|
|
|
|
Como ya mencionamos al tratar la literatura védica, los Sulbasutras o aforismos de cuerdas (cordel de medir) son apéndices de las principales obras védicas, destinadas a la construcción y medida de los altares para los sacrificios rituales. Diversos datos parecen indicar que su redacción puede situarse entre el siglo VIII a.C., cuando el sánscrito empieza a tomar la forma que aparece en estos textos, y el siglo V a.C. en que el sabio Panini codifica y establece las reglas gramaticales del sánscrito clásico. En la religión védica cada hogar debe tener tres tipos de fuegos de sacrificio (agnis). El altar apropiado para ellos son cuadrados, circulares o semicirculares. Sin embargo, los más elaborados ya corresponden a rituales complejos que deben ser llevados a cabo por los brahmanes. Vienen referenciados en los Vedas samhitas como el Rigveda, de manera que su elaboración es antigua y probablemente los Sulbasutras son versiones actualizadas de conocimientos de varios siglos atrás. Los altares (vedi) más complejos tenían usualmente forma de halcón, sea con sólo la cola o también patas, aunque cabía hacerlos también en forma de garza, una simple variación del primer altar. La razón viene expresada en uno de sus libros sagrados: Aquél que desea el cielo puede construir el altar en forma de halcón, puesto que el halcón es el mejor volador entre las aves; así el sacrificante, habiéndose convertido él mismo en halcón, vuela hacia el mundo celestial.
Pues bien, este altar sagrado se construía con siete cuadrados y medio. Cuatro de ellos formaban el cuerpo del halcón. Luego tres más se usaban para las dos alas y la cola. Finalmente, cada ala se alargaba con un quinto de cuadrado y la cola con un décimo del mismo cuadrado, totalizándose así los siete cuadrados y medio. Cada uno de estos cuadrados tenía por lado una purusa, unidad de medida equivalente aproximadamente a 2,34 metros y que correspondían a la altura de un hombre con los brazos levantados. Hay varios Sulbasutras: el más antiguo resulta ser el de Baudhayana y luego es difícil situar a los restantes, el de Apastamaba y el de Katyayana son los más importantes, habiendo otros de menor importancia como el de Manava. El primero, por ejemplo, consta de tres partes consistentes en 113, 83 y 323 aforismos (sutras), de los cuales los 62 primeros son los más importantes desde el punto de vista matemático por consistir en: 1-21: Trata de las unidades de medida a emplear en el resto del texto. 22-49: Se aborda la construcción de cuadrados y rectángulos, incluyendo la formación de un cuadrado sobre la diagonal de un rectángulo. 50-60: Examina los métodos para transformar unas figuras en otras conservando su superficie. En concreto, el aforismo 58 presenta la transformación de un círculo en un cuadrado mientras que el 59 y 60 hacen la operación contraria transformando un cuadrado en círculo de igual área. 61-62: Como fruto de lo anterior, se encarga de determinar un valor aproximado para la raíz cuadrada de 2. Todas estas operaciones eran necesarias por varios motivos: 1) Los altares más importantes debían tener la misma superficie de siete purusas y media cuadradas que caracterizaban el del halcón. Dado que había altares cuadrados debía saber construirse, en primer lugar, un cuadrado de tal superficie, y después otros altares rectangulares, triangulares, trapezoidales o circulares, con la misma superficie. El procedimiento más directo consistía en transformar un cuadrado en otro tipo de figuras permaneciendo constante el área. 2) Las reglas brahmánicas establecían que el primer altar construido en un hogar tuviera la superficie antedicha pero si se construía uno más debía tener una purusa cuadrada más, el siguiente una más y así sucesivamente. Ello obligaba, a partir del altar cuadrado inicial, a construir un altar cuadrado (figura básica inicial, transformable en otra posteriormente) a partir de la suma de dos cuadrados desiguales. 3) Había sacrificios que exigían un altar cuadrado, como ya se ha comentado, pero otros de distinto tipo precisaban un cuadrado que fuera la tercera parte y aún la novena parte del inicial, lo que conducía al cálculo de cuadrados equivalentes a la tercera parte de uno dado. 4) Dentro de las transformaciones de un altar cuadrado en otro de distinta forma, era especialmente relevante la construcción de un altar circular por cuanto se planteaba el problema de la cuadratura del círculo o la circularidad del cuadrado, dando paso a cálculos sobre el valor más aproximado de la raíz cuadrada de dos.
