5. DIFRACCIÓN
5.1. Ya Leonardo experimentó con imágenes fuertemente iluminadas, que se proyectaban a través de un pequeño orificio practicado en la pared de una cámara oscura, resultando la imagen invertida en el interior. Este es el fundamento de la cámara fotográfica, que consigue, por medio de lentes, que las imágenes no se dispersen y converjan en la pantalla del papel sensible. Los agujeros practicados en la pared de la cámara oscura dieron a Leonardo por resultado que, al disminuir el orificio, las imágenes eran menos luminosas, pero de perfiles más nítidos; llegando a pensar que con orificios infinitamente pequeños obtendría la máxima nitidez y, sin embargo, no es así. Llegando un límite de 0.4 mm. No puede aumentarse la precisión. Si pensamos que la luz se propaga como rayos en línea recta, la conclusión de Leonardo era lógica, pero desde Huygens, con su teoría ondulatoria, se conocían sus consecuencia para este fin. La figura 15 es la descripción habitual de la experiencia de Young, donde se aprecian las interferencias por la difracción, en virtud dela teoría ondulatoria de la luz.
5.2. En realidad las lentes de las cámaras fotográficas no serian necesarias si el tamaño óptimo de la abertura pudiera conjugarse con la distancia. En 1910, Lord Rayleigh estableció que para un orificio de 0.005 m de diámetro, daría una imagen bien definida a los 20 m. Y Wood demostró en 1934 que con 0.18 m de diámetro, y una distancia de 20 m se obtiene directamente perfilada y detallada la imagen del sol. El problema de la intensidad luminosa necesaria, en función del orifico y la distancia, es lo que resuelve el sistema de lentes.
5.3. Este efecto de la difracción es empleado por algunos pintores, en las formas simplificadas y de contornos difusos, para la creación de segundos términos de los espacios perspectivos. La nitidez de los bordes de sombras arrojadas produce, efectivamente, franjas de ondulaciones, a modo de desenfoque. Sabiendo el fenómeno que lo produce puede ser interpretado por el pintor como recurso óptico. *
5.4. Fue el boloñés Padre Grimaldi, en 1665, contemporáneo de Newton, quien experimentando con la cámara oscura, como se hacía dos siglos antes, quien llamó la atención sobre este fenómeno de la difracción. El esquema que presentamos en Teorías de la luz, (figura 15) se debe al propio Grimaldi, quien introdujo la luz solar a través de un orifico C D, de la pared A B. Esta pequeña abertura funciona como fuente de luz, que hizo pasar por la segunda abertura G H, situada en la pared E F. La luz que habían dejado pasar los dos orificios se extendía por la pantalla blanca del fondo, abarcando I K. Si la propagación de la luz fuese rectilínea solo se extendería en el área N O, zona límite de la penumbra. El experimento de Grimaldi también le demostró que el centro luminoso L M era blanco, pero sus bordes eran coloreados.
5.5. Estos fenómenos fueron explicados en el siglo XIX por Fresnel, quien adoptó las teorías de Huygens sobre la propagación por ondas luminosas, en oposición a las ideas predominantes de Newton, con su origen geométrico.
5.6. También las experiencias de Young demostraron, como se observa en las figuras 6 y 7, de la página Teorías de la luz, que al propagarse la luz por medio de ondas, surgían interferencia luminosas, como las ondas de agua de un estanque, y que estas interferencias creaban franjas oscuras y brillantes en los valles y en las crestas de las ondas. Esto explica que dos franjas de luz puedan interceptarse en el espacio y continuar su trayectoria sin anularse. También explica que luz más luz puedan sumarse sombra. Y da lugar a una expresión muy descriptiva que dice, "la luz puede volver una esquina". Dos proyectores que proyecten dos haces luminosos, uno azul y otro amarillo, que se intercepten en el espacio, proyectarán en sus respectivas pantallas el azul y el amarillo sin ninguna mezcla; por el contrario, si ambas proyecciones coinciden en una misma pantalla blanca, aparecerá la mezcla verde. Todo ello es consecuencia de la propiedad de difracción que tiene la luz, y de cuyos conocimientos puede el pintor sacar importantes enseñanzas.
5.7. Es cierto que si compramos los efectos de la difracción con los de la reflexión, por ejemplo, adquieren estos un mayor y evidente protagonismo en el campo pictórico, pero no por ello son despreciables esos comportamientos sutiles de la difracción, cuyo conocimiento enriquece la sensibilidad visual del pintor, y le introducen en ese campo con lógica racional, con la que siempre podrá verificar sus observaciones empíricas e intuitivas.
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* Para cuantos extremos relacionan la pintura con la fotografía, nos remitimos a la tesis doctoral del profesor D. Antonio González García, leída en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, en 1986, y desgraciadamente, todavía sin publicar, aunque parte de ella está publicada con el título "De lo fotográfico en la pintura", por el S.A.V. de Sevilla, en CD (ISBN: 84 - 8967 - 96 - 9) Nov. 99.