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De la "universitas" a la "universidad"

Significado del termino "Universitas"

El origen del término | Rasgos | Concepto de Alma Mater

maestro
Portada del libro "Tratado de la inmortalidad del alma" (1503) de Rodrigo Fernández de Santaella, fundador de la Universidad de Sevilla

Las consecuencias de la aparición de la universidad son el nacimiento de un conjunto de maestros, sacerdotes y laicos, a los que la iglesia confiaba la enseñanza de la doctrina revelada, hasta entonces confiada a la jerarquía eclesiástica. Ahora su título jurídico pertenece a la corporación universitaria.

Hay hechos en la Baja Edad Media que marcan una novedad: la aparición de la universidad, con el fin de formar a los jóvenes en las profesiones "clericales", la teología, el Derecho y la Medicina, como facultades mayores; como facultad menor la de artes o filosofía (base de toda sabiduría posible según los griegos). Eran instituciones de la cristiandad: se reconocían por una bula papal, su lengua era el latin y los saberes que enseñaban estaban articulados sobre la concepción católica del mundo y del hombre. Sus métodos de razonamiento y discusión eran escolásticos.

Pero lo que me interesa destacar es que "Universidad" en su origen no indicaba un centro de estudios sino una agremiación o "sindicato" o asociación corporativa que protegía intereses de las personas dedicadas al oficio del saber.

Entendida la Universidad como generadora del saber, se le atribuyó el carácter de "Alma Mater" en el sentido de engendrar y transformar al hombre por obra de la ciencia y el saber.

El origen del término

La palabra "Universidad" procede del latín UNIVERSITAS, nombre abstracto formado sobre el adjetivo UNIVERSUS-A-UM ("todo","entero", "universal"), derivado a la vez de UNUS-A-UM ("uno").

En el latín medieval UNIVERSITAS se empleó originariamente para designar cualquier comunidad o corporación considerada en su aspecto colectivo. Cuando se usaba en su sentido moderno denotando un cuerpo dedicado a la enseñanza y a la educación requería la adicción de un complemento para redondear su significado "UNIVERSITAS MAGISTRORUM ET SCHOLARIUM", por ejemplo:

«Ayuntamiento de maestros et de escolares que es fecho en algún logar con voluntat et con entendimiento de aprender los saberes»
(Partid. II, título XXXI, ley 1.)

Hacia fines del siglo XIV, la palabra empezó a usarse, con el significado que tiene en la actualidad. Sin embargo, el término más antiguo y que continuó usándose durante mucho tiempo fue el de STUDIUM o STUDIUM GENERALE.

El triunfo de la palabra UNIVERSITAS con su significado actual no llego hasta el Renacimiento. Es claro que la palabra universitas, formada por los elementos unus, una unum, y verto, vertere, versum, expresa una visión globalizadora de toda la realidad.

El término universitas se empleaba ya en latín para denominar cualquier conjunto de unidades o la totalidad de una cosa: universitas navis era la totalidad del barco; universitas orationis, la totalidad del discurso; universitas generis humani, el conjunto del género humano.

estudioso

En el año 533, en el Digesto de Justiniano, aparece ya universitas con el significado de agrupación, corporación, gremio, comunidad, colegio, sociedad; a este ámbito significativo corresponde el nombre de universidades que se daba en la Edad Media al conjunto de poblaciones que para defender en común sus intereses formaban una unidad jurídica.

En Cataluña, a partir del siglo XII y, posteriormente, en los demás estados de la Corona de Aragón, los municipios eran conocidos con el nombre de universidades. Y fue de este concepto de persona jurídica formada por una pluralidad y diversidad de personas físicas, del que surgió el nombre de universidades para las agrupaciones de estudiantes y profesores.

Veamos lo que dice el primer diccionario de la lengua española, el de Covarrubias de 1611:

 UNIVERSIDAD:

"Vale comunidad y ayuntamiento de gentes y cosas, y porque en las escuelas generales concurren estudiantes de todas partes, se llamaron universidades, como la universidad de Salamanca, Alcalá, etc.

También llaman universidades ciertos pueblos que entre sí tienen unión y amistad"

Sebastián de Covarrubias Orozco (1539-1613)
"Tesoro de la lengua castellana o española", Madrid, 1611
Ed. Castalia, 1995

En la última acepción de Covarrubias se hace alusión a que, durante la edad media, también se denominaban "universidades" a un conjunto de poblaciones o de barrios que estaban unidos por intereses comunes bajo una misma representación jurídica.

