Evolución Geológica del Estuario del Guadalquivir (Bajo Guadalquivir) y su ocupación humana (III)

 

Siglos IV d.C.-S. XVI

 

Así estaba hasta finales del Imperio Romano (siglo IV d.C.) el estuario del Guadalquivir (antiguo Golfo Tatésico) mientras por el sur se rellenaba la cubeta (más profunda) por el norte estos rellenos iban creando una serie de islas deltaicas que se iban fusionando en una franja de tierra continua, así la desembocadura estaría 5-10 Km más abajo de La Puebla del Río (Sevilla).  A continuación en la cabecera de la albufera salobre había formadas dos grandes islas por el aporte de los sedimentos provenientes de la erosión de toda la cuenca del Guadalquivir, esta islas  continuarían progresiva con el tiempo su expansión hacia el sur.

 La dinámica de la laguna era tal que en la margen derecha (bajando desde el norte) el régimen estaba más influenciado por las mareas, con lo cual los acarreos del Guadiamar y arroyo de la Rocina , junto con el Guadalquivir al entrar en contacto con las aguas salinas floculaban, se remansaban y precipitaban , mientras que en la margen izquierda el régimen estaba dominado por las corrientes del río que seguían arrastrando y removiendo los depósitos hacia el mar (las cuencas de los riachuelos de esta margen son menos extensas). Las dos islas Mayor a la derecha y Menor a la izquierda se veían limitadas por marismas que en realidad eran  en verano un inmenso fangal apenas navegable, pero la mayor parte del tiempo cubierto por las aguas. Es así como se irían formando las marismas de Hinojos ,  El Rocío y Lebrija por los aportes aluviales, mientras que el río se abría paso en tres grandes brazos: Brazo del Este (que conformaba la Isla Menor), Brazo de Enmedio (cauce actual) y Brazo del Noroeste (Brazo de la Torre que conformaba la isla Mayor)

El conjunto general de las marismas tenía forma de embudo pues el dominio de las aguas marinas es mayor en la base de la antigua bahía y por eso en algunos mapas altomedivales se representa el estuario en forma de V invertida. La desembocadura del río en las marismas va descendiendo con el tiempo hasta llegar a las islas que se habían formado en la parte superior de la albufera. De hecho ya en siglo IX en la época de Abderramán II  cuando las incursiones normandas ya se habla de las islas Mayor y Menor Por tanto el estuario cerrado al sur por la flecha litoral adopta la forma de un delta interior con tres brazos principales del río.. El brazo central del río sin duda sería el que ofrecía desde siempre mejores condiciones de navegabilidad, y junto con el brazo del Este su régimen sería fluvial, mientras que el brazo de la Torre al unirse al mar más abajo tendría un régimen mas mareal y por lo tanto donde a la larga más prevalecería la formación de marismas (marismas de Doñana). No obstante poco a poco va predominando en la génesis de las marismas el régimen fluvial, actuando preferentemente según periodos secos o húmedos las mareas del mar o las avenidas del río que son las que llenan la cubetas laterales de desbordamiento que son los numerosos canales de las marismas del margen derecho e izquierdo.

Al irse colmatando el golfo Tartésico las ciudades dispuestas en sus orillas pierden su valor comercial, con la caída del imperio romano también pierden en seguridad las ciudades pequeñas establecidas en las costas marítimas. La conformación de las marismas del Guadalquivir crea un espacio nuevo pero de un gran vacío demográfico por la dificultad de habitabilidad y aparte por su carácter poco saludable. Este vacío en el tramo del Guadalquivir ente Sevilla y Sanlúcar se perpetuaría prácticamente hasta el s. XX.

