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Hermandades y cofradías de negros en la Sevilla del XVI

La de Ntra.Sra. de los Angeles (Negritos) | la de los Negros (Triana) | la de los Mulatos

La hermandad de Los Negritos

cofradia
Procesion de la hermandad sevillana de Los Negritos, con su libro de Reglas. Hoy ya no hay negros en Sevilla para constituirla pero sigue existiendo

La más antigua (1) de las hermandades de la Semana Santa Sevillana es, curiosamente, la conocida como "Los Negritos" ya desde la segunda mitad del Setecientos. Fue fundada, entre 1394 y 1400, por el arzobispo de Sevilla Don Gonzalo de Mena y Roelas. La referencia histórica más conocida es la de Diego Ortiz de Zúñiga, caballero de la Orden de Santiago. En su obra, impresa en 1677, "Anales eclesiásticos y seculares de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Sevilla, metrópoli de Andalucía,..." puede leerse:

"Los Negros tienen su capilla y ermita de nuestra Señora de Gracia, vulgarmente de los Angeles, frontera a la nueva parroquia de San Roque, cerca de la puerta del Osario; es fundación de antes de 1400, y del tiempo del Arzobispo Don Gonzalo de Mena: de ella hace su estación su cofradía el Viernes Santo por la mañana -esto se escribe en la segunda mitad del siglo XVII- y en estos años se ve reparada por el tesón piadoso de recoger pobres y humildes hermanos, cuyo cornado acaso es más grato al Cielo que ofrendas más ricas de otros más ostentosos y menos sencillos."

Ya a mediados del siglo XIX nos encontramos la referencia de Félix González de León, quien en 1852 nos cuenta:

"Pocas cofradías hay que con tan buenos fundamentos puedan acreditar su antigüedad como la presente. Por fines de siglo XIV, y principio del XV, era muy común en esta ciudad el tráfico de esclavos negros. Esto multiplicó infinito esta clase de habitantes, y se reunían, con licencia de sus amos, en los dias festivos; siendo generalmente bien tratados y queridos; por lo cual, el Arzobispo, que entonces era D. Gonzalo de Mena, les formó esta hermandad de cofradía del Viernes Santo, con hospital anejo a su capilla, que desde luego principió a labrarse en el sitio que hoy ocupa, y que se estrenó el año de 1403."

González de León, Félix
"Historia crítica y descriptiva de las cofradías de penitencia, ..." (1852)

Sobre su fundación y fines también nos habla más tarde el cronista cofrade José Bermejo ya en 1882:

"La hermandad del Santísimo Cristo de la Fundación, o de los Negritos, tuvo principio por los años de 1400. Esta corporación, fundada por don Gonzalo de Mena, Arzobispo de Sevilla, no reconoció otro objeto que el amparo y socorro de los Negros, clase por lo común pobre y desvalida, para cuyo efecto les hizo dicho Arzobispo una casa hospital. Con suerte varia continuó estar hermandad hasta la mediación del siglo XVI, en que estando sin duda perdida se restableció de nuevo bajo el instituto de Cofradía de disciplina, como aparece de su regla".

"Glorias Religiosas de Sevilla o Noticia histórica-descriptiva de todas las cofradías de penitencia, sangre y luz fundadas en esta ciudad"
Sevilla, 1882; ed. Facsimil, 1977

La Regla a la que se refiere el cronista es la de 1554, la primera que tuvo la Hermandad como Cofradía de penitencia. De su existencia anterior nos dan pista las escrituras de compraventa del solar de la Capilla actual, con sus terrenos adyacentes, que es de 1550, ya que no lo compran particulares sino "la cofradía de nuestra Señora de los Angeles, que es de los hermanos morenos", es decir, una entidad con personalidad jurídica suficiente para realizar contratos.

La génesis e historia de esta hermandad ha sido estudiada profunda y magníficamente por el antropólogo sevillano Isidoro Moreno, profesor de la Universidad de Sevilla, en su libro "La antigua hermandad de los Negros de Sevilla. Etnicidad, poder y sociedad en 600 años de historia". De su obra tomamos las referencias básicas.

