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Historia de la institución
Patrimonio histórico-artístico

Patrimonio pictórico de la Universidad de Sevilla

El retablo mayor de la iglesia de la Anunciación

retablo mayor Anunciación
Curiosamente, en este retablo mayor de la iglesia de la Anunciación sevillana, la tabla central no está dedicada a la advocación del templo sino a la Circuncisión de Cristo. La tabla de la Anunciación es más pequeña y está en el segundo cuerpo.

Sin lugar a dudas, esta obra es la más interesante de cuantas presenta la que fuera capilla universitaria durante casi doscientos años.

El comentario artístico de las pinturas de este retablo ha tenido en la historiografía sevillana un amplio tratamiento, realizado generalmente a base de atribuciones infundadas. Afortunadamente en la actualidad se poseen fundamentadas referencias que permiten dar una ordenada y razonable sucesión de deducciones que permiten entender de forma lógica el proceso de realización de las pinturas y sus respectivos autores.

La estructura arquitectónica del retablo fue trazada por el hermano jesuita Alonso Matías, quien la realizó entre 1604 y 1606. Las pinturas que se disponen en sus respectivos cuerpos fueron contratadas en 1604 con el pintor Gerolamo Lucenti de Corregio, por don Juan de la Sal, Obispo de Bona, protector de los jesuítas sevillanos, quien por lo tanto sufragó el gasto de su realización.

El pintor se obligó a realizar bocetos preparatorios de todas las composiciones y a comenzar, según estos bocetos, la ejecución de las pinturas el primero de agosto de 1604 y a finalizarlas el día 30 de enero de 1606. En el contrato se especificaba que una vez terminada la primera pintura, ésta debía ser aprobada por el obispo don Juan de la Sal, porque en caso contrario no seguiría realizando las restantes, aunque se le pagaría la ejecución de dicha pintura. En el contrato se especificaba también que se seguiría el mismo procedimiento con las restantes pinturas del retablo, es decir, que serían juzgadas y valoradas a medida que se fueran realizando. Las composiciones que se contrataron fueron: La Circuncisión, La Anunciación, El Nacimiento, La Adoración de los Reyes, San Pedro y San Pablo.

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la Adoración de los Reyes, de Gerolamo Lucenti de Corregio, en la calle izquierda del primer cuerpo del retablo

Las condiciones de este contrato debieron realizarse fielmente al proceder al cumplimiento de sus primeras cláusulas, puesto que el pintor Gerolamo Lucenti de Corregio, cuando mostró su primera printura, La Adoración de los Reyes, se encontró con la desaprobación de la misma por parte del obispo Don Juan de la Sal, y también del prepósito de la Compañía de Jesús sevillana, el padre Ignacio Yáñez. El contrato hubo de ser anulado, y una vez pagada la pintura se guardó para ser colocada en el retablo, aunque el resto debió encargarse a otro artista.

Esta Adoración de los Reyes se encuentra situada en la calle izquierda del primer cuerpo del retablo. Tradicionalmente esta pintura ha tenido una atribución a Francisco Varela, lo que no se justifica pues no guarda relación con el estilo de este artista, siendo más lógico que sea la primera obra realizada por Gerolamo Lucenti para el retablo. Por otra parte, hay que señalar que el estilo de esta pintura está estrechamente emparentada con las que Gerolamo Lucenti realizó en 1613 para el retablo de la iglesia de San Martín de Sevilla, donde podemos verlas aún.

Interpretar las circunstancias en que se llevaron a cabo las restantes pinturas del retablo es tarea nada sencilla, aunque es indudable que después de Gerolamo Lucenti intervino un segundo pintor, Antonio Mohedano (1), autor de la magnífica representación de La Anunciación, situada en el ático del retablo, obra que puede considerarse como la mejor obra conocida de la producción de este artista. Lamentablemente, esta obra suele pasar inadvertida para el visitante del templo, no sólo por encontrarse en la parte alta del retablo sino por no estar debidamente iluminada esta zona superior.

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la Anunciación, de Antonio Mohedano (1606), en el ático del retablo pese a ser la advocación del templo

La atribución de esta pintura a Mohedano es prácticamente contemporánea a su ejecución puesto que fue mencionada por Pacheco en su libro "Arte de la Pintura". Esta atribución, descubierta por Diego Angulo en 1944, se estima correcta pues el estilo del cuadro coincide plenamente con el de este artista. Se fecha entre 1604, año en que se comenzaron a realizar las pinturas del retablo, y 1606, fecha de su inauguración.

