ESCULTURA
El patrimonio de retablos y esculturas de la Universidad sevillana
es de importancia dentro del panorama artístico local y algunas
de sus piezas podrían figurar en cualquier selección
de obras de la escultura hispánica en los períodos
manierista y barroco.
El grueso del patrimonio escultórico procede de los jesuítas.
Cuando son expulsados por Carlos III en el siglo XVIII, la Universidad
se traslada a la Casa Profesa de la orden en Sevilla. Así,
por Real disposición, hizo suyo los bienes artísticos
de los religiosos expulsados, aunque no todos, pues muchos pasaron
a la Parroquia de El Salvador (en especial los de artes suntuarias).
Con la desamortización de Mendizábal en 1835, otras
piezas escultóricas aumentaron el patrimonio universitario.
No obstante, tras la expulsión de la orden y luego con la
ocupación francesa, desaparecieron algunas obras, algunas
en paradero desconocido. Este patrimonio jesuítico se conoce
gracias a un manuscrito del P. Antonio de Solís S.J., relativo
a la historia de los jesuitas de la Casa Profesa de Sevilla durante
doscientos seis años, escrito en 1755 y del cual hay una
copia en la Biblioteca Central de la Universidad.
Del patrimonio escultórico de la primitiva universidad,
la de Maese Rodrigo, casi nada se sabe; debió perderse en
1771 con el traslado a la Casa Profesa. De ésta época
sólo nos queda el magnífico retablo de la Virgen de
la Antigua, pintado por Alejo Fernández, en la capilla de
Santa María de Jesús, adscrita al Colegio-Universidad
que fundara el arcediano Santaella, así como el cuadro que
Zurbarán pintara con el fundador. Pero no pertenecen a la
Universidad sino a la Iglesia.
Por último, con el traslado de la Universidad a la antigua
Fábrica de Tabacos, se heredan algunas esculturas de la la
capilla de la Fábrica.
PINTURA
Sin ser especialmente rica en fondos artísticos, la Universidad
sevillana posee una interesante colección pictórica
configurada a través de circunstancias históricas
de distinta índole. En primer lugar el patrimonio pictórico
de la Universidad, como el escultórico, se formó con
parte de las pinturas que fueron de la Compañía de
Jesús, y que se integraron en su patrimonio por formar parte
de retablos de la Iglesia de la Anunciación y que por ello
no fueron llevados al Museo de Bellas Artes de Sevilla, como consecuencia
de la expulsión de los jesuitas en la época de Carlos
III, y la posterior desamortización de Mendizábal.
Algunas pinturas exentas, de procedencia jesuítica, aunque
muy escasas, permanecieron en el edificio de la Casa Profesa y pasaron
por lo tanto a patrimonio de la Universidad sevillana cuando ésta
se instaló allí en 1771.
La colección pictórica de la Universidad se enriqueció
posteriormente, en 1911, al recibirse como depósito del Museo
del Prado un reducido pero importante grupo de obras que se han
conservado y se exponen con todo decoro y cuidado.
Importante, aunque de discreto nivel artístico es la colección
de cuadros de hombres ilustres vinculados a la Universidad, que
se viene formando desde principios del siglo XIX, y que incluye
personajes que alcanzaron celebridad por sus cargos eclesiásticos
y políticos, o por sus altos merecimientos como escritores
o científicos. Igualmente presenta interés la galería
de retratos de rectores, que se viene formando desde 1815, y aunque
no es completa, nos muestra las efigies de aquellos que han dirigio
la Universidad sevillana en los dos últimos siglos de su
historia.
Enseres
El patrimonio artístico universitario en lo que respecta
a las Artes Ornamentales o decorativas no puede decirse que sea
excesivamente rico, o por lo menos no corresponde con la importancia
de la institución. La escasez de objetos muebles debe provenir
de las vicisitudes por las que pasó la Universidad desde
la segunda mitad del siglo XVIII y especialmente desde comienzos
del XIX.
De la primera sede no queda nada de mobiliario. El traslado a la
Casa jesuita del XVIII no incluyó los muebles pues, al convertirse
la universidad en una organización laica, no regida por miembros
eclesiásticos, parte de los bienes quedaron dentro de la
iglesia, como por ejemplo pasó con el retablo de Maese Rodrigo,
en su capilla de la Puerta Jerez, donde hoy se conserva, siendo
propiedad del Cabildo catedralicio.