Construcción del cuadrado y el trapecio
A continuación era necesario
trazar el eje norte-sur lo que planteaba el problema de construir la
perpendicular a la recta antes dibujada. Ello se hacía de un modo similar al
actual: Atando cuerdas a los gnomones E-O se tendía una cuerda de longitud
doble que la distancia entre el gnomon E y el O. Se marcaba con otro gnomon
el punto medio de esta cuerda lo que se alaría en un sentido el norte y en
el otro el sur. Con esta construcción se garantizaba el dibujo de perpendiculares. Sin embargo, había otro método para su dibujo consistente en reunir tripletas pitagóricas. Así, se tomaba una cuerda dividida en dos partes: Una, por ejemplo, tenía 39 prakramas (unidad de longitud) y la otra 15. Se doblaba la cuerda hasta que la distancia entre sus extremos fuera de 36 en cuyo caso se habría construido un triángulo rectángulo de catetos 15 y 36 y de hipotenusa 39. Apastamba da otros valores, el más elemental (3, 4, 5) y algunos múltiplos, así como otras tripletas (12, 5, 13) con sus múltiplos, (15, 8, 17) ó (12, 35, 37). Había varios métodos para el trazado de un cuadrado. Conociendo los ejes E-O, N-S y tomando las mismas distancias desde su punto de corte hacia las cuatro direcciones sobre dichos ejes , bastaba trazar perpendiculares por los extremos de estos ejes hasta que sus puntos de corte dieran los vértices del cuadrado buscado. Otros procedimientos, sin embargo, son más originales.
La construcción dada por Baudhayana es la siguiente: 1) Se marca con la cuerda la longitud de 36 padas (XY) en dirección este-oeste. 2) Desde el extremo este de la cuerda (X) se se ala una distancia de 5 padas (punto P) y desde el extremo oeste (Y) una distancia de 8 padas (punto R). 3) A continuación se utiliza el triángulo rectángulo (5, 12, 13) donde 5 es la distancia entre XP, de manera que 12 será el cateto restante de dicho triángulo y da el punto A. Si se realiza la misma construcción en el otro sentido se obtiene el punto D de manera que la distancia AD es de 24 padas, tal como se deseaba. 4) Del mismo modo, a partir de R y sobre la base contraria se considera el triángulo rectángulo (8, 15, 17) de manera que, como la distancia YR era de 8 padas, el otro cateto de 15 permitirá obtener B y, sobre el sentido contrario, C. Así, la distancia entre los puntos B y C será de 30 padas, como se deseaba. Parece pues que los indios ya eran perfectos conocedores de las relaciones pitagóricas y ello varios siglos antes de que Pitágoras le diera una completa demostración en sus Elementos. Veamos hasta qué punto es así.
Por este motivo, entre otros, los brahmanes indios precisaban construir cuadrados de área doble que uno dado. La forma más fácil de conseguir este objetivo era darse cuenta de que la diagonal del cuadrado original es el lado del cuadrado deseado. La forma en que llegaron a tal solución puede obedecer a una intuición meramente geométrica al considerar una figura como la siguiente.
En la construcción del altar Pakriti haced un cuadrado de área dos purusas cuadradas y tenga los clavos (vértices del altar) en los puntos medios de los lados. Ésta es la construcción. Se puede observar que el cuadrado original consta de dos triángulos de media purusa cuadrada cada uno, mientras que el cuadrado construido sobre la diagonal del primero consta de cuatro de estos triángulos. Naturalmente éste es un caso particular de la relación más general denominada de Pitágoras pero probablemente a los brahmanes védicos les bastaba para tener el procedimiento deseado. Baudhayana afirma que La cuerda que se estira en el sentido de la diagonal de un cuadrado produce un área de tama o doble del cuadrado original.
