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Historia de la institución
Patrimonio histórico-artístico

San Francisco de Borja, 1624

San Francisco de Borja
atribuida a Juan Martinez Montañés, 1624-25

imagen de candelero para vestir de 1,67 m. de alto
Iglesia de la Anunciación

Este santo español fue heredero del ducado de Gandía y virrey de Cataluña. Al morir la emperatriz Isabel, esposa de Carlos V, acompañó su cadáver hasta Granada, donde fue sepultada. Posteriormente, ingresó en la Compañía de Jesús y falleció en Roma en 1572.

Esta escultura se expone, haciendo pareja con la de San Ignacio de Loyola, sobre un pedestal situado en el lado del Evangelio (a la izquierda del retablo mayor del templo).

Por las evidentes semejanzas estilísticas y técnicas con la de Ignacio -que sí está documentada su autoría- se atribuye esta escultura a Martinez Montañes. El encargo al escultor se efectuaría en 1624, con motivo de la beatificación del santo. La efigie, actualmente recubierta de telas encoladas, debía lucir ricas prendas litúrgicas durante los solemnes cultos que le dedicaban en esta iglesia de la Compañía. Contempla un cráneo que porta en la mano izquierda, a la par que sostiene con la diestra una cruz. La calavera recuerda la muerte de la emperatriz Isabel, cuyo acontecimiento le hizo exclamar:

"Nunca más servir a señor que se pueda corromper".

En contraposición, la cruz es signo de Vida Eterna.

El recogimiento y austeridad de la imagen es semejante al que plasma Alonso Cano en un lienzo del mismo asunto, ahora en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, fechado también en 1624. De ahí se puede inferir que ambos artistas tomaran como fuente de inspiración iconográfica alguna estampa que, procedente de Roma, los jesuitas debieron difundir por toda la ciudad.

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  Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es