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| ΡΩΜΙΟΣΥΝΗ Aυτά τα
δέντρα δε βολεύονται με λιγότερο ουρανό, Γ. Ρίτσος, Ρωμιοσύνη Ι (απόσπασμα)
Oír el poema leído por Yanis Ritsos
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GRECIDAD Estos árboles no se avienen a tener menos cielo, estas piedras no se avienen a estar bajo pasos de otros, estos rostros no se avienen más que al sol, estos corazones no se avienen más que a la justicia. Este paisaje es duro como el silencio, aprieta en su seno sus incandescentes piedras, aprieta contra la luz sus huérfanos olivos y sus vides, aprieta los dientes. No hay agua. Tan solo luz. El camino se pierde en la luz y la sombra de la valla es hierro. Se han convertido en mármol los árboles, los ríos y las voces entre la cal del sol. Las raíces tropiezan en el mármol. Los arbustos polvorientos. La mula y la roca. Jadean. No hay agua. Todos tienen sed. Hace años ya. Todos mastican un bocado de cielo por encima de su amargura. Sus ojos están enrojecidos por el insomnio, una profunda arruga incrustada entre sus cejas como un ciprés entre dos montes al ponerse el sol. Su mano está pegada al fusil el fusil es continuación de su mano su mano es continuación de su alma - tienen sobre los labios la ira y tienen una pena en lo más profundo de sus ojos como una estrella en una poza de sal. Cuando estrechan la mano, el sol está asegurado para el universo cuando sonríen, una pequeña golondrina escapa de entre su ruda barba cuando duermen, doce estrellas caen de sus vacíos bolsillos cuando les dan muerte, la vida enfila la cuesta arriba con banderas y tambores. Y. Ritsos, Grecidad I (fragmento)
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Yanis Ritsos es sin duda el gran representante de la más profunda lírica en lengua griega al servicio de la revolución y la libertad. Su adhesión a la causa revolucionaria no recortó ni un ápice su enorme valía poética, y al contrario, la fuerza de sus imágenes y la riqueza de su vocabulario, nacidas de la raíz íntima del pueblo y la tradición griega, fueron el más bello amplificador que una idea política podría tener, con una voz hermosa y clara que nunca pudo ser silenciada. Este canto le valió muchos días de reclusión en distintas prisiones y campos de concentración, pero también le trajo el reconocimiento internacional, incluido el Premio Lenin de la paz en 1975. Cuando se han cumplido cien años de su nacimiento, este es nuestro pequeño reconocimiento a su obra. Nació en 1909 en Monembasiá, un primero de mayo, hijo de Elefcerios y Elefcería (ambos nombres significan "Libre"), y desde muy joven conoció la desgracia: la temprana muerte de su madre y su hermano; la locura de su padre y la posterior de su amadísima hermana Lula; la tuberculosis en su persona, que lo llevó por diversos sanatorios... Desde muy joven se alineará en las filas de la izquierda, y la defensa de sus ideales marcará toda su vida y su obra, frente a las sucesivas calamidades que afectarán a Grecia en aquellos años (el desastre del Asia Menor, dictaduras, ocupación alemana, guerra civil...). Autor muy prolijo, es conocido sobre todo por Ρωμιοσύνη (Grecidad), del que adjuntamos un fragmento, y por su bellísimo Επιτάφιος (Epitafio). El primero se suele traducir al español como Grecidad, en un intento de abarcar las connotaciones que tiene el término griego, que se refiere no sólo al helenismo, sino al conjunto global de la cultura griega, que abarca desde la Antigüedad hasta nuestros días, pasando por un largo periodo bizantino en el que se forja la palabra Ρωμιός (romiós), lejos de Έλλην (Élin), que significaba "pagano". El "romiós" es el heredero de Roma y todo lo que ello implica; de una Roma que ha asumido y bruñido los mejores valores del mundo antiguo grecolatino, que se ha fundido de manera inseparable ya con su cultura. Es un término, pues, que evoca mucho más que la palabra "griego" o "heleno". Por su parte, el Epitafio surge tras los disturbios originados en un periodo de huelgas en Salónica, sofocados de manera brutal por las autoridades. La fotografía de una madre arrodillada ante el cadáver de su joven hijo impactó a Ritsos tanto como a la opinión pública mundial, y le inspiró en apenas dos días un poemario que, siguiendo las formas de los mirologuia o lamentos fúnebres tradicionales griegos, recoge al mismo tiempo la costumbre del Viernes Santo y las celebraciones en torno al Cristo yacente y su Madre, en un uso magistral de formas, imágenes, ritmos y vocabulario de la médula misma de la grecidad. Es además un canto de esperanza, igual que los trenos de Pascua: tras tanto dolor llegará la "resurrección" de Grecia, aunque sea ya en vida de otros, gracias a la muerte de muchos. Theodorakis puso música a este Epitafio, y con ello inició una verdadera revolución en el panorama musical griego.Tras el reconocimiento de los griegos a su obra y del resto del mundo, Ritsos murió en 1990 en Atenas.
Para saber más
Algunas ediciones en español de su obra (lista meramente indicativa)
La casa muerta, edición bilingüe español-griego, El Acantilado, Barcelona 2009
Sonata del claro de luna, traducción de S. Ancira, El Acantilado, Barcelona 2008
Himno y llanto por Chipre, traducción de P. Bádenas, Madrid 1985
Poemas, traducción de Luis de Cañigral, Ciudad Real 1983
Grecidad y otros poemas, traducción de Eleni Perdikidi, Madrid 1979
En la web:
Biografía con referencias diversas (en inglés, con otras referencias)
Biografía, textos, cronología, obras (en griego)
Montaje audiovisual de Grecidad recitado por el poeta (1ª parte)
Montaje audiovisual de Grecidad recitado por el poeta (2ª parte)
Un poema de Epitafio musicado por Theodorakis
Nota: Las traducciones de las obras aquí expuestas no pretenden ser más que una orientación para quienes deseen conocer el contenido del texto griego. No están, por tanto, sacadas de ninguna obra publicada ni aspiran a ser modelos de traducción. Por otra parte, las bibliografías y enlaces indicados son una propuesta para introducirse en el autor presentado y no pretenden en modo alguno ser exhaustivos.