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La evaluación constituye una parte de un
continuum evaluación-diagnóstico-intervención, de forma que se
construye un proceso continuo donde cada unos de los componentes nos
va dando información para replantearnos nuevos contenidos de
evaluación, diagnóstico y/o de intervención. No podemos iniciar un
tratamiento del lenguaje sin antes haber realizado una evaluación
previa que nos permita concretizar contenidos y procedimientos de
intervención específicos e individuales para cada niño y momento en
concreto. Sin embargo en la práctica, a menudo nos encontramos con que
los recursos determinan una separación entre el diagnóstico y la
intervención que en ocasiones es perjudicial para el proceso. Las
características de la evaluación van a depender del propósito de la
misma, teniendo en cuenta que puede iniciarse con objeto de realizar
un diagnóstico diferencial de lo que el niño tiene o, por el
contrario, puede formar parte de este proceso global e integrado de
evaluación – diagnóstico - intervención. En este último caso la
exploración del lenguaje debe ser aún más completa, de forma que se
puedan concluir objetivos y procedimientos de intervención concretos e
individualizados. En ocasiones, generalmente en los casos más graves
del trastorno del lenguaje y en edades tempranas, el diagnóstico
diferencial frente a otros trastornos del desarrollo es difícil y debe
implicar un un abordaje multidisciplinar y multiaxial
(psicólogo-neurólogo, especialista en audición infantil, logopeda..).
A. Evaluación ligada al diagnóstico:
Los padres deben reclamar evaluaciones
cuidadosas e integrales, que, sobre todo en la primera fase de
diagnóstico, deben incluir, además de la exploración
comunicativo-lingüística, la exploración de competencias cognitivas
verbales y no-verbales, socio-emocionales, motoras y de
autorregulación personal (conductas ejecutivas). Una vez realizada la
primera valoración diagnóstica, las valoraciones posteriores
generalmente se centran más en los aspectos comunicativo-lingüísticos
y/o en los contenidos de la intervención.
Es importante que los datos de la
evaluación diagnóstica nos permitan hacer una estimación del
funcionamiento intelectual global, tanto como de las competencias
cognitivas y habilidades adaptativas en cada una las dimensiones
posibles (viso-espaciales, verbales, lógico-matemáticas,
socioemocionales, motoras, musicales etc.) para tratar de conocer
tanto los puntos fuertes como los débiles del perfil de esa persona.
En edades tempranas es muy importante valorar competencias de ficción
e imaginación (juego simbólico), así como habilidades de
representación en general. También deben recogerse aspectos
relacionados con los puntos de interés y de motivación de la persona a
evaluar, características temperamentales o estilo de conducta y
condiciones o características fundamentales de los distintos entornos
en los que la persona de desenvuelve (hogar, colegio..). Por supuesto,
el punto central de la valoración será la exploración comunicativo –
lingüística, que deberá incluir, como comentaremos más adelante, todos
los componentes del lenguaje, tanto en su vertiente expresiva como
receptiva (Forma: ¿cómo comunica?, Contenido: ¿sobre qué comunica?,
Uso: ¿para qué comunica?). Además, para el profesional es muy
importante revisar con los padres todo el historial personal, medico,
psicoeducativo y familiar posible (antecedentes y datos actuales).
Es necesario que los profesionales
utilicen protocolos o métodos flexibles de evaluación que puedan
adaptarse a las edades y condiciones particulares de cada niño.
Apoyamos, en general, el uso combinado de procedimientos de valoración
estandarizados ( Escala de Desarrollo Psicomotor Brunet-Lezine, Escala
de Bayley, Escala de Inteligencia de Wechsler, Batería de Kauffman,
Tabla de evaluación de Haizea-Llevant, entre otros) y
no-estandarizados (por ejemplo, observación de la conducta en
situaciones interactivas no-estructuradas o semiestructuradas,
análisis de muestras de lenguaje espontáneo, tareas de comprensión
lingüística referidas a criterio con respecto al desarrollo
normativo). Es fundamental ajustar materiales y secuencia de
actividades de evaluación a los intereses y edad de cada niño,
teniendo en cuenta posibles rechazos o preferencias e historia
personal de fracasos. Por descontado que es fundamental comparar o
relacionar todos los datos recogidos con datos evolutivos normativos.
La exploración debe permitir concluir una
impresión diagnóstica, una descripción detallada del perfil del niño y
unas orientaciones pertinentes e individualizadas, ajustadas a las
necesidades individuales que se reflejan en el perfil del desarrollo y
sociofamiliar del niño.
Creemos que es importante que se resuman
los datos y conclusiones de la primera evaluación en un informe
clínico escrito que sirva como punto de referencia para futuras
evaluaciones. Por supuesto esta información diagnóstica y orientativa
debe explicarse de forma cuidadosa y completa a los padres en una
entrevista devolutiva
Como resumen, apuntamos como puntos
importantes de una valoración diagnóstica los siguientes:
-
Elaboración de una anamnesia o historia
clínica que recoja el historial personal, familiar, escolar, médico y
psicoeducativo mediante entrevista a padres y, si es conveniente o
posible, a profesionales que hayan intervenido anteriormente. Además
será importante recabar información de los padres y del sistema
escolar acerca del funcionamiento comunicativo-lingüístico y
socioemocional en ambientes naturales.
