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Leyes sobre la sodomía en la Edad Moderna

Partidas
La obra jurídica compuesta por iniciativa y bajo la dirección de Alfonso X, conocida como "Las Partidas" es el más importante intento de sistematización legislativa hecho en la Europa medieval. Hasta bien entrado el siglo XVI la obra circuló manuscrita. Aquí se muestra un ejemplar ya impreso en 1576 de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla

En la España de principios de la edad moderna, la persecución de los sodomitas y la codificación de la sodomía como un crimen nefando y un pecado contra la naturaleza tomó un giro importante en 1497, en una marcada ruptura con la tolerancia observada con tales prácticas en los períodos anteriores en la península.

El 22 de julio de 1497, en Medina del Campo, Isabel y Fernando, proclamaron la primera Pragmática contra la sodomía del período inicial de la edad moderna. La Pragmática de 1497 agravaba significativamente los discursos y las sentencias y penas decretadas contra los sospechosos de sodomía. Las descripciones que hace de la práctica sodomita la conciben como un crimen y también como un pecado, más que como un peligro para el estado español. Proponían que tanto "la ley secular como la eclesiástica unieran sus fuerzas para castigar el crimen nefando, ese que no merece tener nombre, destructor orden natural y por tanto punible por la justicia divina".

En teoría, las leyes sobre la sodomía habían existido antes de 1497. En concreto en el Fuero de Sepúlveda y los Fueros Reales: "De los sodomitas [...] Mandamos que cualesquiera que sean que tal pecado fagan que luego [...] ambos dos sean castigados ante todo el pueblo e despues a tercer día sean colgados por las piernas fasta que mueran" (Fuero Real, Libro IV, Titulo IX. Citado en F. Tomás y Valiente: "El crimen y pecado contra natura", pág. 39). Sin embargo, en la práctica, las autoridades rara vez las ponían en práctica como hicieron Fernando e Isabel ya en el siglo XVI.

En particular, los Reyes Católicos se inspiraron en el capítulo XXI de la "Setena Partida" del siglo XIII titulada, "De los que facen pecado de luxuria contra natura", que definía sodomítico como el "pecado contra la naturaleza y la costumbre natural cometido por hombres entre sí". La Partida consideraba que el origen de este mal provenía de Sodoma y Gomorra, dos antiguas ciudades habitadas por "gente malvada". La Partida precavía a "todos los hombres para que se guardaran contra esta maldad, puesto que el pecado daba origen a muchas y desatrosas calamidades sobre la tierra, tales como el hambre, la pestilencia y el tormento". En palabras de Nietzsche, las calamidades hicieron resurgir la noción de que se habían cometido pecados contra las costumbres. Veamos un extracto de esta Partida:

"Sodomitico dizen al pecado en que caen los omes yaziendo unos con otros contra natura, e costubre natural. E porque de tal pecado nacen muchos males en la tierra, do se faze, e es cosa q[ue] pesa mucho a Dios con el [...] Queremos aqui dezir apartadamente deste [...] e quien lo puede acusar, e ante quien. Et que pena merescen los fazedores e los consentidores.

Lei I. Onde tomo este nome el pecado que dize sodomitico, e quantos males vienen del. Sodoma, e Gomorra fueron dos ciudades antiguas pobladad de muy male gente, e tanta fue la maldad de los omes que bivian en ellas q[ue] porq[ue] usavan aq[eu]l pecado q[ue] es contra natura, los aborrecio nuestro señor dios, de guisa que sumio ambas las ciudades con toda la gente que hi moraba [...] E de aq[ue]lla ciudad Sodoma, onde Dios fizo esta maravilla tomo este nombe este pecado, que llaman sodomitico [...] E debese guardar todo ome deste yerro, proque nacen del muchos males, e denuesta, e deffama asi mismo el q[ue] lo faze [...] por tales yerros embia nuestro señor Dios sobre la tierra, hambre e pestilencia, e tormentos, e otros males muchos que non podria contar"

Titulo XXI
Lei II. Quien pude acusar a los que sazen el pecado sodomitico, e ante quien, e que pena merecen aver los sacedores del, e los consentidores. Cada uno del pueblo puede acusar a los omes que hiziessen pecado contra natura, e este acusamiento puede ser hecho delante del judgador do hiziessen tal yerro. E si le fuere provado deve morir: tambien el que lo haze, como el que lo consiente [...] fueras ende, si alguno dellos lo oviere a hazer por fuerça, o fuesse menor de catorze años [...] non deve recebir pena, porque los que son forçados no son en culpa, otro si los menores non entienden que es tan gra[ve] yerro como es aquel que hazen. Esta misma pena deve aver todo ome, o toda muger, que yoguiere con bestia, deven de mas matar la bestia para amortiguar la remembrança del hecho"