Posteriormente, al construir un altar cuadrado que tenga por área la diferencia de dos cuadrados desiguales, podrá encontrarse una construcción geométrica que, no sólo utiliza de forma general la relación entre los lados de un triángulo rectángulo, sino que es la misma disposición que permite una demostración ya conocida en el mundo chino. En efecto, el cuadrado grande de la izquierda se compone del peque o interior más cuatro triángulos. El cuadrado de la derecha, igual que el original, se compone de los mismos cuatro triángulos y dos cuadrados construidos sobre los catetos de uno cualquiera de esos triángulos. Si eliminamos los cuatro triángulos iguales en cada uno de los grandes se obtiene la evidencia visual de que el cuadrado construido sobre la hipotenusa es igual a la suma de los construidos sobre los catetos. Pues bien, la construcción de un cuadrado de área doble a partir de la diagonal del cuadrado original supone conocer, desde el punto de vista numérico, que esta diagonal se obtiene multiplicando 2 por el lado del cuadrado. En líneas generales, el cuadrado de lado unidad tiene por diagonal precisamente 2 de forma que el área del cuadrado construido sobre ella es 2. Lo cierto es que la matemática védica supo calcular una aproximación muy exacta de este valor, tal como muestran Apastamba y Katyayana: √2 = 1 + 1/3 + 1/3.4 - 1/3.4.34 En otras palabras, en términos decimales tomaban la aproximación 1,41421568... siendo la actual 1,41421356... La cuestión problemática que se presenta al estudioso actual es averiguar cómo pudieron llegar a ese valor tan ajustado. Los Sulvasutras, conjuntos de aforismos de cómo proceder para realizar los cálculos oportunos son una obra eminentemente práctica que no se detiene en demostración alguna. De manera que sólo cabe hacer reconstrucciones lo más verosímiles posible del modo en que llegaron a un resultado semejante. La primera sería de naturaleza algebraica: 1. Se considera un altar cuadrado de lado 12. Su área será 12 2 = 144 2. Ahora se plantea el problema de construir un altar cuadrado cuya área sea el doble que la anterior, es decir, 2 . 122 = 288 3. La mejor aproximación parece ser la del cuadrado de lado 17, ya que 17 2 = 289 4. Esto supone que 2 x 122 172 luego 2 17/12 que expresado a través de fracciones unitarias daría: √2 = 17/12 = 1 + 1/3 + 1/3.4 5. La consideración de esa unidad de diferencia entre 288 y 289 precisaría considerar la sustracción de una fracción que sería la dada en la fórmula anterior.
Sin embargo, es posible una aproximación de naturaleza geométrica que quizá estuviera más a su alcance y ser más intuitiva para justificar la fracción que se resta:
Así, el segundo se divide en tres rectángulos iguales dos de los cuales se colocan sobre el primer cuadrado según la figura. A continuación el tercer rectángulo se divide a su vez en tres partes iguales, una de cuyas partes, el cuadrado, se coloca en la esquina del primero. Los otros dos cuadrados se dividen cada uno en cuatro rectángulos iguales que pueden colocarse en torno a la figura antes dibujada. Así, todo el segundo cuadrado queda repartido alrededor del primero a salvo de un peque o cuadradito de la esquina que es necesario a adir para completar el cuadrado buscado de área doble. De esta manera, el lado de este último cuadrado mayor tendrá de lado √2 = 1 + 1/3 + 1/3.4 a lo que habría que quitar una pequeña cantidad para compensar el cuadradito pequeño que se ha tenido que añadir. Éste tendrá de área (1 / 3.4 ) 2 , superficie que habría que restar del cuadrado hasta ese momento formado. Pero la resta habría de ser de una pequeña franja rectangular tanto en la parte superior como a la izquierda, por ejemplo, de dimensiones 1 + 1/3 + 1/3.4 de largo y una cantidad desconocida x de espesor. ¿Cuánto vale x?. Habrá de cumplirse: 2 x (1 + 1/3 + 1/3.4) - x 2 = (1/3.4) 2 Despreciando el valor de x2 por ser muy pequeño y despejando el valor de x se llega a que: x = 1/3.4.34 que justificaría la deducción mostrada por las fórmulas védicas.
