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El leitmotiv y patrimonio fundacional de la Universidad de Osuna

cartela
Cartela memorial de la fundación, pintada en la pared del zaguán del Colegio-Universidad de Osuna
Tradicionalmente, desde 1808, se ha venido creyendo que la universidad de Osuna fue creada para contrarrestar los ataques heréticos que los doctores de Oxford causaban a la Fe católica y la reforma cismática de Enrique VIII, es decir como fruto de la Contrarreforma.

La Bula fundacional de 1548 decía que el estudio de las letras se disipa la noche tenebrosa de la ignorancia, se conoce la verdad, se practica la justicia, ... y así otras tantas generalidades muy comunes de la época. También la Universidad de Baeza se fundó para luchar contra la herejía protestante y todos los Colegios Mayores de naturaleza fundacional eclesiástica se hicieron como contestación de la contrarreforma española a la reforma protestante.

Para conocer las intrínsecas razones personales del fundador -don Juan Téllez Girón, IV conde de Ureña- para empeñar vida y patrimonio en tan gran obra, hay que recurrir a su testamento, otorgado en la villa de Osuna, el 12 de octubre de 1556, ante el escribano Alonso de la Cámara. Allí explica que lo hizo, en primer lugar, "como memoria por las almas de sus señorías" (la condesa, su madre), "acordándose y teniendo intento al grande propósito y voluntad que su señoría tuvo y procuró durante su vida de que las personas dedicadas al culto divino fuesen personas de santidad y letras...".

Quizás fuera éste el auténtico motivo de la fundación, pues todos sus biógrafos y comentaristas coinciden en señalar la pasión que tenía por su madre y en la influencia que ésta tenía en él. Así se explica también el nombre que le puso al Colegio-Universidad por su especial devoción a la Virgen en su Inmaculada Concepción, heredada de la madre. También se entiende que el sello que dio a la Universidad fuera la efigie de la Concepción hollando al dragón, con la leyenda "In conceptione tua Virgo María Inmaculata fuisti".

No tuvo esta Universidad tantos problemas fundacionales como la Sevilla. Dado que la fundación fue en vida pudo protegerla y guardarla durante los primeros diez años. Cuando muere el conde ya había salido una promoción completa de licenciandos y quizás una de las mejores. Recordemos que la fundación de Maese Rodrigo (futura Universidad de Sevilla) pasó muchos más apuros tras la muerte del fundador en 1509; aún no estaba terminado el edificio del Colegio ni lo pudo ver funcionando.

El patrimonio fundacional

El fundador, por escritura pública realizada el 8 de diciembre de 1548 ante el escribano Alonso de la Cámara, dotó al Colegio-Universidad con los siguientes bienes:

 "Declaro las rentas y posesiones que yo a la dicha casa e Universidad doy e explico como bienes libres fuera de mi mayorazgo y que son sugetos a restitución de que yo a mi voluntad puedo disponer.

Primeramente de veinte y un mil maravedises de renta de tributo y censos, que yo tengo en mi villa de Morón. Item de un mesón y casa de trato, que yo tengo en la dicha mi villa de Morón, que se llama el heredad de huerta, que yo tengo en mi villa de la Puebla de Cazalla, mesón de Juan de marchena, que renta dos mil maravedises.

Item, una que se llama la Huerta del Higuerón, que renta diez mil maravedíes. Item de otra heredad de huerta, que yo tengo en mi villa de Olvera que ha por nombre la huerta del Rubio, que renta dos mil quinientos maravedís.

Item de una casa de morada, que yo tengo en mi villa de Puebla de Cazalla, que se llama la casa de Benjumea, que me renta tres mil maravedís.

Item de una prestamera de la villa de la Rambla, que es del Obispado de Córdoba, que yo tengo anexada a dicho Colegio, que vale cincuenta mil maravedís de renta.

Item, de una huerta que la condesa, mi mujer, ha mandado comprar en esta villa de Osuna, que se llama el Ejido, que renta veinte mil maravedís.

Item, de cuatro vigas de cuatro molinos de aceite que la condesa, mi mujer, mandó edificar en esta mi villa de Osuna, a donde dicen la huerta vieja del Conde, que renta ciento doce mil quinientos maraveís.

Item, de quinientos ducados de juro, que montan a ciento ochenta y siete mil y quinientos maravedís, que el Emperador Nuestro Señor me vendió en las rentas de la ciudad de Ecija.

Item, de seiscientos y cincuenta mil maravedís de renta de tributos que yo tengo comprados en la dicha Ciudad de Ecija, de mis propios dineros, que me costaron seiscientos y cincuenta mil maravedís de renta de tributos que yo tengo comprados en la dicha Ciudad de Ecija, de mis propios dineros, que me costaron seiscientos yquinientos mil maravedís de compra, de manera que suman y montan todos los dichos maravedís de renta que yo doy e dono a la dicha casa Colegio de Concepción de Nuestra Señora, en que al presente procesionalmente estamos ayuntados un cuento [=un millón] y setenta y cinco mil y quinientos maravedís, de más de quinientas arrobas de vino y de cien arrobas de aceite, que también hago donación de ellas al dicho colegio, el cual dicho vino e aceite tengo de venta en la dicha Ciudad de Ecija".

libro
Portada del libro "Declaración de Instrumentos", de Juan Bermudo, impreso en la universidad de Osuna en 1549

Si tenemos en cuenta que el edificio ya está construido -precisamente en el mismo día se bendijo la capilla- y que con este dinero, las obligaciones que hay que cubrir son costear catorce cátedras mayores y ocho menores, dar comida y casa a veinte colegiales, y ración de comida y calzado a treinta seis estudiantes, no cabe duda que la fundación fue suficiente, si bien resulta difícil de valorar

Estos bienes fundacionales se vieron incrementados por la donación del Papa Sixto V, que por Breve dado en Roma en 1585, concedía a la Universidad de Osuna, a la iglesia colegial y a la capilla del Santo Sepulcro los seis beneficios de la villa de Morón.

Pero muy pronto, apenas muere el fundador, empiezan las primeras dificultades. Ya en 1600 los administradores se vieron en la necesidad de solicitar una Paulina [carta de excomunión por robo] para que los encubridores de la hacienda declarasen los bienes que tenían de ésta.

También don Juan, el nieto del fundador, se vio en la necesidad de incrementar las rentas de la Universidad en 1604, que habían ido disminuyendo por la redención de censos y juros y la evolución del país.

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  "Historia vitae magistra" (Cicerón) Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Enviarme un correo electrónico Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es