Tras la irrupción en la península de los invasores árabes en el año 711 se consolidó la ruta Córdoba-Sevilla-Algeciras como habitual de las embarcaciones. De todas formas Sevilla pierde su preponderancia a favor de Córdoba. En la agricultura los árabes introdujeron nuevos sistemas de riego proliferando las norias en las orillas del Guadalquivir, desconocidos aquí hasta entonces, y el cultivo de plantas que no se conocían, como el arroz, las naranjas o el azafrán. En la artesanía y en la industria desarrollaron la fabricación de objetos de cuero, tejidos, vidrio y cerámica. El río Betis pasó a llamarse Guadalquivir.

En la primera mitad del s. XIX diversas invasiones normandas remontan el río Guadalquivir, saqueando las poblaciones ribereñas e incluso Sevilla. Esto nos demuestra el estado de despoblación y vulnerabilidad del bajo Guadalquivir. De hecho la población de los Palacios recibe el nombre árabe de Anevel (chozas) lo cual nos demuestra el tipo de asentamientos que existía en los bordes de las Marismas. Finalmente en el año 859 cuando vuelven a aparecer los normandos por las aguas del Guadalquivir, esta vez la flota de Mohamed I de Córdoba está preparada y los derrota, quemando varias naves y poniendo en fuga a las demás. La mejora en las fortificaciones de Sanlúcar (que se consolida como un importante puerto) y Aznalfarache protegen con eficacia la entrada al río y las proximidades de la ciudad de Sevilla respectivamente.

Imagenes del estuario recogidas en protolanos S. XIV y XV. Las tres islas dadas con poco detalle

deben ser Hernando, Menor y Mayor.

En 1.248 y años sucesivos se produce la conquista de Sevilla por las tropas cristianas de Fernando III Se mantiene la estructura comercial y de navegación aprovechando la vía del Guadalquivir. Se le da el encargo al Concejo de Sevilla de defender los accesos fluviales a la ciudad Todo el bajo Guadalquivir sigue siendo una región fronteriza, bastante despoblada y sometida a las amenaza de invasión. Algunos pueblos de la zona no son sino pequeñas alquerías con una torre de protección. El rey Alfonso X concede en 1253 las Islas del Guadalquivir al Concejo de Sevilla y en 1272 a los habitantes de la Guardia (Puebla del Río). Posteriormente, los Reyes Católicos arrendaron estas tierras para ayudar a pagar los costes de la conquista del Reino de Granada. Una vez devuelto al Concejo de Sevilla, se concedió mancomunidad de los pastos a los pueblos de los alrededores. En esta época los pastores que se instalan en esta zona de la Marisma comenzaron a construir las primeras viviendas, también conocidas como hatos, cercas,... formando una población dispersa dentro de las Islas.

 

Imagenes del estuario recogidas en protolanos S. XV

El descubrimiento de América en 1492 trae aparejado una época de esplendor para el río. En 1503 se estableció la Casa de la Contratación de Sevilla. De la capital andaluza salían todas las expediciones al continente americano. El río fue puerta de entrada de las riquezas que llegaban de América. Sin embargo, las dificultades en la navegación llenaban de quebraderos de cabeza a los marinos y negociantes. Su poco calado y la lucha contra la corriente acrecentaban los problemas. La razón de la importancia del fenomeno americano para Sevilla y su área de influencia  radica en que todo el tráfico con el nuevo continente se convirtió en un monopolio, jurídicamente castellano, pero fisicamente andaluz. Florece el puerto de Sanlucar y en Coria se da la construccion naval en un astillero. Sevilla toma este papel debido. a su magnífica situación geográfica, tierra adentro, como punto terminal de una vía fluvial que hacía imposible cualquier ataque militar y  además Sevilla es el centro de un área agrícola provechosa y rica. Muy pronto, el aceite y el vino del Aljarafe llenaron las bodegas de los navíos con destino a América.