El antiguo convento jesuita debió ser amueblado nuevamente,
quizá por piezas procedentes de los mismos jesuitas expulsados.
De este período que dura hasta el establecimiento definitivo,
en 1956, en el edificio actual, quedan la mayoría de los
objetos artísticos que la Universidad posee.
Este patrimonio, no muy amplio, procede en su mayoría del
siglo XIX, aunque se conservan unas piezas del siglo XVI y algunas
del XVIII. El conjunto se compone de piezas de mobiliario, objetos
de plata y piezas de cerámica, y no se puede decir que tenga
una homegeneidad, ni en el estilo ni en las épocas a las
que pertenecen las distintas obras.
LIBROS
El núcleo bibliográfico primitivo se inició
con libros de la biblioteca del fundador, Maese Rodrigo, y cuando
en 1771 la Universidad se separó del Colegio y se instaló
en la Casa Profesa, incorporó fondos de ésta y de
otros colegios de los jesuitas, especialmente el de San Hermenegildo.
A ellos unió más tarde los procedentes de los conventos
afectados por la Desamortización de Mendizábal, cuya
riqueza bibliográfica era inmensa, aunque en buena parte
se perdieron durante su traslado a la Universidad. No obstante,
en muchos libros consta el testimonio de su origen a través
de notas manuscritas y sellos.
En el trascurso de los años se fue incrementando el fondo
bibliográfico con adquisiciones, muchas veces procedentes
de bibliotecas particulares, y muy importante fue la incorporación
de la que fue Biblioteca Pública de Sevilla, fundada en 1764.
De fechas más recientes, son donaciones importantes las de
Andérica, Hazañas, Guichot...
La colección de incunables de la Biblioteca se compone de
298 títulos, más unos 30 duplicados. La joya bibliográfica
es el Nuevo Testamento de la llamada Biblia de las 42 líneas,
salida de las prensas de Gutenberg hacia 1454-56.
Dispone de una colección de algo menos de 1000 volúmenes
manuscritos, en su mayor parte tratados y apuntes jurídicos
y teológicos, si bien no faltan obras de carácter
literario, filosófico, histórico y científico.
Destacan una serie de códices de los siglos XIV y XV, sobre
todo algunas Biblias y las Postillae de Nicolás de Lira.
Deben mencionarse, así mismo, los manuscritos pertenecientes
a la donación Montoto.
La colección de impresos anteriores a 1801 en la Biblioteca
de la Universidad de Sevilla supera con creces la cifra de cuarenta
mil volúmenes. Especialmente relevante es la colección
de impresos del siglo XVI que, con aproximadamente 8000 títulos,
constituye una de las colecciones más relevantes de España
en su género. Las cifras para los siglos XVII y XVIII se
estiman en 14000 y 17000 volúmenes.
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Para saber más... |
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"Universidad de Sevilla. Patrimonio monumental y artístico"
/Teodoro Falcón Márquez, J. Bernales Ballesteros,
E. Valdivieso González, MJ.Sanz Serrano /Secretariado
de Publicaciones Universidad de Sevilla. 2ª ed.: 2001 |
Catálogo "Exposición Universitas Hispalensis:
Patrimonio de la Universidad de Sevilla" / Falcón
Márquez,
Teodoro (Dir.)Morón de Castro Mª Fernanda (Coord.)
/Universidad de Sevilla, 1995 |
Catálogo "Patrimonio recuperado de la Universidad
de Sevilla.-Real Alcazar de Sevilla oct-nov. 1997" / Falcón
Márquez,
Teodoro (Dir.) /Universidad de Sevilla, 1997 |
Catálogo
"V Centenario Universidad de Sevilla. 1505-2005"; Sala Villasís
Ene-Feb 2005 /Falcon, Teodoro/Ed. Universidad de Sevilla-Fundación
El Monte, 2004 |
"Un tesoro en la Universidad de Sevilla: Incunables y obras
de los Siglos XVI y XVII" / Caracuel Moyano, Rocio;Domínguez
Guzmán, Aurora /Universidad de Sevilla, 1993 |
"La Universidad hispalense y sus obras de arte" /
Hernández Diaz, José, ; prólogo D. José
Mariano Mota Salado /Sevilla, Universidad de Sevilla, 1942 |
"Historia de la pintura española: escuela sevillana
del primer tercio del siglo XVII" /Valdivieso, Serrera
/Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1985 |
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