El tercer pintor que intervino en el retablo fue sin duda Juan de Roelas (2), quien se encargó de realizar el resto de las pinturas. No existe ninguna documentación que lo acredite pero al menos La Circuncisión le ha sido unánimemente atribuida desde la propia época del artista, e igualmente La Adoración de los Pastores y el Niño Jesús del Tabernáculo. Los dos Santos Juanes, a pesar de que han sido atribuidos a Alonso Cano, a Herrera el Viejo y a Pablo Legot, son también obras indudables suyas, según el profesor Valdivieso.

El lienzo principal del retablo es la Circuncisión, de grandes dimensiones (5,75 x 3,35 metros), atribuido a Juan de Roelas. En 1604 consta que se estaba realizando esta pintura, que posee un profundo contenido iconográfico que sobrepasa la escena de la Circuncisión, para convertirse en una exaltación de la grandeza de la orden jesuítica.

La escena se desarrolla en tres planos. En el inferior aparecen arrodillados San Ignacio de Loyola (a la derecha) y San Ignacio de Antioquía (a la izquierda). El primero justifica su presencia por ser fundador de la Compañía de Jesús, orden a la que pertenecía la iglesia; el segundo por ser el portador del nombre que más tarde sería el del glorioso Ignacio de Loyola y por haber pronunciado el nombre de Jesús en el momento de su muerte en martirio. Ambos llevan el anagrama de Jesús inscrito en sus pechos, figurando junto a San Ignacio de Antioquía un león, símbolo de su martirio, y una tiara episcopal.

En el segundo plano se desarrolla el momento de la Circuncisión, describiéndose el momento en que San José entre el Niño a la Virgen para que le sostenga durante la ceremonia. Al fondo a la izquierda, y emergiendo de la penumbra ambiental, aparece el sacerdote con un cuchillo, y junto a él un acólito con un plato. Según la versión que los jesuitas daban a este tema, sería el propio San José quien realizaría la circuncisión, mientras que la Virgen sostendría al Niño.

circuncision Roelas
La pintura central del retablo, atribuida a Juan de Roelas, en la que se escenifica la Circuncisión de Cristo. Adviértase los tres planos del cuadro; en el inferior, a la derecha, aparece San Ignacio de Loyola, que era el fundador de la orden jesuíta que levantó el templo. En el central, fíjese en el sacerdote con el cuchillo en la penumbra.
detalles circuncision

En el plano superior, en un rompimiento de gloria, aparece el anagrama del nombre de Jesús, representado como un sol. De esta forma se vincula alegóricamente la ceremonia de la Circuncisión con la imposición del nombre de Jesús al Niño, y al mismo tiempo se exalta el anagrama que reúne la frase "Iesus Hominum Salvator", que es el emblema de la Compañía de Jesús.

En la Adoración de los Pastores, situada a la derecha del primer cuerpo del retablo, Roelas centra la composición en el Niño sonriente y desnudo sobre los pañales y proyectando una aureola de luz hacia los personajes.

Precisamente la desnudez del Niño motivó un comentario del también pintor Francisco Pacheco, contemporáneo a Roelas, que ha servido como referencia fundamental para atribuir esta pintura al artista, independientemente de que su estilo le pertenece. Pacheco llevado de su puritanismo ideológico, censuró por escrito en su "Arte de la Pintura" la excesiva desnudez del Niño, acusando a Roelas de falta de decoro al tratar el tema. Resulto curioso advertir que un seglar como Pacheco, condicionado por la estrechez de su pensamiento religioso, llegase a ser censor de un clérigo como Roelas, hombre sin duda más abierto y humanista que su intransigente colega. No en vano Pacheco fue censor de pinturas de la Inquisición.

adoracion pastores

En los laterales del ático del retablo figuran dos pinturas que representan a San Juan Bautista y San Juan Evangelista, realizadas en sustitución de San Pedro y San Pablo que originalmente figuraban en el contrato del retablo (para ellos se hicieron dos esculturas en los extremos del ático). Ambas pinturas han venido atribuyéndose a Alonso Cano, Herrera el Viejo y Pablo Legot, sin ningún fundamento, ya que presentan de forma clara el estilo de Roelas.

niño jesús

El conjunto de obras de Roelas en este retablo se completa con la pintura del Niño Jesús en la puerta del Sagrario o tabernáculo del altar, hecho en 1606. En esta obra del artista recrea un prototipo característico de su producción, al describir al Niño de facciones amplias y expresión inocente, que constituye un claro precedente de las representaciones infantiles de Murillo. Esta pintura posee además un interesante contenido iconográfico, pues en ella el Niño anticipa su papel de Cristo resucitado, al apoyar uno de sus pies sobre una calavera, símbolo de su triunfo sobre la muerte, y lleva en sus manos la cruz con banderola, que es el estandarte de la resurrección.