 

Siglos XVI y XVIII

 

Como último y definitivo paso, el lago interior continúa perdiendo profundidad gracias a los continuos sedimentos de los afluentes y del río, la marisma se sigue secando lo cual se nota principalmente en verano cuando se quedan sin agua pero en las estaciones húmedas sigue  siendo surcada por supuesto por los diversos brazos de ríos o los llamados caños o brazos de la marisma. La cubeta adquiere así la característica disposición glomerular : un delta interior constituido por los tres bazos del río envolviendo a la Isla Mayor e Isla Menor.

Ahora las marismas que antiguamente tenían carácter marítimo (dependiente de las mareas) pierden totalmente ese carácter por su aislamiento progresivo del mar  y se va transformando en una marisma fluvial ( pluvial en cierto modo pues dependen más del agua de lluvia), recibiendo aportes fluviales por inundación en épocas de abundantes precipitaciones. En particular las marismas del margen derecho reciben el aporte de agua fluvial del río Guadiamar y del arroyo de La Rocina .

La inversión del régimen mareal  (y por tanto de aguas saladas ) de las marismas a un régimen fluvial ocurrió en el momento en que en el verano ya las marismas quedaban secas y no cubiertas por agua durante la subida de las mareas. Entonces el proceso del llenado de la Marisma .o de inundación es dominado por las aguas fluviales . Este llamado “llenado de las Marismas” se inicia de forma lenta y progresiva entre los meses de octubre y noviembre. La fase de encharcamiento suele durar hasta los meses de febrero o marzo, época en la que normalmente se alcanza el equilibrio entre los aportes hídricos del Guadalquivir , el Guadiamar y el arroyo de la Rocina y la propia evaporación.del agua Posteriormente, las pérdidas por evapotranspiración ocasionan el desecado progresivo de las Marismas hasta el cierre del ciclo anual con la sequía estival en que aparece la marisma como una  planicie seca.

 Hasta el siglo XVII la albufera marismeña con sus dos islas (Mayor y Menor, además ya en el cauce la isla de Hernando queda reflejado en el mapa de Teixeira de 1634) permaneció prácticamente inalterada, ya que sólo se utilizaba para pasto del ganado y para cazar, pero en los tres siglos posteriores se transformó profundamente, originando el paisaje que ha llegado hasta nosotros . El hombre da comienzo a la regulación de este intrincado y delicado sistema hidrológico que se verá profundamente alterado por las transformaciones que va imponiendo. Ya desde finales   del siglo XVIII (una idea de su estado nos la da el mapa de 1720 de los dominios de la Casa de Medinasidonia) algunas superficies de las antiguas Marismas se habían desecado y aprovechado de forma estable para ganadería.  Esta acción se lleva acabo por medio de muros de contención y compuertas, se pretendió así controlar la inundación de los bajos en épocas de crecida, dejando entrar sólo en verano el agua dulce del estuario durante los llamados “botamentos” (mareas altas), para favorecer el crecimiento de hierba y macrófitos que eran consumidos por el ganado, y que iban haciendo crecer el nivel del terreno.

 

Ya desde este momento se inicia el asentamiento humano en las Marismas. En cierto modo, las Marismas inundadas se han parecido siempre a un  archipiélago, cuyas islas serían las vetas,. En ellas se edificaban los chozos y se asientan pequeñas poblaciones. Los habitantes, con ganados y enseres, pasaban   de unas a otras vetas a caballo por aguas someras o en los cajones cuando había aguas altas, unas barcas de fondo plano que se impulsaban con una pértiga.

El relleno del cauce y los brazos del Guadalquivir iría reduciendo su calado . Así la navegación hasta el puerto de Sevilla era cada día más dificultosa (islas, meandros, bancos de arenas, corrientes etc.), máxime por la necesidad de aumentar el tonelaje de los barcos. Por eso el resultado final fue trasladar el puerto de Indias desde Sevilla a Cádiz en 1717

 

Siglos XIX y XX

 

Las cortas hechas en el río y las obras  de la regulación del Guadalquivir  (construcción de presas y embalses)  y otras obras que se acometen en esta época van a producir impactos apreciables sobre las Marismas. Por ejemplo el dragado del canal de navegación de  Sanlúcar a Sevilla, que dió preponderancia a un brazo sobre los otros,  provocó finalmente la colmatación de los brazos laterales del río.

