Octubre de 1548 el Papa Paulo III promulga la Bula
"In Supereminenti Apostolicae Sedis", por la que
se autoriza la erección en la villa de Osuna de un Estudio
General, bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción
de la Virgen María, a quien el fundador tenía especial
devoción. Por ello en un documento rectoral de 1820 figura
que "se denomina Colegio Mayor y Universidad Literaria de
la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora"
(ver nota*). Así pues,
el Colegio-Universidad ursaonés fue una institución
pontificia y tal vez fuese ello uno de los motivos para que se considerase
menor.
La petición de esta autorización partió de
don
Juan Tellez de Girón, IV conde de Ureña
y padre del primer duque de Osuna, que pretendía fundar en
la capital de sus estados un Colegio Mayor y una Universidad siguiendo
el modelo de Alcalá de Henares, en el que los estudiantes
pudiesen obtener grados que tuviesen la misma validez que los de
"Bolonia, Salamanca, Alcalá de Henares y otros estudios
generales suelen conceder, con los mismos honores y prerrogativas
de ellos".
No llegó la universidad a tener el reconocimiento real,
tan sólo el pontificio. En su testamento, el fundador encarecía
a su hijo, futuro I Duque de Osuna, a que la obtuviera, pero no
hay prueba alguna de que se consiguiera; ello se echa de ver cuando
con motivo de un pleito en el Consejo de Castilla se pide la documentación.
Sin embargo, aún puede verse a la entrada del edificio, en
el muro izquierdo, una enorme y lujosa inscripción
que lo proclama. Igual ocurrió con otras universidades menores
como la de Almagro; la misma de Sevilla, fundada por el arcediano
Fernández de Santaella en 1505, no tuvo dicho reconocimiento
hasta 1551 por cesión del ayuntamiento.
El día 8 de diciembre de 1548 se bendijo la
capilla del edificio por don Sancho Trujillo, Obispo de Marruecos
y canónigo de la Catedral de Sevilla, que fue además
primer colegial. El edificio fue costeado y dotado en exclusiva
por el citado conde, cuya familia
era una de las más ricas de España.
Tuvieron sede en ella quince cátedras mayores en
la Universidad y ocho menores en el Colegio, agrupadas en torno
a las facultades de Teología, Derecho (Cánones y Leyes),
Medicina y Artes. Fue la de Teología "la más
atendida" desde su fundación y la más concurrida.
No olvidemos que su objetivo, como la de Alcalá de Cisneros,
es formar "los mandos de una Iglesia más digna de
Cristo". Como el fundador gozaba de muy buenas relaciones
con determinadas órdenes religiosas -dominicos, agustinos,
franciscanos y carmelitas-, procuró que entre todos ellos
se repartieran las cátedras de esta Facultad. La Facultad
de Medicina siempre impartió clases teóricas pues
no tenía anfiteatro anatómico. En cierta época
fue muy concurrida y por sus aulas pasaron médicos de bastante
renombre como Gudiel o Solano de Luque. La Facultad de Artes, preparatoria
a la de Medicina y Teología, funcionó normalmente
como fue estructurada, sin más innovación que la cátedra
de Matemáticas creada por Felipe II.
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Francisco Maldonado fué su primer rector (1549-1553)
y Diego Ramirez el último (1821). En su mismo edificio,
debidamente reformado y adaptado a las necesidades de una enseñanza
superior moderna, alberga desde 1995 los servicios comunes y
los aularios del área jurídico-económica
de la Escuela Universitaria de Osuna.
Parece que tenía poco prestigio si hacemos caso a Miguel
de Cervantes que escribió en referencia a su nivel
de enseñanza: "En Osuna y Orihuela todo cuela".
Tres veces hizo referencia en sus obras a la universidad de Osuna
y nada positivamente. Rodriguez Marín, en un artículo
de 1889 (1), cree adivinar las razones subjetivas que tenía
Cervantes para hablar así. Asegura que el abuelo de Cervantes,
don Juan, fue Corregidor en Osuna y de seguro no le fue bien.