Baudhayana afirma que Un rectángulo de anchura igual a la del cuadrado e igual a la unidad y una longitud que sea su diagonal tiene una diagonal que da un cuadrado tres veces más grande. El proceso es generalizable sin más que construir sucesivos triángulos rectángulos uno de cuyos catetos sea la unidad y el otro las distintas diagonales crecientes que se ven obteniendo. Sin embargo, el procedimiento más general viene dado por Katyayana tiempo después y, aunque no da explicación de cómo ha llegado al resultado que enuncia, es posible que el examen de casos particulares haya permitido inferir el más general. Consideremos la relación pitagórica que conocían (5, 12, 13). Si tomamos el cuadrado del cateto pequeño (5 2 = 25) resultaría que el segundo cateto se obtiene hallando la mitad de este cuadrado menos uno y la hipotenusa puede interpretarse como la mitad de ese cuadrado más uno, de modo que 12 = ½ (25 - 1), 13 = ½ (25 + 1). Puede comprobarse que esta relación sucede en general y da lugar a tripletas pitagóricas: [ √ n , ½ (n - 1), ½ (n + 1) ]
Al mismo tiempo, como la tripleta pitagórica sigue siéndolo si cada uno de sus términos es multiplicado por el mismo número L podremos deducir que la construcción de dicho triángulo permite hallar, a partir del cuadrado de lado L, un cuadrado n veces mayor. Los problemas de este apartado se cierran con la suma y resta de cuadrados desiguales. En estos casos, la aplicación de la relación pitagórica es flexible y constante, de manera que debía de ser un procedimiento consabido: dos catetos permiten hallar una hipotenusa deseada (como en Baudhayana) y una hipotenusa junto a uno de los catetos permitía hallar el otro (Katyayana).
Con el lado del pequeño debe cortarse un segmento del mayor. La cuerda diagonal del segmento combinará los dos cuadrados. Como se puede apreciar, estas indicaciones permiten formar un triángulo rectángulo de catetos a y b, los lados de los dos triángulos desiguales que se quieren combinar. La hipotenusa de dicho triángulo tendrá de longitud la raíz cuadrada de a2 + b2 de manera que constituye el lado del cuadrado buscado, unión de los dos.
Así, se divide el cuadrado grande de forma que quede en su parte inferior el rectángulo de lados a y b. Entonces se abate el lado a sobre el lado contrario. De este modo se forma el triángulo rectángulo que tiene b por uno de sus catetos y a por la hipotenusa, de manera que el otro cateto será la raíz cuadrada de a2 - b2, siendo por tanto el lado del cuadrado diferencia de los dos iniciales. Transformación entre cuadriláteros Cuadrado en rectángulo Una vez construido el cuadrado por alguno de los procedimientos examinados, se desea construir un altar rectangular de la misma superficie, lo que implica transformar el cuadrado en rectángulo. Se han registrado hasta tres métodos para ellos, el primero de los cuales (Apastamba) es muy tosco e inexacto.
A continuación lo que se hace es cortar superficies sobrantes pegándolas a continuación del lado corto del rectángulo hasta completarlo. Primero un trozo de largo igual a dicha anchura y luego dividir el resto tantas veces como sea necesario. El resultado de tal acción es bastante imprevisible porque pueden obtenerse con exactitud esos trozos y unirlos a continuación o no.
En efecto, se parte de que los triángulos BEF y BAF son iguales. De estos quitamos los triángulos GFH y GFD iguales. Resulta entonces que los trapecios BGHE y BGDA son iguales. Quitamos de estos los triángulos BGC y BGI que son iguales. Queda entonces que los rectángulos IGDA y CGHE también son iguales, de donde lo restado al cuadrado se le ha añadido al rectángulo para formarlo y las áreas serán, por consiguiente, iguales.
Rectángulo en cuadrado Hay que plantear el caso contrario, es decir, convertir un rectángulo en un cuadrado de la misma superficie.
Se ha visto anteriormente el procedimiento para efectuar la sustracción de dos cuadrados desiguales, como sería el caso. Consiste en tender una cuerda desde J hasta F haciéndola girar hasta cortar en W al rectángulo original. Entonces, el cuadrado deseado tendrá por lado la longitud JS. En efecto, JS2 = JW2 - WS2 = AJ2 - BJ2 = (AJ + BJ) (AJ - BJ) = AD x AB = Área de ABCD cálculo que no es realizado más que para efectuar una comprobación algebraica actual de la corrección del procedimiento llevado a cabo. Cuadrilátero en trapecio
Baudhayana parte de un rectángulo ABCD eligiendo el segmento AF que coincida con la base mayor del trapecio deseado. Eso deja a un lado un rectángulo que se divide en dos mediante una diagonal. De los dos triángulos que resultan el más extremo se traslada al lado contrario del rectángulo AFED para formar el trapecio deseado de igual superficie.
