Las herramientas de visualización de grafos capturan a la perfección la tupida red de seguidores entre los usuarios de Twitter. Diversas aplicaciones permiten navegar por la red de contactos, trazar un mapa de las menciones recibidas por un término (o por un usuario), y representar la conexión entre conversaciones en Twitter. Mi preferido es twinkler, que produce un grafo animado de los contactos de un usuario, sirve para identificar grupos de manera eficiente y recomienda nuevos contactos.
La participación prolongada genera una dinámica de acumulación de contactos. Sin embargo, la investigación sobre Twitter parece otorgarle un papel clave al posicionamiento en las redes de comunicación (por encima de la lista de seguidores). Se trata de un núcleo de usuarios que despliega el eje de intercambio de mensajes entre los participantes. Estos son algunos de los datos más destacados:
- Sólo una pequeña fracción de los usuarios de Twitter son participantes activos, actualizando con cierta frecuencia su estado. La mitad de los usuarios escribe menos de una vez cada 74 días. Algunas cuentas apenas se utilizan después de haber sido dadas de alta, y es más frecuente observar que generar contenidos. De hecho, la mediana de tweets por usuario desde el momento de la suscripción es de sólo 1; mientras que el 10 por ciento de los usuarios genera el 90 por ciento de los contenidos.
- Los usuarios más populares en Twitter no son siempre los más influyentes. Los individuos mejor conectados, con alta centralidad de grado (indegree), no son necesariamente los que consiguen que sus contenidos sean mencionados por otros (retweets) o que su nombre de usuario sea citado. Tener muchos seguidores (followers), pese a ser un dato revelador, no es un indicador fiable de impacto e influencia.
- Como ocurre con otros sitios de networking, los participantes se comunican con un número comparativamente pequeño de seguidores. En torno al 25 por ciento de los mensajes se dirigen a otros usuarios, mostrando formas de comunicación directa. Curiosamente, el número de usuarios con los que se produce interacción predice mejor el grado de actividad de un usuario de Twitter que el número de seguidores de los que dispone.
Estos datos muestran claramente una distribución desigual de la actividad en Twitter. Tanto entre usuarios como por tipo de interacción. La producción de mensajes se concentra en un núcleo de participantes activos. Conectar y seguir a otros es más habitual que el intercambio de mensajes.
El resultado es que a veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Las conexiones de followers conforman efectivamente una red densa de relaciones entre los usuarios. Sin embargo, esta red oculta el patrón de interacción más significativo: las pautas de conversación entre usuarios tienen una estructura bastante más dispersa y menos cohesiva.
Los usuarios que reciben más atención suelen ser más productivos en Twitter. La cantidad de mensajes que escribe un usuario se relaciona con el número de seguidores, pero depende de forma más clara del número de usuarios con los que intercambia mensajes. Como no podía ser de otro modo, la comunicación y la reciprocidad son más relevantes que el mero establecimiento de contactos.
El verdadero motor no es el contacto sino la interacción: se entiende que los usuarios más activos afirmen que Twitter “sólo se comprende cuando lo has probado”.







