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En relación a los
procedimientos y estrategias de intervención, en primer lugar vamos a
clasificar las actividades para la enseñanza del lenguaje en cuatro
categorías siguiendo las orientaciones de Pedro Gortázar (1999):
Actividades
estructuradas no enmarcadas en contextos significativos. Práctica
intensiva en ensayos discretos o repetidos.
Juegos de lenguaje y
otras actividades estructuradas de enseñanza significativa.
Juegos y actividades
semiestructuradas.
Actividades naturales de
la vida diaria – Enseñanza en base a rutinas naturales.
Como
estrategias de enseñanza más utilizadas podemos destacar:
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Adecuación del in-put
lingüístico y comunicativo. Se trata de ajustar nuestro lenguaje a las
necesidades y niveles de procesamiento del niño. Incluye: Hablar más
despacio, sin romper la entonación y prosodia natural; cuidar la
pronunciación; emplear claves visuales en forma de gestos, signos o
imágenes; ajustar el tamaño y complejidad de los enunciados al nivel
de procesamiento del niño…..etc.
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Feedback positivo: Adoptar
una actitud positiva ante los actos comunicativos del niño. Alabar y
reforzar todos sus intentos comunicativos.
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Repetición idéntica.
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Expansión: El adulto
realiza un comentario que confirma la expresión del niño y la expande
incorporando algún elemento sintáctico o corrigiéndolo. No se le exige
nada al niño, tan solo se le ofrecen modelos ligeramente más complejos
o correctos. Ejemplo: El niño dice: “gato salta”. El adulto expande:
“el gato está saltando”
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Extensión: El adulto
realiza un comentario que confirma la expresión del niño y la expande
añadiendo algún elemento semántico. Ejemplo: El niño dice “un coche”.
El adulto responde: ”un coche azul”.
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Imitación directa: Se
trata de ofrecer al niño un modelo completo para que lo imite.
Generalmente se inserta en una situación en la que el niño requiere la
ayuda del adulto, condicionando nuestra ayuda a una imitación o
verbalización previa.
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Imitación según un modelo
y secuencias sustitutorias. Se trata de obtener expresiones
espontaneas del niño en situaciones interactivas de toma de turnos en
las que el adulto previamente ha ofrecido un modelo indirecto.
Normalmente se utiliza en situaciones de juego, o intercambio
conversacional activo, donde se repite una estructura previamente
determinada y en la que el niño se ve elicitado a producir una
expresión similar a la del adulto que ha iniciado el intercambio si
quiere unirse al juego o conversación.
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Indices visuales: Se
ofrece al niño ayuda en forma de gestos, signos o imágenes visuales.
Se incluye también la presencia del objeto como índice visual.
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Preguntas abiertas (¿qué
quieres?,¿qué haces?. etc.) y preguntas de alternativa forzada
(preguntas basadas en la estructura ¿X o Y? donde se ofrece al niño el
estímulo lingüístico que queremos elicitar).
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Instrucciones directas. Se
le da una instrucción para que la repita o se dirija a otro. Ejemplo:
“Dile a papá que venga”
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Alusiones, Se trata de
proporcionarle un índice indirecto que indique al niño que se espera
que comunique algo. Por ejemplo: “es hora de merendar”, para hacer que
pida su merienda, o “yo sé donde está”, para que pregunte.
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Peticiones de
clarificación o de rectificación. El adulto hace una emisión, pregunta
o comentario para indicar al niño que su emisión no ha sido entendida
o de que debe mejorarla o completarla. Puede tomar múltiples formas:
“¿qué?”, “¿eh?”, “Si, allí hay patatas”/cuando el niño pide patatas
con tan solo la denominación.
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Composición y
descomposición de enunciados en expansión o en dialogo modelado.
Estrategias básicas en formato de rutinas o de enseñanza natural
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Mandato-modelo: el adulto
inicia la interacción generando una situación en la que el niño
necesita su ayuda para obtener un objeto deseado o una actividad. El
adulto instruye al niño para que de una respuesta verbal como
condición de obtener su ayuda. Usualmente se incorporan ayudas en
forma de pregunta abierta, Indices visuales, Espera estructurada,
Imitación, repetición y feedback positivo.
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Enseñanza incidental: el
niño inicia la interacción y el adulto usa esa oportunidad para
requerir al niño una emisión más completa o elaborada. Se le ayuda al
niño con estrategias de pregunta abierta o de alternativa forzada,
imitación, petición de clarificación u otras.
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Presentación de obstáculo
o cadena interrumpida: El adulto interrumpe al chico en medio de una
secuencia predecible de conductas en la cual él esta activamente
ocupado. El estudiante está usando objetos o actuando de una forma
predecible y es interrumpido en su actividad de modo que no puede
continuarla si no responde a la demanda comunicativa del adulto. El
adulto introduce estrategias de ayuda. La interrupción se puede
realizar: bloqueando pasivamente la acción del niño, retrasando él
darle un objeto que necesita para continuar, colocando un objeto fuera
de su alcance, ofreciendo un objeto en un recipiente que no puede
abrir o una puerta cerrada..
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Estupidez creativa: supone
dar al chico una orden, comentario o feedback inadecuado, de forma que
se vea obligado a pedir o a dar nueva información al adulto.
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Actividades conjuntas no
directivas: supone compartir actividades con el niño. Se evita ser
directivo; se utilizan fundamentalmente estrategias en forma de
pregunta, la expansión y la extensión.
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Expansión: El adulto
realiza un comentario que confirma la expresión del niño y la expande
incorporando algún elemento nuevo o corrigiéndola indirectamente. El
adulto debe ajustar la expansión al nivel de procesamiento del niño.
No se le exige nada al niño, sólo se le ofrecen modelos ligeramente
más complejos o correctos.
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Espera estructurada: Se
trata de ofrecer ayuda al niño para que inicie la comunicación. Se da
ayuda en forma de proximidad física y mirada dirigida al niño,
invitándole a comunicar con nuestra actitud de escucha. El adulto, en
una situación donde el niño quiere o necesita comunicar, se sitúa
frente al niño manteniendo contacto ocular en actitud de espera,
mostrando que está dispuesto a ofrecer su ayuda y/o recibir la
comunicación.
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Dialogo modelado:
Autoconversación o autoinstrucción.
Las distintas técnicas o
procedimientos de enseñanza se utilizan de forma aislada o simultanea.
Se programa el desvanecimiento de las ayudas de forma que se logre un
lenguaje espontaneo. Estas estrategias educativas pueden ser
utilizadas en diferentes formatos interactivos o contextos de
intercambio comunicativo.
Cada vez se enfatiza más
la necesidad de emplear estrategias de intervención que incluyan los
principios de los enfoques naturalistas, al mismo tiempo, y en
relación a estos enfoques, se recomienda que los padres reciban
orientaciones para que estimulen de forma optima el desarrollo del
lenguaje en ambientes naturales. Recomendamos el libro de M. Grácia
(2002) (hay también un artículo de la misma autora que podéis
encontrar en la web de la fundación síndrome de Down de Cantabria:
Intervención naturalista en la comunicación y el lenguaje para
familias de niños pequeños con síndrome de Down) que instruye
ampliamente sobre los modelos de intervención con las familias,
incluyendo a continuación algunos consejos generales para los padres
que os podrán servir en vuestra práctica clínica.
Para mas información,
puedes consultar los siguientes documentos:
• M Gortazar. 2006.
Intervención del lenguaje: contenidos y procedimientos básicos
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