El templete, en cuya puerta se encuentra esta tabla, estaba desmontado y almacenado en condiciones lamentables. Por fortuna, entre 1995-97 ha sido restaurado en la Facultad de Bellas Artes sevillana, fundamentalmente por el equipo del profesor Arquillo Torres.

Fuente principal: Enrique Valdivieso,
"Universidad de Sevilla. Patrimonio monumental y artístico"

  Para saber más...
"Universidad de Sevilla. Patrimonio monumental y artístico" /Teodoro Falcón Márquez, J. Bernales Ballesteros, E. Valdivieso González, MJ.Sanz Serrano /Secretariado de Publicaciones Universidad de Sevilla. 2ª ed.: 2001
"Patrimonio recuperado de la Universidad de Sevilla.-Real Alcazar de Sevilla oct-nov. 1997" / Falcón Márquez, Teodoro (Dir.) /Universidad de Sevilla, 1997
"La Universidad hispalense y sus obras de arte" / Hernández Diaz, José, ; prólogo D. José Mariano Mota Salado /Sevilla, Universidad de Sevilla, 1942
"Reseña histórica de la Universidad de Sevilla y descripción de su iglesia" /Martin Villa, A. (1866) /Servicio de Publicaciones, Sevilla 1976
"El retablo sevillano del renacimiento. Análisis y evolución: (1560-1629)" /Palomero Páramo, Jesús M. /Sevilla, Diputación Provincial de Sevilla, 1983
"Juan de Roelas"/ Valdivieso, Enrique /Sevilla Diputación Provincial de Sevilla, 1978
"Historia de la pintura española: escuela sevillana del primer tercio del siglo XVII" /Valdivieso, Serrera /Madrid, Centro de Estudios Históricos, 1985
La iglesia de la Anunciación en imágenes | Las pinturas del Paraninfo | El retablo de la Virgen de Belén | Otras pinturas

Notas:

(1) Aunque no existen datos fidedignos del nacimiento de Antonio Mohedano se especula con la fecha de 1561, aunque los investigadores no se ponen de acuerdo sobre el lugar. Desde 1590 se tienen noticias de él como policromista de escultura en Lucena, Antequera y Sevilla. Hacia 1610 se establece definitivamente en Antequera, donde realizará diferentes labores artísticas hasta su muerte producida en 1626. En la actualidad son escasas las obras documentadas del artista. Su catalogo de obra se completa, además de con la Anunciación de la iglesia sevillana de la Anunciación, con un grupo de pinturas que se custodian actualmente en el Museo de la ciudad de Antequera. Entre ellas se pueden destacar la Virgen del Silencio y La Virgen con el Niño ante el ángel de la Guarda. (Volver al punto de lectura)

(2) La fecha de nacimiento de Juan de Roelas se pueden situar en torno a 1558 o 1560 siguiendo a Ceán Bermúdez, aunque no existe ningún dato que asegure esta hipótesis. Hijo del general de la Armada Pedro de Roelas compatibilizó su actividad pictórica con su cargo eclesiástico de capellán. Los primeros datos fiables que se conservan de Juan de las Roelas lo sitúan en Valladolid en 1598 participando en el túmulo levantado en la Universidad de Valladolid con motivo de las honras funebres de Felipe III. Poco más tarde, en 1601, se encontrará trabajando para el duque de Lerma en la iglesia de San Pablo de Valladolid. En esa ciudad debió permanecer hasta que en 1603 ocupó la capellanía de Olivares en Sevilla. Su trabajo como religioso no le retiró de su labor pictórica, así, en 1604 se encargaba de las pinturas del retablo mayor de la Casa Profesa de los jesuitas de Sevilla. En 1611 lo encontramos ya establecido en Sevilla desde donde habría de pasar a la corte madrileña. Una de sus obras más conocidas es el Martirio de San Andrés realizada para el colegio de Santo Tomás de Aquino de Sevilla, que en la actualidad se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla o la Venida del Espíritu Santo hoy en el mismo museo y realizadas para la iglesia de la Merced de Sanlúcar de Barrameda. Fundamental fue la participación de Roelas en el ambiente sevillano del primer tercio del siglo XVII pues introdujo en el los nuevos gustos estéticos que tantos clientes le posibilitaría durante su periodo creativo sevillano. (Volver al punto de lectura)

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  Página personal © Alfonso Pozo Ruiz
Miembro del Comisariado del V Centenario Universidad Sevilla y autor de la sección histórica de la web institucional www.quintocentenario.us.es