Setena partida, Título XXI.
"De los que fazen pecado de luxuria contra naturam",
en Gregorio López, ed. Las Siete Partidas, Tomo 3, 1555, pág. 72. Archivo General Indias

La Pragmática de 1497 coincidía con los puntos principales descritos en la Setena Partida. Un "temor de Dios" había impulsado a los monarcas a redactar leyes contra la sodomía y promulgar penas todavía más severas. Los monarcas interpretaban que las penas estipuladas para la sodomía en la Setena Partida eran insuficientes para "extirpar el error abominable y por tanto había mayor necesidad de que se respondiera todavía más de él ante Dios". Veamos lo que dice la norma regia.

Ley I. D. Fernando y Dña Isabel en Medina del Campo a 22 de agosto de 1497. Pena del delito nefando; y modo de proceder a su averiguacion y castigo.

Porque entre los otros pecados y delitos que ofenden a Dios nuestro Señor, e infaman la tierra, especialmente es el crimen cometido contra orden natural; contra el que al las leyes y derechos se deben armar para el castigo deste nefando delito, no digno de nombrar, destruidos de la orden natural, castigado por el juicio Divino; por el qual la nobleza se pierde, y el corazon se acobarda [...] y se indigna a dar a hombre pestilencia y otros tormentos en la tierra [...] y porque las antes de agora no son suficientes para estirpar, y del todo castigar tan abominable delito [...] y en quanto en Nos sera refrenar tan maldita macula y error [...]

mandamos, que cualquier persona, de cualquier estado, condicion, preeminencia o dignidad que sea, que cometiere el delito nefando contra naturam seyendo en el convencido por aquella manera de prueba, que segun Derecho es bastante para probar el delito de heregia o crimen laesae Majestatis, que sea quemado en llamas de fuego en el lugar, y por la Justicia a quien pertenesciere el conoscimiento y punicion del tal delito [...] y sin otra declaracion alguna, todos sus bienes asi muebles como raices; los cuales desde agora confiscamos, y habemos por confiscados y aplicados a nuestra Camara y Fisco [...]

y mandamos, que si acaesciere que no se pudiere probar el delito en acto perfecto y acabado, y se probaren y averiguaren actos muy propinquos y cercanos a la conclusion del, en tal manera que no quedase por el tal delinquente de acabar este dañado yerro, sea habido por verdadero hechor del delito, y que sea juzgado y sentenciado, y padezca aquella misma pena [...] y que se pueda proceder en el dicho crimen a peticion de parte o de cualquier del pueblo, o por via de pesquisa, o de oficio de Juez: y proceder contra el que lo cometiere, y en la manera de la probanza, asi para interlocutoria como para difinitiva, y para proceder a tormento y en todo lo otro, mandamos, se guarde la forma y orden que se guarda [...] en los crimenes y delitos de heregia y laesae Majestatis [...] que los que fueren acusados sobre este delito, que lo hobiere cometido antes de la publicacion desta Pragmática y no despues, que se guarden las leyes y Derechos que son hechas antes desta nuestra carta [...]

Reyes Catolicos Premática sobre el pecado nefando.
Archivo General de Simancas Leg. 1, num. 4
Titulo XXX. De la sodomía y bestialidad

Aunque la Pragmática confirmaba la pena de muerte para aquellos sodomitas convictos mayores de veinticinco años que promulgaba la Partida, sin embargo la encontraba insuficiente e instituía una nueva pena: la muerte por el fuego. Sólo el fuego, como el purificador natural de lo maligno podía proporcionar remedio para la sodomía, el vicio impronunciable y el abominable crimen contra la naturaleza. Por lo que cuenta el padre León, a veces, la amenaza de quemar a un sodomita aterrorizaba tanto a la familia que ellos mismos administraban un veneno parecido a un engrudo a su propio pariente, una forma de eutanasia de principios de la edad moderna.