Cabe otra posibilidad a partir de un altar cuadrado ABCD.
Al trazar los segmentos GE y HF, lados del altar trapezoidal, se forman triángulos que son iguales (tienen un lado igual e iguales los dos ángulos adyacentes) por lo que la misma superficie que se detrae del cuadrado original se añade, conservándose finalmente el área. Cuadrilátero y rombo
A continuación se toma el punto medio de cada lado del cuadrado doble, uniéndose entre sí. Como es fácil deducir a partir de los ejes perpendiculares interiores, el área del rombo así obtenido es la mitad del cuadrado grande y, por tanto, presenta la misma superficie que el cuadrado peque o original. Katyayana plantea incluso la acción contraria, transformando un rombo en rectángulo, aunque éste no sea arbitrario sino que muestra uno de sus lados coincidente con la diagonal mayor del rombo. Así, la mitad del rombo se puede transformar en dos triángulos rectángulos iguales que se colocan en el lado contrario del medio rombo opuesto, de un modo similar al que se seguía en uno de los procedimientos para transformar un cuadrado en rectángulo.
Transformaciones de cuadrado y círculo Queriendo construir un altar circular el primer problema propuesto fue el de la 'circularidad del cuadrado', la transformación de un cuadrado en un círculo, que Baudhayana resuelve del siguiente modo:
Calculemos la aproximación propuesta en términos actuales. Si se considera el triángulo rectángulo ODP, por el teorema de Pitágoras, resultará que OP = PD = L/ 2 siendo L el lado del cuadrado original. PE = L/√ 2 - L/2 = L ( √2 - 1) / 2 De modo que PQ = 1/3 PE = L ( √2 - 1) / 6 finalmente, el radio del círculo equivalente sería: OQ = L/2 + L ( √2 - 1) / 6 = L ( √2 + 2) / 6 De este modo, al lado L del cuadrado le correspondería un diámetro de d = L ( √2 + 2) / 3 Naturalmente, éste es un procedimiento aproximativo que conlleva la consideración final de un valor de Π = 3,088273...
El problema inverso, la cuadratura del círculo, es resuelto inicialmente a través de una regla algo aproximada: Dividir el diámetro en 15 partes de las cuales 13 se toman como el lado del cuadrado. Esto es decir que el lado L = 13 d / 15 , lo que conduce a un valor de Π = 3,004. Baudhayana, sin embargo, da una aproximación aún mayor: Si quieres cambiar un círculo en un cuadrado, dividir el diámetro en 8 partes, y nuevamente una de estas 8 partes en 29 partes; de estas 29 partes quitar 28, y además la sexta parte [de una de las partes quitadas] menos la octava parte [de la sexta parte]. En otras palabras, el lado del cuadrado buscado es 7/8 + 1/8.29 - 1/8.29.6 + 1/8.29.6.8 del diámetro del círculo dado. ¿Cómo pudo llegar a este valor?. La búsqueda de una explicación razonable resulta un proceso interesante sobre el que se han vertido distintas hipótesis. Aquí daremos una versión algo antigua, la de Thibaut, pero de cierta sencillez. Se parte de la idea de que esta aproximación debe seguir un proceso en cierta forma inverso al que permite obtener el diámetro a partir del lado del cuadrado. Teniendo en cuenta la conclusión a la que llegamos entonces: d = L ( √2 + 2) / 3 se deduciría que L = 3 d / ( √2 + 2) Ahora bien, existe una expresión de √2 que es: √2 = 1 + 1/3 + 1/3.4 - 1/3.4.34 de manera que: √2 + 2 = 3 + 1/3 + 1/3.4 - 1/3.4.34 = 1393/408 de donde: L = 3 x 408 x d / 1393 = d x 1224/1393 = d x 0,878679... La cuestión entonces se reduce a saber cómo Baudhayana pudo llegar a la aproximación citada, teniendo en cuenta que es muy cercana al valor alcanzado: 7/8 + 1/8.29 - 1/8.29.6 + 1/8.29.6.8 = 0,878681... Thibaut plantea que de lo que se trata es de averiguar la relación 1224/1393 de una forma más sencilla o, en otras palabras, por qué número hay que multiplicar 1393 para obtener 1224. Por ello plantea las siguientes aproximaciones: 1) Halla 1/8 de 1393, que son 174 1/8. 