La cofradía respondía a un modelo estrictamente étnico y cerrado: en el capítulo primero de las Reglas se citan solamente a los negros como posibles hermanos. No hay referencias a mulatos (loros o pardos) u otros grupos étnicos. Se alude como potenciales cofrades en primer lugar a los negros libres, pudiendo serlo también los negros esclavos a condición de que acrediten por escrito el permiso de sus amos, con la firma de estos. El capítulo dice textualmente:

"Primeramente ordenamos que en esta Hermandad entren negros libres, y si algún cautivo entrare sea que traiga licencia de su amo, así para servir la cofradía como para pagar las penas, la cual licencia traiga firmada de su mano o, si no supiere escribir, con testigos"

La lectura de este capítulo refleja la desconfianza con que los dueños de esclavos veían la cofradía de "sus" negros. Esta desconfianza tenía como base el temor a que quienes eran sus "cautivos" -palabra que, junto a la de servidores, era usada para no mencionar directamente los términos esclavos y esclavitud- gastaran parte de su tiempo y de sus escasos haberes en la hermandad, con el consiguiente riesgo de pequeñas sustracciones y deslealtades en beneficio de ésta. Pero respondía, sobre todo, a la resistencia a que se organizasen conjuntamente con otros esclavos y con negros libres (ladinos), escapando, en cierta medida, a su control directo y absoluto y reafirmándose en una identidad colectiva que podría ser potencialmente plegriosa para sus intereses.

No eran, pues coincidentes, en un primer nivel, los intereses individuales inmediatos de los dueños de esclavos con el interés de los poderes civil y, sobre todo, eclesiástico proque la etnia negra estuviera organizada, dentro del ámbito integrador de la religión, y tuviera autoridades reconocidas que puedieran ser, a la vez, interlocutores de dichos poderes y sus representantes y ejemplos ante el conjunto de una etnia díscola, de costumbres "poco civilizadas" -alusión constante a los bailes, y sobre todo a los tambores y sonajas siempre presentes en sus fiestas-, a la que convenía integrar ideológicamente para evitar posibles y desagradables sorpresas.

Quienes obtuvieran el permiso de sus amos, si eran cautivos, o ingresaran en la hermandad siendo libres, tenían en esta un medio para poder reunirse, organizarse y expresarse libremente, lo que no les era fácil conseguir en otra circunstancia sin ser molestados o provocar temor entre los blancos. Hay que tener en cuenta a este respecto, que el número de los negros existentes en Sevilla a mitad del XVI es de varios miles, por lo que el Arzobispado limitó el número de sus reuniones al año.

Otras hermandades de negros y mulatos

Pero no fue la de los Negritos la única hermandad de "morenos" que hubo en la Sevilla del siglo XVI. En el último tercio de dicho siglo se aprueban las reglas de otra hermandad de negros, en el arrabal de Triana, y de una de mulatos, ésta intramuros de la ciudad.

Buena parte de los negros esclavos, que realizan para sus amos trabajos domésticos, viven en las casas de éstos, aunque no todos, pero los libres -que también crecen en número muy significativo a lo largo del siglo, dedicándose a los oficios más modestos, cuando no a la picaresca o la pequeña delincuencia- habitan en muy humildes viviendas situadas en los barrios intramuros más populares y, sobre todo, extramuros de la ciudad. La tendencia a que los más periféricos socialmente tuvieran sus casas en la periferia urbana, como reflejo del segregacionismo, se vio acentuada, ya en las primeras décadas del XVI, por ordenanzas del Concejo de la ciudad, como la de 1522, conducentes a fijar sus domicilios fuera de las murallas, para evitar, sobre todo, que durante la noche, una vez cerradas las puertas, deambularan por las oscuras calles, perturbando al resto de la población. Porque los negros esclavos que no convivían todo el tiempo con sus amos y, más aún, los libres, constituían, junto con los mulatos y otras etnias consideradas inferiores, como los gitanos, una parte muy importante de lo que hoy serían denominados "grupos de riesgo".

De ahí la fuerte presencia de negros en los arrabales de la ciudad: en la Calzada y la entonces conocida como Carrera de Santa Justa y Rufina, entre las murallas y el prado con esa denominación -sector al que siempre estuvieron vinculados el hospital y la hermandad de los negros sevillanos- , y sobre todo, en el barrio de la Mar, también conocido como de la Cestería o la Espartería, actual Arenal, y al otro lado del río, en Triana.

La Hermandad de los Negros, de Triana

iglesia patrocinio
La actual capilla del Patrocinio, en cuyo solar estuvo la hermandad de los Negros de Triana, con esa advocación de la Virgen

En el entonces final de la calle Castilla, a la altura de la actual calle Procurador, entonces denominada Portugalete, precisamente porque de Portugal procedían una gran parte de los negros asentados en el entorno, construyeron éstos un hospital y ermita, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, constituyendo también una hermandad con este nombre y el de "Sangre de Jesucristo". En 1584 le fueron aprobadas Reglas en que se incluía la procesión de disciplinantes, con estación a cuatro iglesias trianeras el Jueves Santo, el mismo día en que tenía fijada su estación su homóloga sevillana. En estas reglas se establece, al igual que en las aprobadas treinta años antes a aquella, que la corporación era exclusiva para negros: ambas hermandades respondían, por consiguiente, a un carácter étnicamente cerrado.

