LA DISTANCIA DEL PUNTO DE VISTA EN
LAS PINTURAS ITALIANAS Y FLAMENCAS

 

  1. UN EJEMPLO DE RESTITUCIÓN GEOMÉTRICA

 

    Puede ser que quienes no están familiarizado con los métodos geométricos les resulte poco convincente la búsqueda de los fundamentos perspectivos en que se apoyan las obras pictóricas de los maestros, con una base tan exigua.  Puede que, en uso de la libertad creativa y expresiva, o incluso de la ignorancia, la obra pictórica se rija por otras normas no referidas a un rigor perceptivo de la visión; pero hay excepcionales pintores que unen la belleza de las formas y su veracidad a la lógica visual. Es el caso del “divino” Rafael, de quien no se puede dudar de la bella armonía de sus construcciones ideales que, al mismo tiempo, responden a una lógica constructiva. Es por ello que, tomando este magnifico templete de su cuadro Los desposorios de la Virgen, Figura 31, queramos exponer una completa demostración de su reconstrucción geométrica, según el planteamiento métrico del profesor rumano Horia Teodoru.

Figura 31. Los desposorios de la Virgen, Rafael. (detalle)

    Esta obra temprana, de un Rafael de veinte años, es una magistral lección de espacio pictórico. Rafael conoce los principios albertinos de la perspectiva artificial, pero los corrige en beneficio de la obra total. Con la lección aprendida del fresco  de su maestro Perugino en la Capilla Sixtina, donde en La entrega de las llaves a San Pedro construye un octogonal templete al fondo de la escena, que para ser visto desde su base, no solo lo distanció del friso que componen los personajes primeros, sino que creó dos líneas de horizonte;  construyó una más alta para el fondo y otra un poco más baja para los personajes del primer término disimulando la fusión de ambas. Este mismo sistema, pero con mayor maestría lo emplea Rafael en sus Desposorios de la Virgen; el punto principal y el horizonte del fondo se encuentra en el tercio inferior de la puerta central, ello produciría en las figuras primeras una visión “desde arriba”, lo que le restaría la grandiosidad que consiguió con un horizonte muy poco por encima de sus cabezas. El enlace de estas escenas de diferentes puntos de vista es testimonio de cómo como la perspectiva está al servicio del arte y no a la inversa. Esta discontinuidad del espacio ha sido detectada por varios autores, aunque no se ha tenido en cuenta el factor de una diferente gran distancia en ambas perspectivas.

    Como si se tratase de dos obras independientes, nos centramos ahora en la restitución geométrica del templete, que nos permitirá descubrir todos los elementos de una rigurosa perspectiva artificial, interpretadas por un genial maestro.

    Partiendo de varios supuestos que se nos ocultan en el cuadro, cuales son: que se trata de un edificio de planta poligonal regular de dieciséis lados; que la parte oculta tiene simétrico morfología y proporciones que las vistas; que los arcos son semicirculares; que los personajes están representados a escala, por lo que se pueden tomar como canon de medida métrica, en virtud de una media de estatura. Y poco más se precisa ante tan perfecta construcción. Figura  32.

Figura 32

    Sobre la perspectiva original se determina la línea de horizonte y el punto P principal; prolongando el plano geometral o suelo hasta el centro de la construcción, pasando por P se elevará el eje del edificio, que será un eje referencial de mediadas en verticales. En este eje sumamos la altura de la escalinata de ocho peldaños iguales. El trazado por la semiesfera de la bóveda de un par de arcos meridianos, precisamos el centro o punto más elevado del eje. Sobre este eje, decimos,  se trasladarán, por paralelas las alturas de la construcción.

    Por el eje vertical le trazamos un plano paralelo al cuadro, en el que podremos dibujar una sección-alzado del templete. Igualmente, por un abatimiento horizontal, obtenemos la apotema del polígono base regular  de dieciséis lados. Trazamos el círculo máximo de la base de la escalinata, en el que se puede inscribir, de forma regular la construcción en planta. Tenemos como resultado la proyección diédrica del edificio según la Figura 33.

Figura 33 

   El círculo máximo que hemos obtenido en planta, se traslada al plano vertical, paralelo al cuadro que pasa por el eje; en base a este diámetro se construyen, en perspectiva los polígonos concéntricos que servirán, con sus respectivos radios,  para trasladar las dimensiones horizontales en coordenadas con las verticales, y determinar los vértices, aristas y puntos necesarios para la construcción de la perspectiva cónica por el sistema de Piero de la Francesca que, seguramente, conocía Rafael.

Figura 34

    Que Rafael conocía los métodos perspectivos de Piero, queda patente en su obra, pero históricamente nos consta como en la corte de Urbino y bajo la protección de los Montefeltro, se reunieron grandes hombres preocupados por la geometría, concurrieron con Bramante y con Piero otros importantes arquitectos, matemáticos y pintores (entre los que se contaría el padre de Rafael) que dejaron interesantes huellas en las perspectivas de las taraceas de las puertas que todavía conducen a la sala de la sorprendente tabla de La Città ideale, cuyo detalle vemos en la Figura  34. Estas no fueron obras aisladas, como reconocemos en las similares de Berlín o Baltimore, lo que nos indica el importante foco de estudios perspectivos que pudo favorecer la creación de tales obras.

Figura 35

    Con el método perspectivo de Piero, que es una sintética aplicación de la manera de Brunelleschi, Alberti, incluso del Masaccio de la Capilla Brancacci, pueden realizarse los trazados del templo de Rafael, pero se nos antoja laborioso en extremo para la perfecta construcción de esta pintura. Es propio de un genio como Rafael encontrar, por propios caminos intuitivos, soluciones que requieren largos recorridos en otros artistas, y tal vez, por esos atajos desconocidos, transitó el de Urbino. (Véase el método de Piero que conocía Rafael, Figura 35).  

    Tras esta laboriosa reconstrucción que presentamos, quedan al descubierto los puntos de fuga, y todos los elementos geométricos necesarios para establecer la gran distancia del punto de vista del espectador. Se confirman, también aquí, las características de teleobjetivo fotográfico que venimos encontrando en las pinturas italianas.

 

                                                                                                       

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