PRELIMINAR
Este es un trabajo de divulgación sobre un tema muy relacionado con el campo propio del pintor, pero, al tratarse de disciplinas ajenas a los estudios de las bellas artes, no se suelen abordar desde los estudios específicos que constituyen la formación académica del artista. Pensamos, por ello, que este enfoque interdisciplinar y divulgativo puede ser de interés para el arte del pintor.
0.1. La pintura, como todo arte visual, precisa en su mismo origen la luz, desencadenante del fenómeno de la visión, y del ojo humano como primer instrumento receptor del mensaje luminoso. Sin la conjunción de estos dos elementos podría concebirse la luz, incluso la pintura, pero sería una pura especulación sin esta experiencia subjetiva. Es, por ello, que las teorías procedentes del campo de la física, la fisiología, la biología o la sicología, encuentran, en las experiencias cotidianas de los pintores, un lugar propicio para manifestarse con plenitud. Es en el terreno propio del pintor donde se explayan las más sutiles teorías que la ciencia elabora, y donde se justifica más intensamente el prodigio de un mundo visual.
0.2. Creemos que el conocimiento de ciertas propiedades y fenómenos referentes a la luz y la visión, mejorarían las potencialidades naturales de los pintores y enriquecerían su propia obra. Aunque es cierto que la historia, y nuestra propia experiencia cotidiana, nos salen hoy al paso con muchos buenos pintores totalmente ignorantes del comportamiento de la luz y de los mecanismos funcionales de sus propios ojos, pero ello no invalida nuestra apuesta por las ventajas de un conocimiento interdisciplinario de los fenómenos de la visión.
0.3. Todo buen pintor posee una gran intuición que, unida a la experiencia de una continua observación, puede alcanzar los principios y fundamentos que aquí exponemos de la mano de la ciencia. Contrastar los propios descubrimientos empíricos con las aportaciones científicas presta solidez a la obra del artista. Porque arte y ciencia no son campos opuestos y excluyentes, sino diferentes métodos de un mismo empeño de conocimiento de la naturaleza y del propio hombre; caminos más bien complementarios, caminos que no tienen que recorrerse juntos, ni aún en paralelo, pero que en ocasiones juntos enriquecen una visión más universal del gran misterio de la creación.
0.4. El verdadero artista siente una curiosidad insaciable que le lleva a la invasión de muchas parcelas que pudieran parecerle ajenas; ello es una necesidad de su propia profesión, y no es extraño verle discurrir por terrenos científicos y tecnológicos necesarios para su arte, pues éste, o es un componente multidisciplinar (por ir dirigido a todos los hombres y a todo el hombre) o será un oficio artesano de rutinaria manualidad y poca sustancia.