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¿Qué es un Trastorno Específico del Desarrollo del Lenguaje (TEDL ó TEL)?

¿ Cuáles son las implicaciones del TEL en el desarrollo y la escolarización?

¿ Cuales son las características o señales que nos pueden hacer pensar que un niño tiene un TEL?

¿ Cuantos tipos de trastornos del lenguaje y trastornos específicos del leguaje existen?

¿ Cuál es la prevalencia de estos trastornos?

¿Cuál es el pronóstico de los niños? ¿Qué podemos esperar con respecto a su evolución?

 

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¿Qué es un Trastorno Específico del Desarrollo del Lenguaje (TEDL ó TEL)?

 

El término de TEDL o de TEL ha ido sustituyendo progresivamente al término más antiguo de “disfasia” que apenas es utilizado en estos momentos por los especialistas internacionales del tema. Los niños con TEL presentan un déficit selectivo para la adquisición y el desarrollo del lenguaje.

 

El diagnóstico de TEL generalmente se realiza por exclusión. Cuando decimos que un niño presenta un diagnóstico de TEL hacemos referencia a que presenta alteraciones en el desarrollo de la comprensión y/o expresión del lenguaje que no pueden explicarse por problemas intelectuales, sensoriales, motores, ambientales, neuropsiquiatricos (como es el caso de los trastornos de espectro autista), ni por lesiones o disfunciones neurológicas evidentes. El déficit del lenguaje comienza en la infancia, o en estadios tempranos del desarrollo, e incluye distintos tipos de severidad y de pronóstico.

 

Actualmente esta generalmente aceptado que los TEL son un grupo muy heterogéneo que puede presentar perfiles lingüísticos y comunicativos muy diversos, tanto con respecto a las dimensiones del lenguaje afectadas (fonología, morfosintaxis, semántica, pragmática o uso social del lenguaje) como al grado o tipo de severidad. Es imprescindible incluir e integrar todas las dimensiones del lenguaje, en su vertiente receptiva y expresiva, en la exploración del lenguaje de los niños con TEL, para poder establecer a partir de ella el perfil psicolingüístico de cada individuo. Nos parece importante incluir dentro del TEL cualquier tipo de severidad (desde leve a profunda) y asegurar, de este modo, la atención psicoeducativa y del lenguaje de todos los casos desde edades tempranas.

 

Para más información remitimos al documento adjunto en nuestra página de Publicaciones: GORTAZAR, M. 2006. Descripción y diagnóstico TEL

 

 


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¿ Cuáles son las implicaciones del TEL en el desarrollo y la escolarización?

 

El lenguaje es un instrumento que sirve para la comunicación, la representación y la expresión. El lenguaje, además, permite realizar una serie de funciones como la heurística (adquirir conocimientos), la informativa (informar de sucesos y eventos) y la reguladora (controlar mi conducta y la de otros). Las principales implicaciones del TEL en el desarrollo y la escolarización son:

  • Limitación en la capacidad de comunicación y de relación social con los otros

  • Limitación en la capacidad para adquirir y entender los contenidos del currículum escolar

  • Relación entre el TEL y problemas posteriores de lectoescritura. Algunos estudios describen que entre el 40-70% de los niños con TEL tienen problemas de lectoescritura

  • Aumento de la frecuencia de alteraciones de conducta y problemas emocionales

Resumiendo, los trastornos del desarrollo del lenguaje identificados en los años preescolares tienen una fuerte relación predictiva con posteriores trastornos de aprendizaje; además de riesgo de problemas de conducta y de personalidad. Estos hechos subrayan aun más la importancia de la detección e intervención temprana de los niños con TEL. El pronóstico y calidad de vida de las personas con TEL parece depender de la severidad, dimensiones afectadas, patrones de adquisición, su posible asociación con otros déficits (retraso general, problemas motores, déficits atencionales etc.), así como de la calidad del entorno sociofamiliar y la calidad-cantidad de terapia del lenguaje recibida.

 

 


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¿ Cuales son las características o señales que nos pueden hacer pensar que un niño tiene un TEL?

 

Ya hemos comentado que los niños o personas con TEL son un grupo muy heterogéneo que puede presentar perfiles lingüísticos y comunicativos muy diversos, pero además presentan con relativa frecuencia otros déficits o alteraciones asociadas a los problemas del lenguaje como son déficit atencional, hiperactividad, dificultades de relación social, dificultades en las competencias de ficción e imaginación, déficit de representación, déficit en la memoria y el procesamiento secuencial, alteraciones o dificultades senso-perceptivas, trastorno o dificultades en el desarrollo de la coordinación motora, dispraxia motora, dificultades de autorregulación y/o de autocontrol emocional, problemas de aprendizaje, retraso mental o funcionamiento intelectual límite, eneuresis (entre otros) así como patrones de funcionamiento intelectual diversos y habitualmente disarmónicos. Todo ello, unido a las distintas condiciones socioambientales y de personalidad de cada persona en concreto, hace difícil describir las características que pueden tener nuestros hijos o niños diagnosticados con TEL.