Otro argumento que expone es que fue el mismo Cervantes recaudador
de Alcábalas en Estepa (a tres leguas de Osuna) y aún
hay otro, que el duque de Osuna, el Gran Duque, favorecía
a Quevedo y no a él.
Pero la mala fama no la inventó Cervantes. También
Torres Villarroel, a fines del s. XVIII escribía:
"Graduóse
entre gallos y medianoche y comprando la borla incurrió en
una simonía civil de las muchas que se cometen en la Corte,
adonde vienen a recuas los mulos cargados de panzas de doctores,
licenciados y bachilleres de las Universidades de Sigüenza,
Osuna, Irache y otras de la propia harina".
Esta cita prueba
que la de Osuna no hizo ni más ni menos que otras de la misma
época; no faltaron ejemplos en la de Maese Rodrigo (Sevilla)
cuando las arcas flaqueaban, como en la de Osuna. Así vemos
al Rector del Colegio-Universidad de Sevilla en 1724 dirigirse al
Regente de la Audiencia, cuando éste le insta a que cumpla
los estatutos, pidiendo se le exonere de la realización de
exámenes, poniendo como ejemplo precisamente a la universidad
de Osuna. En Sevilla se hace preciso dar las máximas facilidades
a los estudiantes, ya que
| "estrechándose a los graduados más
de lo ordinario... se acabará de perder esta Universidad,
no teniendo ésta otras rentas que el corto ingreso de
los grados que la mantienen, no siendo esto lo peor, sino que
teniendo como tiene otra a distancia aún no de dos jornadas,
que está en la villa de Osuna, en que no aviendo, como
no ay, concurso de estudiantes, es de creer que, o por atraer
individuos a ella o por lo cómodo de los grados, y por
no perder la memoria de conferirlos, se permita lo que en esta
de V.M. no se imaginaría, siendo por esto mi ánimo
de suplicar a V.M. permita abuso en esta Universidad..."
(3) |
Increíble, pero cierto. Lo que importa a la Universidad
hispalense, como a otras muchas, no es la enseñanza ni la
escolaridad ni los mismos grados en sí, sino las rentas que
éstos producen. Por ello se solicita no la obliguen a examinar,
como tampoco lo hace la de Osuna, porque esto ahuyentaría
a los estudiantes, y en último extremo, las "propinas"
obligatorias. Se comprende ahora como, a fines del XVIII, los ilustrados
de Carlos III (con Olavide al frente) intentaron reformar la universidad.
No obstante hay que señalar que, a pesar de todo, en ella
estudiaron destacados personajes como Rodrigo Caro, Vélez
de Guevara o Blanco White.
Resistió la universidad de Osuna hasta la reforma de 1807
del ministro Caballero, en que se suprime junto con otras diez universidades
menores como la de Baeza. Sus rentas y grados se agregaron a la
Universidad de Sevilla. A pesar de la formal supresión siguió
funcionando mal que bien hasta la irrupción de las tropas
francesas en 1810, en que el edificio fue ocupado y convertido en
cuartel galo. Continuó tras la guerra muy precariamente hasta
1824 en que es definitivamente clausurada.
Notas:
| (*) Carta del 15-9-1820 que el rector y claustro envían
al Ayuntamiento ursaonense defendiéndose del inminente
cierre que suponía la Real Orden de 19-5-1820. Pero la
devoción a la Purísima fue una señal de
identidad del Colegio-Universidad. Así, en una carta
de 1617 a Felipe III sobre el misterio se afirmaba: "..acudir
a la obligación...de suplicar a su Santidad defina el
misterio de la Concepción de la Virgen Nuestra Señora,
por ser ésta la advocación desta Universidad y
Colegio Mayor, a cuia defensa desde su erección todos
no obligamos como juramento" |
| (1) Rodriguez Marín, F.: "Apuntes y documentos
para la historia de Osuna", Imprenta de M.Ledesma Vidal.
Osuna 1889 |
| (2) Torres y Villarroel, D: "Obras completas, Madrid,
1794-1799, págs. 227-228 |
| (3) Cita recogida por Aguilar Piñal en su libro "La
Universidad de Sevilla en el siglo XVIII..." (bibliografía) |
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