PULMON
Pulmón: bronquios, bronquiolos y alvéolos

PULMÓN
Detalles de distintos campos

FIGURA 1
En el bronquio interlobulillar que ocupa el centro de esta figura se reconoce el tipo "respiratorio" o "aerifero" del epitelio de su mucosa (10), las fibras musculares lisas del músculo de Reisseisen (6), dispuestas en capa delgada e incompleta por debajo de la mucosa bronquial, los nódulos y placas cartilaginosas (4) de su túnica media y la adventicia o tuica externa (3 y 11) bien desarrollada, que lo pone en relación con el parénquima pulmonar (7) y con los vasos satélites (7 y 12).
Regular número de ácinos serosos (8) y mucosos (9) se hallan entre las placas esqueleticas y el músculo bronquial. Un conducto excretor (2) atraviesa a este último para ir a desembocar en la luz del bronquio.

FIGURA 2
Este conducto aerifero corresponde a una ramificación bronquial intralobulillar, llamada bronquiolo propiamente dicho. Se caracteriza por su reducido diámetro, por carecer de esqueleto cartilaginoso y por su luz estrellada (4), limitada por un epitelio cilíndrico simple que posee células caliciformes (5). El músculo de Reisseisen (3) esta muy desarrollado; la adventicia, en cambio, es muy escasa (2) y no se hallan ácinos glandulares en sus paredes.
Además de los alvéolos que rodean a este bronquíolo (7) se encuentra en su proximidad una rama de la arteria pulmonar (6).

FIGURA 3
El bronquíolo aquí representado es "respiratorio". En la constitución de sus paredes, al comienzo revestidas con un epitelio cúbico sin cilios ni células caliciformes (4), intervienen alvéolos pulmonares (2), aislados o dispuestos en grupos, entre los cuales se intercalan franjas epiteliales de células cúbicas o pavimentosas, de extensión desigual (2). Se observan las fibras del músculo de Reisseisen, solo presentes en las zonas revestidas con epitelio bronquial (3), la rama de la arteria pulmonar satélite (5) y los alvéolos del parénquima pulmonar vecino (1).
En el corte se pone bien de manifiesto que la "alveolización" del bronquíolo comienza por la pared que esta más alejada de la arteria pulmonar.

FIGURA 4
Cuando se observan con mucho aumento las paredes alveolares (4) pueden verse en su espesor los capilares sanguíneos que conducen la sangre para la hematosis (1), las células endoteliales que los forman y las que los rodean (pericitos, celulas adventiciales, 6), algunos polinucleares (3) y otras células sanguíneas extravasadas. Los extremos libres de los tabiques interalveolares se presentan algo engrosados, en forma de rodetes, porque allí se encuentran unas fibras musculares anulares (2).