No es conocido si los negros de Triana tuvieron o no Reglas anteriores, pero sin duda su hermandad existía antes de 1584, ya que incluso le había sido puesto pleito por los padres dominicos, desde su convento de San Pablo, a causa de la advocación de la Virgen del Rosario -el más utilizado por las hermandades de negros, junto al de la Virgen de los Reyes-, que los frailes entendían sólo podia ser utilizado por cofradías que tuvieran como sede los conventos de la Orden.

Las razones del pleito, que iba tanto contra esta hermandad de negros como contra la del Señor orando en el huerto y Nuestra Señora del Rosario, establecido en MonteSión, no eran sólo espirituales ni protocolarias sino también materiales, como lo demuestra que a los cofrades de MonteSion se les acuse de que "se han entrometido a tomar nuestro Nombre y Advocación y andan por la calle quitando la limosna que pertenece a mis partes, y lo mismo han hecho y hacen una Congregación de Negros que se juntan en Triana en el Hospital de Santa María de las Cuevas". Como resultado, los negros trianeros tuvieron que modificar el nombre de su titular, denominándose a partir de entonces "Cofradía del Rosario de Nuestra Señora de las Cuevas", adoptando el título de la cercana Cartuja, seguramente con el permiso de la silenciosa Orden.

Décadas más tarde, estando ya la hermandad de los negros trianeros instalada en una nueva capilla al final de la actual calle Castilla (capilla que sería llamada primero del Rosario y luego del Patrocinio) y habiendo perdido su carácter étnico -en 1673 un documento de ella dice que "los hermanos y oficiales de que se compone es gente pobre, trabajadores que tienen pocos medios", sin que se aluda para nada a los negros- fue pleitada, otra vez, por los dominicos, cuando estos se instalaron en Triana y comenzaron a construir el convento de San Jacinto, en 1673, instando a la cofradía a trasladarse allí por ser una cofradía del Rosario; por ello hubo de modificar de nuevo su nombre y titularse del Patrocinio, para no tener que cambiar su sede. Y pocos años después, en 1689, ya en franco declive, la hermandad se fusionaría con la del Cristo de la Expiración y Virgen de la Paz que, procedente de Sevilla, se había instalado en la misma capilla del Patrocinio y encargado la que habría de ser portentosa imagen del Cristo del Cachorro. Pero desde hacía ya décadas la cofradía de negros no existía como tal aunque se mantuvieran sus advocaciones e imágenes.

Su desaparición debió responder, sobre todo, al descenso, desde mediados del siglo XVII, del número de negros que existían en Sevilla, tanto por la gran mortandad que en todos los sectores de la población, pero especialmente en los más modestos, produjo la gran epidemia de peste de 1649, como por la mucho menor entrada de nuevos esclavos desde esos mismos años, debido entre otras razones a la independencia de Portugal. La hermandad sevillana consiguió superar este trance pero para la trianera, que siempre debió ser menos numerosa y consolidada, supuso una crisis que la llevó a su virtual desaparición.

La Hermandad de los Mulatos, de San Ildefonso

iglesia san ildefonso
La actual iglesia de San Ildefonso. En el antiguo edificio de esta parroquia residió la Hermandad de los Mulatos de Sevilla

Pocos años antes de que la hermandad de los negros del Rosario de Triana aprobara sus Reglas, aunque ya debiera existir tiempo antes, surgía la cofradía de los mulatos. El arzobispo Rojas y Sandoval, en 1572, la autoriza, también como hermandad étnicamente cerrada, exclusiva para los "pardos", tras constituirse en el hospital de la Virgen de Belén, situado en la calle Compañía (a espaldas de la Iglesia de la Anunciación que fuera de la Compañía de Jesús y luego de la Universidad).

A los pocos años, se trasladó a la parroquia de San Ildefonso, entonces un templo más modesto y pequeño que el neoclásico actual, con sus imágenes titulares: un Ecce Homo con la advocación de Santo Cristo de la Demostración (que es el actual señor de la Salud y Buen Viaje, de la hermandad de San Esteban) y una Virgen Dolorosa, Nuestra Señora de la Presentación (que no era la imagen que actualmente tiene este nombre en la hermandad del Calvario). Allí labraron capilla y desde ella realizaban su estación de penitencia el Miércoles Santo, con tres pasos: el primero "de misterio", compuesto por varias figuras, que representaba la escena del actual de San Benito, la presentación de Jesús; el segundo con un crucificado, con el título de Calvario, y el tercero con la Virgen de la Presentación bajo palio.