Al primer ámbito significativo corresponde el nombre de universidades, es decir como gremios. Los papas y los reyes tuvieron sumo interés en la creación y protección de estos nuevos entes. Les concedieron privilegios y jurisdicción propia, exactamente igual que si se tratase de ciudades y municipios.

Eran política y administrativamente independientes de la ciudad en que estaban (normalmente a las afueras) y con graves problemas en sus relaciones con las autoridades locales tanto civiles como eclesiásticas, que querían tenerlas bajo su dominio. No era raro incluso que se mudasen de ciudad cuando estaban descontentos. La Universidad de Cambridge nació como disgregación de la de Oxford, a causa del descontento de un grupo de estudiantes, que emigraron. La Universidad de París, por ejemplo, prototipo junto con Bolonia de la Universidad medieval, era una unidad jurídica formada por cuatro facultades: tres superiores (Teología, Derecho canónico, Medicina) y una inferior, la de Artes, subdividida en cuatro naciones, que comprendían tanto a profesores como a alumnos. ir al inicio de la página

El adjetivo "literaria" aplicado a la universidad

En su nominación original la Universidad de Salamanca, cuna de nuestras primeras instituciones de educación superior, recibió el nombre oficial de Universidad Literaria de Salamanca; señalaba esta designación el fuerte vínculo que los fundadores de la organización universitaria observaban entre las letras y el saber. Por ello, no resulta equívoco que nuestra lengua designe al intelectual como ser "letrado”. Y es que el término ha estrechado su significado con el tiempo. El Diccionario de Autoridades de 1734 definía el vocablo así:

Literario, ria. adj. Lo que pertenece a las letras, ciencias o estudios. Es voz latina: literarius,a,um. Cervantes, Quijote, tom.A cap. 16: "Don Quijote pidió ahincadamente a D. Lorenzo dixesse los versos de la justa literaria"

(Dicc. RAE A 1734; pag. 417, columna 1)

En consecuencia, literato es sinónimo de erudito, docto y adornado de letras.

La Universidad de Sevilla se denominó "literaria" por Real Cédula de agosto de 1769, que aprobaba el proyecto de Olavide, constituyéndose en una entidad muy distinta al Colegio de Maese Rodrigo. Desde entonces, el término aparece en la leyenda que figura en su sello oficial: "Sigillum Universitatis Litterariae Hispalensis".

leyenda sello universidad sevilla

RASGOS: Corporativa, Universal, Científica y Autónoma

Por su propia misión emprendió acciones relativas al hombre, a la ciencia y a la sociedad. Las funciones de la universidad se relacionan con la enseñanza, la investigación, la extensión o servicio y la promoción de una sociedad democrática.

1 Sentido Corporativo

clase medieval

En el derecho romano corporación o "Collegium" era la totalidad de las personas que le conformaban, con entidad jurídica para ejercer actos como poseer y contratar. Los grupos de personas dedicadas al menester intelectual se denominan "Studium" o "Universitas", antecediendo Studium a la palabra Universitas.

El primer Estatuto orgánico universitario, fue emitido por el legado papal Roberto Courcon a la universidad de París en 1215. En 1231 el sentido sociológico corporativo del término "universitas" fue reconocido jurídica y académicamente por la Bula "Parens Sciencitiarum" del Papa Gregorio IX; en 1261 aparece en la historia como nombre concreto la expresión "Universitas Parisiensis", Universidad de París, término próximo ya al sentido actual.

2 Universalidad

No parece que exista ninguna fuente semántica común entre los términos "Universitas" y "Universale". La universalidad del origen de la universitas Medieval está relacionada con las causas que influyeron en su nacimiento, ontológicas y sociales, además, por las fuentes a que las universitas acudieron para adquirir sus sistemas administrativos y la apelación al poder pontificio, para adquirir reconocimiento institucional y como mediadora en los conflictos de la "Universitas" con la autoridad doméstica, eclesiástica o civil, o sea universalidad de jurisdicción.

De otra parte, el hecho universitario se extendió prontamente por el continente europeo medieval y abrió sus puertas a estudiantes y maestros indiferente a su procedencia gentilicia, de todas las lenguas y naciones, (universalidad geográfica). El latín sirvió a todas como instrumento de comunicación científica y espiritual adquiriendo así universalidad lingüística.