“Las Marismas” de la margen izquierda del Estuario del Guadalquivir (marismas de los Palacios, Lebrija y Trebujena) sometidas a un intenso proceso de transformación han desaparecido y sólo han persistido en parte las de la margen derecha, las marismas de Doñana (Marismas Gallegas, de Aznalcazar e Hinojos). La extensión de la Marisma actual es de unas 27.000 ha, aproximadamente   la mitad de la superficie del Parque Nacional siendo solo una   parte de aquellas 140.000 ha que a principios del siglo XX formaban las llamadas Marismas del Guadalquivir. Estas son por tanto un relicto del antiguo golfo Tartésico pero en este caso ocupado por agua dulce

Las actuales Marismas que son alimentadas por las lluvias y algunos  arroyos vertientes se van rellenado anualmente con 0,5 a 3 mm de sedimentos y  no pueden extender su lámina de agua por las construcciones de muros de defensa entorno a cauce del Guadalquivir y otros canales.

En relación a la acción del hombre, en el s. XIX las tierras de las Islas son objeto del interés especulador, con el pretexto de falsos proyectos agrícolas que supere el deficitario aprovechamiento ganadero. El Ayuntamiento de Sevilla las arrienda con la pretensión fallida Marqués de Casa Riera de de desecación y puesta en cultivo de las mismas, estas intenciones se dilatan y son abandonado los proyectos. Aún a principios del s. XX estas tierras se encuentran en un estado virgen, con la única ocupación ganadera, hasta que la Sociedad de las Islas del Guadalquivir, (de capital inglés y suizo) inicia el proceso de transformación agraria, poniendo en 1929 las primeras parcelas de arroz en cultivo.

El futuro del Bajo Guadalquivir

   Se puede establecer una predicción evolutiva para el actual estuario del Guadalquivir ,común a casi todos los estuarios mareales,  que inevitablemente se debe de producir, salvo modificaciones humanas.

Debido al cambio climático, a lo largo del siglo XXI se ha iniciado un nuevo episodio   de ascenso marino que en el presente siglo podría suponer otros 10-   15 cm, cifra muy significativa para un litoral de relieve tan escaso. No obstante es casi seguro que el proceso de colmatación de las Marismas continuará avanzando.  Lo que queda de Marismas se limita casi en exclusiva al frágil espacio natural de Doñana, muy sensible a los cambios y de transformación rápida. Su evolución natural,   también en este caso ayudada por la mano del hombre, nos dice que Doñana se encuentra en un estado de madurez avanzada, sin llegar a la vejez.

Vista aérea actual del Estuario del Guadalquivir. Se observa la mancha

oscura del anterior Golfo Tartésico.

Cuando la colmatación total llegue, que puede ser muy pronto, el paisaje se transformará   en una amplia planicie costera desecada, sin marismas, por donde avanzarán las dunas hacia el interior del continente. La desembocadura  del Guadalquivir será toda fluvial, con escasa influencia mareal, y avanzará   hacia el mar, creando una punta deltáica que se desplazará lentamente hacia el suroeste, adosada a poniente a la actual Punta de Malandar del litoral entre Sanlúcar de Barrameda y Chipiona a levante,   transformando el aspecto actual del territorio.

Aunque hemos hecho una descripción a grandes rasgos de la evolución del estuario del Guadalquivir, no se puede precisar sin unos estudios geológicos más detallados en la medida y ritmo en que se fueron extendiendo en un largo del proceso de colmatación alrededor de las islas una serie de vetas de tierra y se fue conformando un gran red de canales naturales y esteros bien bajo el predominio de las aguas saladas en la margen derecha y bien  las dulces en la izquierda .

 

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