La Galeruca del Olmo en Sevilla.

Pedro Torrent Chocarro

Prof. Asociado EUITA

ptorrent@us.es

 

Blog de la Asignatura de Mantenimiento de Jardines

Introducción

Artrópodos
Cochinillas
Moscas blancas
Pulgones
Galeruca
Procesionaria
Minador geranio


 Artrópodos.

Galeruca del Olmo.

 Taxonomía.

La galeruca del olmo (Xanthogaleruca luteola Müll., Pyrrhalta luteola Müll), es un coleóptero perteneciente a la familia Chrysomelidae que se alimenta tanto en estado larvario como adulto de hojas de olmo.

Este insecto constituye una de las principales plagas defoliadoras de la masa arbórea en la ciudad de Sevilla.

Las especies de olmo más asiduamente atacadas por esta plaga son Ulmus pumila y U, minor y U. umbraculifera. En Sevilla podemos encontrar una población aproximada de 1500 ejemplares de olmos, cuya especie predominante es Ulmus pumila, también conocido como olmo siberiano.

El Ulmus pumila tiene la peculiaridad de ser una especie no afectada por la grafiosis, hongo que en épocas pasadas ha esquilmado gran parte de los ejemplares europeos y de la península Ibérica.

 

Identificación de la plaga.

El adulto es de color verde amarillento con bandas negras longitudinales en los élitros (Figura 1). Las hembras depositan huevos naranja amarillentos en el envés de las hojas, normalmente en grupos de 10 a 30 en filas pareadas. La larva recién eclosionada es negra. Conforme se va alimentando, se va aclarando entre verde y amarillo y presenta oscuros tubérculos a lo largo de sus anillos (Figura 2).

La larva evoluciona mediante tres estados larvarios hasta llegar a realizar la pupa.

 

           Figura 1.                                         Figura 2.

 

Ciclo biológico.

Los adultos normalmente hibernan en las grietas de la corteza del tronco, entre hojarasca seca del suelo o en refugios alcanzados en obras o edificios. En primavera vuelan hacia la copa recién brotada, se alimentan de sus hojas (Figura 3)  y realizan la puesta (Figura A). Tras su eclosión las primeras larvas están varias semanas alimentándose de hojas hasta alcanzar su estado de madurez en L3. En este momento descienden por el tronco para realizar la pupa (Figura 4). Pasados unos diez días, emerge el adulto que volando alcanza de nuevo la copa y comienza así el ciclo de la segunda generación. En Sevilla se pueden alcanzar hasta cuatro generaciones, desde el inicio de primavera hasta finales de septiembre.

 

 

 Figura 3. 

   

 

 Figura 4.

  

Daños.

La galeruca en un defoliador del olmo bastante considerable. La larva devora el parénquima de la hoja dejándola desprovista de tejido tierno, confiriéndole un aspecto que los anglosajones han denominado "esqueletizado" (Figura B).

  

 

 Figura 5.

 

Esta falta de tejido fundamental para la función clorofílica, depaupera el árbol además de conferirle un aspecto como de "quemado". En caso de ataques severos, el árbol ve mermada su capacidad de fotosíntesis y puede alcanzar un serio deterioro (Figura 5).

 

Métodos de lucha.

Basarnos en un programa de Manejo Integrado, implica incorporar prácticas culturales adecuadas, mantenimiento de fauna auxiliar, muestreo regular del ciclo y sus umbrales, utilización de los productos químicos menos agresivos, realización de tratamiento de corteza, o de copa con insecticidas sistémicos o de contacto.

El vuelo de los adultos, hace que el manejo deba enfocarse de forma global, ya que limpiar un grupo aislado de árboles no soluciona nada si tenemos ejemplares afectados cerca.

Para poder realizar un seguimiento certero de la plaga, es fundamental realizar muestreos periódicos y determinar los focos de población más abundantes dentro de la masa de  olmos a proteger.

A la hora de realizar estos muestreos, una herramienta fundamental es el inventario completo (Jardines y viario) de la especie botánica a proteger. En el caso del olmo, el Ayuntamiento de Sevilla no dispone de momento de una información exhaustiva en todos los distritos. Se está desarrollando un SIG en la actualidad con ROSMIMAN. En este inventario, se deberían tener en cuenta los ejemplares incluso de las zonas no Municipales, dado que pueden constituir reservorios de esta plaga y ateniéndonos a la Ordenanza de Arbolado,  Parques y Jardines de Sevilla. Artículo 21. del Capítulo VIII.[1], sería obligación del propietario del árbol que alberga una plaga el tomar medidas que la controle. Una vez disponible el inventario, con la ubicación de cada uno de los ejemplares en Sevilla, sería posible realizar un seguimiento de calidad con los muestreos que se han citado anteriormente.