También universal, porque buscando todos los saberes los recogió de autores de todas las culturas y civilizaciones constituyéndose así en su universalidad científica y cultural, y porque los títulos que refrendaban los conocimientos adquiridos poseían validez universal para enseñar en todas partes. ("licentia ubique terrarum" o "licentia ubique docendi)

3 Ciencia

ciencia

La "Universitas" comprende la diversidad de las ciencias y de las disciplinas convergentes en la unidad del saber. Debemos recordar que con el término "Epi-Istéme" los griegos reconocieron el triunfo de la inteligencia al penetrar ésta mediante la observación y el pensamiento filosófico en la naturaleza misma de las cosas y los fenómenos, superando el mito y las ficciones en torno a ellas.

La palabra "Episteme" pasó al latín como Scientia del Verbo "Scio" que significa saber, conocer con razón suficiente y sustentable. También como el verbo Scire o saber de manera plena.

La palabra latina "Ars" tiene como raíz helénica "Techné" que significa artificio, lo que se hace o produce con fundamento en el saber. Paulatinamente se fue diferenciando el hacer mismo o arte del "cómo hacer" que se consolida en la palabra "Técnica": Saber algo y saber por qué se hace lo que se hace, con validez universal.

A las artes liberales se atribuyó un origen divino y fue Marciano Capella quien produjo el primer tratado sobre las "Artes" apoyado en el libro de las "Disciplinae" escrito por Marco Terencio Varron (116-27) AC. Fue el primero en usar la palabra "Disciplina" para denotar una rama del saber o un "Ars" concreta, el primer catálogo de las "Artes Liberales"; la gramática, la dialéctica, y la retórica (el trivium), la geometría, la aritmética, la astronomía y la música (el quadrivium) y finalmente la medicina y la arquitectura.

diseccion

La medicina la incluyó Varron por el aprecio de que gozaban las tradiciones médicas de Hipócrates (460-377 A.C.) y la arquitectura porque basada en las tradiciones griegas, su técnica permitió en Roma el uso del arco y la bóveda, y la construcción de anfiteatros y acueductos. Con el nacimiento de la universidad, la medicina de la antigüedad griega y clásica llegó también a ingresar a la nueva entidad de la educación superior, la "universitas", adquiriendo la capacidad de "facultas", obteniendo categoría al desligarse de las artes.

La medicina estaba implícita dentro de la física hacia el siglo V como arte servil o manual (propio de los esclavos), a diferencia de las disciplinas de la mente y el espíritu que eran las "artes liberales" (propias de hombres libres).

Gracias a estas libertades Platón y Aristóteles, filósofos paganos se integraron al pensamiento teológico cristiano y se fundieron en unidad científica las tradiciones médicas de griegos, árabes y judíos y recogió el acervo de romanos y Bizantinos. Nacieron así las primeras profesiones liberales.

No todas las universidades tuvieron los estudios de teología, medicina y leyes, ni en caso de tenerlas dieron a las tres idéntica importancia.

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4 Autonomía de la Universidad

La cuarta nota de la universidad es la autonomía y la más discutida históricamente. En términos jurídicos, ya hemos visto como la autonomía de las primeras universidades suponía la exención de las jurisdicciones locales y un margen amplísimo de independencia.

En el caso de la ciencia y el saber, la autonomía debe ser considerada al menos desde dos aspectos: Por uno, la autonomía propia del poder del saber y la ciencia que la faculta para fijarse sus propias normas y métodos y los límites de su propia expansión y propósitos. Por otra parte, la autonomía de la ciencia y el saber, como tales, tienen una función social que cumplir, para lo que necesitan un espacio jurídico. Aquí se da la regulación del estado.

Pero esta autonomía del saber fué durante siglos amordazada por el poder teocrático, en nuestra cultura el de la iglesia católica, que imprimió su manera de ver el mundo. Recordemos unas palabras del sevillano José María Blanco White en la primera mitad del siglo XIX (fué Diputado de Artes de la Junta de Gobierno de la Universidad Literaria de Sevilla en 1797, por lo que conocía la institución universitaria):

white"Gracias a la unión que hay entre nuestra Iglesia y nuestro Estado, los teólogos católicos casi han conseguido mantener la instrucción pública a su mismo nivel. Aún las ramas de la ciencia que parecen menos relacionadas con la religión, no pueden escapar de la férula de los teólogos, y el mismo espíritu que hizo a Galileo retractarse de rodillas de sus descubrimientos astronómicos todavía obliga a nuestros profesores a enseñar el sistema de Copérnico como una hipótesis.