-
Evaluación del funcionamiento intelectual
global y del desarrollo cognitivo verbal y no-verbal mediante test
estandarizados (Escala de Brunet-Lezine o Escala Bayley, Escalas de
Wechsler, Test de Kaufman, Prueba de Haizea-Llevant, Inventario de
desarrollo Battelle, etc) y tareas referidas a criterio en base al
conocimiento del desarrollo normativo.
-
Valoración de competencias motoras,
socio-emocionales, ejecutivas y/o de autorregulación personal, para el
cuidado personal - la salud y la seguridad, así como de simbolización
y representación. Dependiendo de la edad se incluirá valoración de
habilidades académicas. Se realizará fundamentalmente a través de
observaciones semiestructuradas y estructurada, tareas referidas a
criterio, cuestionarios y entrevista con la familia. Incluye
información sobre los puntos de interés y preferencias del niño, así
como de su estilo de conducta u opiniones ante determinadas
situaciones y uso del tiempo libre.
-
Evaluación de la conducta comunicativa y
lingüística. Incluyendo cada una de las dimensiones de la Comunicación
y del lenguaje: Modalidad/Forma - Contenido - Contexto/Pragmática. Es
importante valorar también la comunicación no-verbal. La valoración se
realiza fundamentalmente a través de un análisis cuidado de una
muestra de lenguaje espontáneo y elicitado, registrado en distintos
contextos, así como con tareas referidas a criterio. Se pueden incluir
también datos de pruebas estandarizadas, entre las más usadas se
encuentran: Prueba de Lenguaje Oral Navarra (PLON-R); Test de
Vocabulario receptivo en Imágenes de Peabody; Pruebas verbales de las
Escalas McCarthy; Escalas de desarrollo psicolingüístico de Reynell;
Test de conceptos básicos de Boehm; Prueba de conceptos básicos
relacionantes Cobar. Para más información sobre las pruebas ver
bibliografía. Este punto deberá ser más cuidado y extenso si la
evaluación forma parte de un proceso de evaluación-intervención.
-
Conocimiento de las características o
condiciones de los distintos entornos de la vida del niño (escuela,
familia…), incluyendo horario de actividades o rutinas que conforman
la vida diaria.
-
Conformar las conclusiones de la
evaluación, teniendo en cuenta tres puntos fundamentales:
-
Diagnóstico diferencial.
-
Diagnóstico funcional- descripción del
perfil del desarrollo y fundamentalmente del perfil lingüístico y
comunicativo. Se recomienda incluir tanto puntos débiles como puntos
fuertes del funcionamiento intelectual y comunicativo.
-
Elaboración de orientaciones
fundamentales, incluyendo pautas y contenidos para la intervención.
-
Elaborar los resultados y transmitir la
información a padres y profesionales implicados. Incluye elaboración
de un informe diagnóstico y una entrevista devolutiva. El informe debe
incluir una síntesis de los resultados de la valoración además de las
impresiones diagnósticas y las orientaciones específicas para la
elaboración del programa de intervención. Ver anexo con modelos de
informes diagnósticos.
-
Aplicar el programa de intervención si
procede y/o las derivaciones pertinentes.
-
Reevaluar la información.
B. Evaluación ligada a la intervención.
Las evaluaciones forman parte del proceso
de intervención de forma continua; es preciso realizar exploraciones
del perfil lingüístico y comunicativo a medida que se van cumpliendo
objetivos del proceso de evaluación-intervención. La intervención en
los trastornos del lenguaje se debe centrar de forma prioritaria en
objetivos lingüísticos y comunicativos, por lo tanto la exploración y
análisis pormenorizado de las distintas dimensiones del lenguaje es
necesaria de cara a extraer de la valoración objetivos lingüísticos y
comunicativos específicos e individualizados para cada niño en
concreto.
Es importante que la exploración
comunicativo-lingüística nos ofrezca suficientes datos para estimar el
perfil o nivel de desarrollo del lenguaje en cada uno de sus
componentes, tanto en el plano receptivo como expresivo; además es
necesario conocer las posibles irregularidades o anomalías que el
perfil presenta, sus debilidades y sus puntos fuertes. Por ejemplo,
podemos evaluar un perfil lingüístico que corresponda al tercer
estadio del desarrollo del lenguaje, con competencias semánticas del
rango de edad de 24-30 meses aproximadamente que se acompañan de
dificultes específicas de recuperación léxica y dificultades con las
palabras gramaticales y/o insuficiente desarrollo en la estructura de
palabra y de sintagma, todo ello con un funcionamiento intelectual
normal y unas competencias de procesamiento visual por encima de la
media. Si es posible trataremos además de buscar las causas de los
déficits o dificultades específicas con las que nos encontramos.
