| Se trata de unas piezas dedicadas a depositar
los votos negativos o positivos en las votaciones del claustro
universitario, y de las que disponían casi todas las
corporaciones ciudadanas que tenían una estructura democrática.
La decoración es puramente neoclásica. No sólo
las ranuras en la tapa acreditan que son indudablemente jarras
de votación, sino que los remates de las tapas son
circulos calados con las letras A y R -ésta última
perdida- que corresponden a las palabras "Aprobado"
y "Reprobado", como era tradicional. En la
Fototeca Universitaria se conserva una foto de 1969 en la
que puede verse aún la "R".
Con respecto a las marcas, la presencia de las dos de la
ciudad fija la fecha aproximada del cambio de siglo, la del
contraste es la misma y la del autor corresponde a Antonio
Agustín Méndez, platero sevillano que trabajó
en el último tercio del siglo XVIII y en la primera
década del XIX.
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