La última salida en Semana Santa de la hermandad de los mulatos fue en 1731, entrando en fuerte declive y desapareciendo de hecho por los años 1760. Cuando el derrumbe parcial de la iglesia de San Ildefonso, en 1794, y su total demolición para construir otra de nueva planta, las imágenes se dispersaron y de la cofradía sólo quedó el recuerdo en el nombre de una calle lateral de la parroquia, que siguió llevando durante mucho tiempo el nombre de Mulatos -eliminado ya avanzado el siglo XX, al sustituirse por el de Rodriguez Marín, destacado cervantista y folklorista- y en otra Dolorosa, realizada en el XIX para la parroquia, que adoptó por título el de Presentación, en recuerdo precisamente de la Virgen de los mulatos que había recibido culto en ella. Esta imagen, que no era la de la cofradía d elos mulatos, y un crucificado también con el título del de dicha hermandad, fueron los adoptados por una hermandad fundada en 1886 en dicha parroquia, la del Calvario, la cual desde 1916 reside en la Magdalena, que a veces ha pretendido, sin base alguna, considerarse continuadora de la antigua de los "pardos".

Resumiendo...

Significativos paralelismos existen en cuanto a las dificultades y vicisitudes de diverso tipo por las que atravesaron las hermandades de negros de la Virgen de los Angeles, de Sevilla, y de la Virgen del Rosario, de Triana, y la de mulatos de la Virgen de la Presentación.

A modo de resumen digamos que, en una sociedad multiétnica y rígidamente estratificada, como era la Sevilla capital de Indias y una de las metrópolis más importantes de Europa, existen ya, con Reglas aprobadas, en el último cuarto del Mil Quinientos dos cofradías de negros y una de mulatos; que las tres eran hermandades étnicas cerradas, las tres realizaban procesión de disciplinantes en la Semana Santa, todas ellas presentaban una economía muy precaria, y habrían de sufrir, en distintos momentos, además de las crisis generales de todas cofradías, otras provocadas por el interés de hacerlas desaparecer y por crisis demográficas que llevaron a dos de ellas a la extinción. La de negros trianeros desaparece como tal no mucho después del mediados del XVII, la de mulatos lo hace a mediados del XVIII. Sólo logra subsistir, sin interrupciones en cuanto a la continuidad en su vida organizada y en los cultos internos, aunque con un largo período de suspensión de la estación de penitencia desde finales del Setecientos, la que desde dicha centuria sería conocida popularmente como "de los Negritos".

"El comercio de negros se fue aminorando en esta ciudad y por consiguiente el número de estos individuos; con este motivo empezó a decaer algun tanto esta hermandad, dejó de salir la cofradía, habiendo hecho su última estación el año de 1786. Mas no por eso dejó de darse el culto en la capilla con la misma suntuosidad que antes...

Los negros se han ido extinguiendo en esta ciudad de modo que apenas había doce o quince, por eso también la hermandad vino a tanta decadencia, pero con el motivo de haber venido los negros de La Habana al presidio de esta capital, se recibieron muchos de ellos en la hermandad, y con este aumento, y el de algunas personas blancas, que también recibieron y trabajaron al efecto, volvió a hacer su estación la cofradía el año de 1849."

González de León, Félix
"Historia crítica y descriptiva de las cofradías de penitencia, ... " (1852)

 


Notas:

(1) Hay que tener en cuenta que, como decía González de León en 1852, "Quizá no hay nada más obscuro en la historia de Sevilla, después de la conquista, que la fundación de las Hermandades, llamadas Cofradías de Semana Santa, de Penitencia, Sangre y Luz". [Volver al punto de lectura]

  Para saber más...
"La antigua Hermandad de Los Negros de Sevilla: etnicidad, poder y sociedad en 600 años de historia" / Isidoro Moreno / Universidad de Sevilla y Junta de Andalucia, Sevilla 1997
González de León, Félix: "Historia crítica y descriptiva de las cofradías de penitencia, sangre y luz, fundadas en la ciudad de Sevilla, con noticias del origen, progresos y estado actual de cada una, y otros sucesos y curiosidades notables" (1852); ed. facsímil de Ediciones Giralda, S.L.; Sevilla, 1994
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