 

Sin embargo, es evidente que en todos los casos existe un cierto grado de retraso o variación significativa con respecto al desarrollo normal de la comprensión y/o expresión del lenguaje. Aunque existen controversias con respecto a la delimitación del grado de retraso, el criterio cada vez más aceptado es que un niño debe ser derivado a un especialista del lenguaje por riesgo de presentar TEL, cuando se da un año o más de diferencia entre su edad mental o cronológica y su edad de lenguaje, incluso diferencias de 6 meses con respecto a la comprensión normativa del lenguaje pueden indicar la presencia de un trastorno. De esta forma, podemos considerar criterios de riesgo los siguientes:

  • Ausencia de palabras aisladas a los 24 meses (fundamentalmente cuando tampoco exista balbuceo o jerga expresiva), y/o empleo de menos de 50-100 palabras entre los 30-36 meses.

  • Ausencia de emisiones de al menos dos elementos entre los 33-36 meses (usar dos palabras de forma combinada en una frase u oración, por ejemplo “mamá aquí”, “coche grande”). A los cuatro años debe preocuparnos si sólo usa oraciones de tres palabras o menos.

  • Retraso o dificultades en el desarrollo de la comprensión del lenguaje con un fracaso para responder a nombres de objetos familiares entre los 12 – 18 meses de edad y/o a instrucciones simples de al menos dos-tres palabras a los 2 años (por ejemplo “ven aquí, “dame el zapato” “dáselo a mamá”) sin ayudas visuales (un gesto o mirada) o del contexto. Entre los 2 años y medio y los tres años debe ser capaz de seguir órdenes que interrelacionan dos objetos, del tipo “Pon X en Z”.

  • Lenguaje predominantemente ecolálico o repetitivo (repetición del lenguaje de otros o de uno mismo, lenguaje no creativo) a partir de los dos años 6 meses.

  • Lenguaje ininteligible en una proporción mayor que el 50-60% a partir de los tres años. A esta edad nos debe preocupar que no produzca palabras de dos silabas y/o que solo produzca palabras de una silaba (“ma” para decir toma) o reduplicaciones (mamá, moma, pipi) o palabras vocal+consonante+vocal (ato/pato, ote/coche..).

  • No usar palabras descriptivas (adjetivos como grande, chico, sucio..) o pronombres posesivos (yo/tu, mi/mío/tuyo) e interrogativos básicos (¿qué es esto?, ¿dónde está… ¿) a los 3 años.

Para más información remitimos al documento adjunto en nuestra página de Publicaciones: GORTAZAR M. 2006. Criterios para seleccionar a niños con necesidades de terapia del lenguaje.

 

 


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¿ Cuantos tipos de trastornos del leguaje y trastornos específicos del lenguaje existen?

Los TEL son sólo uno de los posibles trastornos del lenguaje. Repasando una visión integral y global de los trastornos del lenguaje en la infancia y el lugar que ocupan en los mismos los TEL, destacamos los siguientes subgrupos:

  1. Defectos estructurales o sensoriomotores del aparato del habla.

  2. Trastornos del habla de origen desconocido

  3. Perdida auditiva

  4. Daño cerebral o disfunción adquirida en un periodo neonatal o perinatal

  5. Daño cerebral o disfunción adquirida en la niñez (afasia)

  6. Trastornos conductuales y emocionales

  7. Deprivación sociocultural

  8. Trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL o TEL)

A su vez, los Trastornos Específicos del Lenguaje se clasifican en subgrupos. La clasificación posiblemente más citada y una de las más aceptadas es la realizada por Rapin y Allen que indicamos a continuación:

 

 

Clasificación de los TEL de Rapin y Allen

 

A. Trastornos del lenguaje expresivo

 - Dispraxia verbal 1

- Déficit de programación fonológica

B. Trastornos del lenguaje expresivo y receptivo

- Agnosia auditivo-verbal

- Déficit fonológico-sintáctico

C. Trastornos del procesamiento de orden superior

- Déficit léxico-sintáctico.