La evolución de la integral térmica[2] es muy importante, ya que apoyará el seguimiento del ciclo generado con las observaciones de calle, con datos climáticos locales, que nos ayudarán a determinar el comportamiento puntual de la plaga. El conocimiento de lo que está pasando con las distintas generaciones, nos ayudará a determinar la estrategia y momento adecuados de tratamiento.

 

Figura 5.

Entre los métodos culturales adecuados cabría destacar: eliminación de ramas secas durante el invierno, desterrar la práctica de poda a partir de primavera, ya que esto favorece la posible entrada de escolítidos en la madera.

Cuando utilicemos tratamientos de corteza, hacerlo apoyándonos en muestreos que confirmen el momento adecuado. Este debe ser el primer descenso de larvas para su crisalidación en primavera. El producto recomendado para este uso puede ser una Alfacipermetrina.

Los tratamientos a nivel de copa, pueden realizarse con Bacillus thuringiensis subespecie tenebrionis, pero este producto no se encuentra en el mercado español de momento, aunque dos empresas lo tengan registrado. Como alternativa a la no disponibilidad de este producto, podemos volver a utilizar Alfacipermetrina (Figura 5).

 

 

                                                       Figura 6.

En otros países es habitual la práctica de inyección en tronco de insecticidas como la avamectina, el imidacloprid ó el acefato (Figura 6). Esto permite la traslocación de dicho producto, que es llevado directamente al insecto cuando se alimenta de los tejidos de la planta atacada. Esta técnica por su costo se limitaría a ejemplares puntuales y no se debe abusar mucho de ella sobre los mismos individuos ya que la madera aunque se compartimentalice para protegerse de agresiones externas, tiene un límite en cuanto a su capacidad de restablecer las funciones de transporte de savia.

 Otro reto importante no desarrollado en este campo, es el de la información al ciudadano y su implicación en estos temas. Sería interesante llevar a cabo campañas que informen e ilustren al vecino acerca del ciclo de la plaga, de la identificación de la misma mediante los síntomas y argumentar técnicamente las estrategias de control que se pretenden utilizar. Implicar a algún sector voluntario (asociaciones de amigos de jardines, de vecinos,...) en la colaboración en el seguimiento y búsqueda de focos iniciales de la plaga. Estos puntos pueden ser alicientes para que el vecino participe en el cuidado de las zonas verdes y se conciencie acerca del valor del arbolado como patrimonio imprescindible de nuestra ciudad.

Figura A. Puesta de huevos de galeruca
 

Figura B. Esqueletización de la hoja por parte de las larvas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] CAPITULO VIII. Defensa de las zonas verdes. Artículo 21. Defensa fitosanitaria de las zonas verdes. Cuando en cualquier zona verde o terreno, el estado fitosanitario pueda ser causa de propagación de plagas o enfermedades de importancia, el Ayuntamiento podrá decretar los tratamientos que considere oportunos. Una vez transcurridos los plazos fijados, si los propietarios de éstos no han realizado el control decretado, éste podrá, ser realizado de forma subsidiaria por el Ayuntamiento, y a costa de los mismos.

 

[2] La integral térmica es el concepto que relaciona la evolución de un organismo vivo con la temperatura como elemento activador o inhibidor de su desarrollo. Estos valores de temperatura que desencadenan o frenan la biología del organismo, son denominados Umbral mínimo y Umbral máximo. El Umbral mínimo de la galeruca es de 11º C. (Dahlsten, D.L., Rowney D.L. y Lawson A.B.) Esto quiere decir, que por debajo de esta temperatura, el insecto entra en latencia. El umbral máximo todavía no se ha determinado. Lo que está claro que en Sevilla en un verano como el que hemos padecido en el año 2.003, con unas temperaturas medias de hasta 35.13 ºC, parece no haberse visto frenada la actividad del insecto, pero tampoco se ha acortado la duración de la tercera generación con respecto a la de la segunda. En el inicio de la cuarta generación todavía se ven larvas de varios estados, esto puede llevarnos a pensar que de algún modo la eclosión y el desarrollo de algunos individuos si han sufrido una diapausa.