Para diseñar el programa de intervención
del lenguaje debemos conocer no sólo la edad cronológica del niño si
no también su edad mental y social, tanto como de sus motivaciones e
intereses y su entorno familiar, escolar y social (condiciones,
demandas y necesidades).
Es importante programar una continuidad
regularizada entre el proceso de evaluación y de intervención.
Cómo síntesis de los contenidos de la
valoración del lenguaje, resaltamos los aspectos más significativos:
I. Valoración de la forma ¿Cómo
comunica?
Se refiere al estudio de los componentes
motores o físicos de la expresión articulada y a las formas que toma
el lenguaje Abarca el sistema fonológico y el morfosintáctico. También
vamos a incluir en este apartado un análisis de las modalidades de
comunicación y/o de las conductas comunicativas no-verbales que emplea
el niño. Básicamente incluye:
-
Comprobar modalidad comunicativa y
analizar funcionalmente las conductas comunicativas no verbales
(mirada, gestos instrumentales, gestos simbólicos, signos, etc.).
-
Análisis fonológico, incidiendo en la
valoración de:
-
Habilidades de percepción auditiva y/o
percepción del habla.
-
Condiciones y movilidad del aparato
bucofonador. Valoración de los mecanismos motores del habla.
-
Desarrollo del sistema de reglas
fonológico (repertorio fonético, estructura silábica y análisis de los
procesos fonológicos de simplificación de la palabra, incluyendo
conocimiento de rasgos distintivos).
-
Análisis gramatical que básicamente
incluye:
-
Morfología: a) las clases de palabras
(sustantivos, adverbios, verbos, etc.); b) las relaciones semántico -
sintácticas entre las palabras (preposiciones, conjunciones,
pronombres, etc.); c) el uso de inflexiones morfológicas para indicar
el género, número y los tiempos verbales.
-
Sintaxis: la estructura de la secuencia de
palabras o estructura de la oración. Incluye: estructura de la
cláusula (oración simple), estructura del sintagma, estructura de la
oración (oración múltiple o compuesta).
-
Organización/desarrollo del discurso
narrativo (gramática del relato).
II. Valoración del contenido ¿Sobre qué
o acerca de qué comunica?
Se refiere a las relaciones de
significación que el sujeto establece entre las unidades lingüísticas
que produce y los elementos u objetos existentes en su entorno.
Equivale al estudio de la semántica o al modo en que el significado se
organiza en el lenguaje. El análisis de contenido comprende:
-
Significado y clases de palabras.
Comprensión y expresión de términos referidos a agentes y objetos,
palabras de acción, términos para describir objetos y propiedades,
términos abstractos o conceptos para organizarse en el espacio y en el
tiempo, etc.
-
Relaciones de significado entre palabras:
relaciones de semejanza y de oposición, categorías léxicas, conceptos
relacionales, etc.
-
Relaciones de significado entre
acontecimientos (ver lista de contenidos o categorías semánticas).
-
Significado no literal de los enunciados o
mensajes (metáforas, analogías, etc.)
-
Recuperación léxica.
-
Secuenciación y organización semántica de
la información
III. Valoración del uso ¿Para qué,
dónde, cuando y con quién comunica?
Se refiere al estudio de las funciones del
lenguaje y de las reglas que rigen el uso del lenguaje en el contexto.
Equivale a los aspectos pragmáticos del lenguaje, uso social del
lenguaje. Incluye entre otros:
-
Función o propósito comunicativo,
-
Habilidades pragmático-conversacionales
(tomar/iniciar la palabra; mantenimiento del tema; reciprocidad
conversacional; producción de preguntas adecuadas al tema; uso y
comprensión de componentes no verbales de la comunicación, etc.),
-
Adecuación social del estilo o del
contenido del lenguaje,
-
Adecuación social de aspectos
paralingüísticos,
-
Comprensión y uso de estados atencionales,
emocionales y, en general, de las señales sociales.
-
Integración de gestos, vocalizaciones y
expresiones en los actos comunicativos,
-
Capacidad de usar información contextual
para la comprensión del mensaje,
-
Frecuencia y grado de espontaneidad de los
actos comunicativos.
IV. Valoración de dimensiones
cognitivo-lingüísticas y metalingüísticas, entre las más
representativas se encuentran: memoria auditivo-verbal, habilidades de
escucha y conciencia fonológica
Para más información remitimos a los
documentos adjuntos en nuestra página de Publicaciones:
Como bibliografía básica recomendamos:
-
ACOSTA, V.M.; MORENO, A; RAMOS, V.;
QUINTANA, A.; ESPINO, O. (1996). La evaluación del lenguaje.
Teoría y práctica del proceso de evaluación de la conducta lingüística
infantil. Aljibe.
-
ACOSTA, V.M.; LEON, S.; y RAMOS, V.
(1998). Dificultades del habla infantil: un enfoque clínico. Aljibe.
-
INGRAM,D. (1984). Trastornos fonológicos
en el niño. Médica y Técnica
-
PUYUELO SANCLEMENTE, M.; RONDAL, J.A.;
WIIG, E.H. (2000). Evaluación del lenguaje. Masson
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