- Déficit semántico-pragmático 2

 

1 Discrepancias de inclusión por sus implicaciones motoras.

2 Discrepancias de inclusión por su posible relación con los trastornos del espectro autista.

 

Aunque esta clasificación es una aportación valiosa de cara a las investigaciones sobre los TEL, no queda claro si no pudiese existir un solapamiento entre los distintos subgrupos ni si existe estabilidad de los subgrupos a lo largo del tiempo. Es decir, un mismo niño podría tener características o problemas de uno o varios tipos y/o podría variar de subgrupo en distintos momentos de su evolución o desarrollo. Por otro lado, se ha sugerido que los diferentes subtipos podrían reflejar variaciones en la severidad del déficit subyacente en este trastorno.

 

Para más información sobre la descripción del TEL y las características de cada subgrupo puedes consultar los siguientes documentos de nuestro apartado de publicaciones:

 

GORTAZAR M. 2006. Clasificación de los Trastornos del Lenguaje en la Infancia

GORTAZAR M. 2006. Clasificación de los TEL de Rapin y Allen

GORTAZAR M. 2006. Dispraxia verbal

GORTAZAR M. 2006. Trastorno semántico-pragmático del lenguaje

MONFORT, M. 2001. Niños con un déficit semántico-pragmático

 

ver también Trastornos Relacionados con los TEL

 

 


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¿ Cuál es la prevalencia de estos trastornos?

 

Los porcentajes que se dan en los distintos estudios en ocasiones no son coincidentes dependiendo fundamentalmente de la definición y conceptualización de TEL que se adopte. Debemos destacar, además, la falta de trabajos de investigación sobre la población española, no sólo desde el punto de vista epidemiológico, sino también en relación a la disponibilidad de instrumentos propios para la evaluación del lenguaje y el diagnóstico de los niños castellano-parlantes, ya que la mayoría de las pruebas existentes han sido elaboradas para la población de habla inglesa.

 

A esto hay que añadir las dificultades para la detección temprana de los TEL, en parte por la gran variación intersujeto antes de los dos años de edad en la adquisición del lenguaje oral, por la falta de instrumentos de screening apropiados (que pudiesen ser utilizados, por ejemplo, en las consultas de pediatría para detectar a los niños/as con dificultades y derivarlos hacia los equipos pertinentes para su evaluación y atención), y por la presencia de manifestaciones que también pueden atribuirse a otras patologías y que sólo la evolución de las mismas permite un diagnóstico diferencial (ejemplo, autismo y déficit semántico-pragmático).

 

Generalmente se menciona una prevalencia que oscila entre el 3%-10 % de los niños en edad escolar (entre 3-5%: trastorno expresivo y entre 3-5% trastorno expresivo-receptivo). Se menciona también una mayor incidencia en varones (ratio 2:1). Los estudios de seguimiento indican que entre el 40-60% de los niños que tenían trastornos del lenguaje en los años preescolares, continuaban presentando problemas en los años escolares. El 50% de los que presentaban TEL a la edad de 6 años, continuaban presentando problemas en la edad adulta.

 

 

¿Cuál es el pronóstico de los niños? ¿Qué podemos esperar con respecto a su evolución?

 

La persistencia y alcance de los trastornos del lenguaje parece depender de la severidad, dimensiones del lenguaje afectadas, patrones de adquisición y de la asociación con otros déficits (retraso general, problemas motores, etc.), así como la calidad del entorno sociofamiliar y la calidad intensidad y precocidad de la terapia del lenguaje recibida.

 

Parece que generalmente los niños que sólo presentan dificultades fonológicas, sin que se vean afectados otros aspectos, tienen una mejor evolución. Cuanto más áreas de funcionamiento lingüístico o comunicativo estén afectadas podría ser peor el pronóstico. Así mismo la evolución es peor cuando existen déficit de comprensión y/o cuando existen déficit semántico-pragmáticos. Existen estudios que indican peores resultados para la adquisición de la lectura en los casos en que existe un trastorno o déficit de la memoria auditiva junto con déficit de recuperación léxica. Un dato frecuentemente reflejado en la práctica clínica es que el nivel de Coeficiente Intelectual (CI) es un importante factor de predicción. Una buena calidad del entorno familiar y cultural, junto con la posesión de capacidades cognitivas no-verbales adecuadas, o incluso por encima de la media, optimizan el pronóstico. También se menciona como rasgo negativo para el pronóstico que el cuadro de alteración del lenguaje persista más allá de los primeros años de escolaridad. Independientemente de la gravedad, queremos volver a resaltar como factor básico: la calidad, intensidad y precocidad de la terapia del lenguaje.

 


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