2) Busca la mayor aproximación en octavos a 1224, que resulta ser 7 x 174 1/8 = 1218 7/8 3) Hemos multiplicado 1393 por 7/8 pero quedan: 1224 - 1218 7/8 = 5 1/8 ¿Cómo conseguir 5 1/8 a partir de 1393?. 4) Despreciando 1/8 en 174 1/8 resulta que 174 : 29 = 6 lo que supone añadir 1/8.29 pero habría que llegar a 5 1/8, no a 6. 5) Se quita 1/6 de lo anterior (o sea, una unidad): 1/8.29.6 6) y ahora se añade 1/8 de esta unidad: 1/8.29.6.8 Resultando la fórmula propuesta por Baudhayana y teniendo en cuenta un error en la aproximación que puede considerarse despreciable. Dentro de la concepción del mundo que tenía el jainismo, la tierra venía a ser una isla circular con un diámetro de 100.000 yojannas (aproximadamente un millón de kms). Dado que no había todavía un desarrollo astronómico como el que se conocerá más tarde, probablemente éste sea el motivo de una mayor profundización en el estudio de la circunferencia y sus elementos principales como el segmento circular o la longitud de una cuerda, que tampoco parecen provenir de la construcción de altares, tema que por otra parte iba decayendo en interés por aquel tiempo. En todo caso, es posible registrar aproximadamente en el siglo II aC una obra (Tattwarthadhigama-sutra Bhashya) de un matemático jaina de la escuela de la capital Pataliputra (cerca de la actual Patna) de considerable importancia geométrica. Este matemático, Umaswati, propone una serie de relaciones entre estos elementos de la circunferencia (figura 4.12). Llamando C a la longitud de la circunferencia, A al área del círculo, d al diámetro, c a la longitud de una cuerda y h a la altura de un segmento circular (distancia entre la cuerda y el arco que lo define situada en el diámetro), serían los siguientes: 1) C = √10 . d 2) A = 1/4 C . d 3) C = √(4h (d-h) 4) h = 1/2 (d - √(d2 - c2) 5) Arco = √(6h2 + c2) 6) d = h2 + c2/4 / h
d2 / 4 = c2 / 4 + (d/2 - h)2 de donde se deduce inmediatamente dicha igualdad sin más que despejar c. A partir de ella, tratándola como una ecuación cuadrática en h, h2 - hd + c2 /4 = 0 que una vez resuelta conduce a la igualdad (4). De igual manera, la expresión (6) se obtiene de la (3) sin más que despejar el valor de d. La expresión (1) da la longitud de la circunferencia en función del diámetro al multiplicarlo por un factor 10 que, en concreto, equivale a tomar como valor de ð el de 3,162 lo cual resulta de una mayor exactitud que el clásico valor de Π = 3 considerado por diversas culturas de la antigüedad, incluida la india. El origen de este número puede estar en la inscripción de un exágono dentro de un círculo, una forma clásica ya por entonces de aproximarse a la longitud de la circunferencia. Considerando que el lado del exágono (igual a d/2 por construcción) es una cuerda, se le puede aplicar la igualdad (4) antes deducida para obtener la altura h de esta cuerda:
Ahora bien, cada lado S12 del dodecágono se formaría dividiendo en dos cada lado S6 del exágono de manera que (figura 4.13):
de manera que el perímetro total del dodecágono, una aproximación a la longitud de la circunferencia, sería:
Por fin, desde la aproximación (1) a la longitud de la circunferencia, se puede considerar el caso particular en que la cuerda c que aparece en otras expresiones coincide con el diámetro de la circunferencia (c = d) en cuyo caso la altura h = d/2. A partir de dicha aproximación resultaría que el arco del segmento coincide en este caso particular con la semicircunferencia:
llegándose a una expresión que puede generalizarse.
|
|