La verdad es que al lado de los teólogos católicos ninguna empresa de la inteligencia humana es inseparable de la religión. Desde el comienzo del cristianismo la doctrina cristiana ha estado siempre mezclada con las opiniones filosóficas de los que la enseñaban. Las mismas Sagradas Escrituras, a pesar de su inmenso valor para la formación moral, frecuentemente tocan de paso algunos temas que no guardan relación con su principal objeto y tratan de la Naturaleza y de la sociedad civil de acuerdo con las ideas de un pueblo rudo en un período verdaderamente primitivo de su historia.

De aquí la intrusión de los teólogos en todas las ramas del conocimiento humano, que todavía defienden los poderes civiles en gran parte de Europa, pero en ningún otro lugar tan monstruosamente como en España. La astronomía tiene que pedir permiso a los inquisidores para ver con sus propios ojos... La anatomía es juzgada sospechosa y vigilada de cerca siempre que toma el escalpelo, y la medicina tuvo no poco que sufrir cuando se esforzaba en borrar del catálogo de pecados mortales el uso de la quina y la vacunación. No sólo hay que creer lo que cree la Inquisición, sino que hay que dar fe implícita a las teorías y explicaciones de sus teólogos."

"Cartas de España"
José M. Blanco Crespo (Sevilla 1775-Liverpool 1841)
(conocido como Blanco White)

Hasta el siglo XVIII, las universidades españolas fueron autónomas jurídicamente, si bien no lo fueron en sus enseñanzas; la Iglesia mantuvo su hegemonía y monopolio de la educación superior hasta bien avanzado el siglo XIX. En estas páginas, tomando la historia de la universidad de Sevilla como guía, podemos ver la lucha de los poderes civiles y eclesiásticos por el control de la institución. Si en siglo XIX la universidad desaparece como centro de formación sustancialmente clerical lo es para pasar a depender del Estado, como un servicio administrativo más. La libertad académica, entendida como la libertad de profesores y estudiantes para indagar la verdad y exponerla según su conciencia, sin trabas o intervención estatal o eclesiástica fue el caballo de batalla.

Habrá que esperar a primeros del siglo XX (el Plan Silió) para que tímidamente recobren su autonomía administrativa y del saber. Pero la perderá rápidamente por las vicisitudes políticas del siglo, no recobrándola hasta la Constitución española de 1978, en que la autonomía universitaria adquiere nada menos que el rango de derecho fundamental (el único cuyo sujeto es una persona jurídica).

Concepto de la ALMA MATER

madre que alimentaLa humanidad, a través de los siglos, ha ido elaborando un universo de conocimientos con cuya transmisión se busca dar nacimiento a un nuevo tipo de hombre. Es válido pensar como consecuencia de esto, que entendida la "universitas" como generadora del saber, se atribuyó el cáracter de "Alma mater" en el sentido de engendrar y trasformar al hombre por obra de la ciencia y del saber. ("madre nutricia", "alma" es un adjetivo derivado de alo / alere, que significa alimentar, hacer crecer).

La buena madre de familia es aquella que procura alimentar a sus hijos de modo que crezcan sanos y fuertes, la que los protege. En el plano intelectual, la universidad debe ocupar ese papel protector del hombre, debe facilitarle aquellos elementos culturales que lo hagan crecer interiormente. Como decía el programa de la Institución Libre de Enseñanza a finales del XIX, la educación debe, además de facilitar una formación profesional, de preparar científicos, literatos, abogados, médicos, ingenieros... "pero sobre eso, y antes que todo eso, hombres, personas capaces de concebir un ideal, de gobernar con sustantividad su propia vida y de producirla mediante el armonioso consorcio de todas sus facultades". A esta finalidad apunta la expresión latina "alma mater", aplicada a la Universidad.

  Enlaces a web externas ...para saber más
Orígenes de los términos educativos "clase" y "currículum; David Hamilton, Universidad de Liverpool. Revista Iberoamericana de Educación, Número 1 - Estado y Educación, Enero - Abril 1993
  Origen y desarrollo de las universidades


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  "Historia vitae magistra" (Cicerón) Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Enviarme un correo electrónico Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es