La Pragmática requería la aplicación de la tortura sistemática para cualquier hombre acusado del pecado nefando, incluyendo a la nobleza y el clero. Durante el reinado de los Reyes Católicos, los tribunales administraban justicia de manera diferente a los nobles y a los subalternos; los nobles disfrutaban de privilegios tales como procesos especialmente llevados y por lo general se vieron exentos de la tortura salvo en los casos de sodomía y herejía. Los Reyes elevaron la sodomía de tal manera que correspondiera en severidad a la herejía y la traición por lo que respecta a "requisitos evidenciales relajados"; la confiscación de bienes y el empleo de la tortura también figuraron de forma prominente en la instrucción de esos casos.

A finales del siglo XVI, todavía quedaba otra vuelta de tuerca. En 1592, Felipe II optó por no agravar más las penas impuestas por sodomía, pero relajó incluso más los requerimientos de evidencia necesarios para la instrucción y sentencia de tales casos. Como Isabel y Fernando antes que él, Felipe II también deseaba "extirpar el abominable y nefando pecado contra la naturaleza sin permitir a los sodomitas la posibilidad de evitar la persecución por la falta de requisitos evidenciales o debido a que los testimonios no concordasen entre sí". Para Felipe II "un testigo bastaba" para garantizar la condena de un sodomita. Más aún, si los testimonios de dos o tres testigos no concordaban entre sí, incluso aunque uno de ellos hubiera participado en el acto, la Pragmática de 1592, sin embargo, hallaba suficiente el testimonio de un participante para condenar a un sodomita. Veamos un extracto de la ley de Felipe II

"D. Felipe II en Madrid por pragm[atica] de 1592. Prueba privilegiada del delito nefando para la imposicion de su pena ordinaria.

Por muy justas causas al servicio de Dios [...] y a la buena execucion de nuestra Real Justicia, y deseando extirpar de estos reynos el abominable y nefando pecado contra naturam, y que los que lo cometieren, sean castigados [...] sin que se puedan evadir ni excusar de la pena establecida por Derecho, leyes y Pragmáticas destos reynos de no estar suficiente probado el dicho delito por no concurrir en el averiguaciones de testigos contestes por ser de tan gran torpeza y abominacion, y de su naturaleza de muy dificultosa probanza;

mandamos, que en nuestro Consejo se tratase y confiriese sobre el remedio juridico que se podia proveer, para que los que lo cometiesen fuesen castigados, aunque el dicho delito no fuese probado con testigos, sino por otras formas establecidas y aprobadas en Derecho, de las quales puediese resultar bastante probanza para poderse imponer en el la pena ordinaria [...]

mandamos, que probandose el pecado por tres testigos singulares mayores aunque cada uno dellos deponga de acto particular y diferente, o por quatro, aunque sean participes del delito, o padezcan otras cualesquier tachas que no sean de enemistad capital, o por los tres destos, aunque padezcan tachas, y hayan sido ansimismo participantes [...] se tenga por bastante probanza; y por ella se juzguen [...] de la misma manera que si fuera probado con testigos contestes, que depongan de un mismo hecho"

Novísima Recopilacion de las Leyes de España.,
Libro XII, Titulo XXX (ley 2. tit. 221, lib. 8 R)

Ya en 1530, el Consejo Supremo de la Inquisición de Aragón había sentado el precedente para la claúsula de un testimonio. Decretaba que "un testigo, aunque fuera un cómplice y un menor de veinticinco años de edad, bastaba como prueba y evidencia del crimen". Sólo si el testigo en cuestión resultaba ser la "esposa del prisionero acusado podía no poseer la entidad suficiente para actuar como testigo".

  Para saber más...
Quemando mariposas : sodomía e imperio en Andalucía y México, siglos XVI-XVII / Federico Garza Carvajal / Ed. Laertes, Barcelona, 2002
Francisco Tomás y Valiente: "El crimen y pecado contra natura". Veáse "El Derecho penal de la Monarquía absoluta. Siglos XVI, XVII y XVII" (Ed. Tecnos, Madrid 1969) y "Manual de historia del derecho español" (Ed. Tecnos, Madrid 2001)
  Inquisición y represión sexual en Valencia. Historia de los sodomitas (1565-1785)
Edad moderna: El pecado nefando en la Sevilla del XVI | Clases de sodomía | El ideal de mujer

 

Notas:

* Textos legales recogidos por Federico Garza, op.cit. Para una discusión sobre la autenticidad de las Partidas, se refiere al lector a: F. Tomás y Valiente, Manual de Historia del Derecho Español, pág. 237

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